El útero de Lira.

Varios/Otros


«Cuando yo fui», dijo él, «comenzó el comienzo. Yo me he convertido en el comienzo. Yo me veo a mi mismo, dividido. Yo soy dos y cuatro y ocho. Yo soy el universo en su diversidad. Yo soy mi transformación. Este es mi encuentro. Aquí mis mi mismos se convierten en uno solo.
El libro egipcio de los muertos
Traducción de Ellis


Desde el punto de vista de una realidad que puede ser percibida por seres físicos, el cuerpo de los Fundadores tiene dos brazos, dos piernas, una cabeza y un torso. Tienen grandes ojos inquisidores que representan simbólicamente su deseo de adquirir conocimiento y reflejan también las viejas memorias que contienen. Seres físicos los percibirían como insectos, muy altos y con largas y elegantes piernas. Los humanos de la tercera densidad pueden verles si entran en una versión acelerada de la cuarta densidad. Las interactuaciones con ellos normalmente suceden en un estado alterado de conciencia. Desde esta perspectiva parecen etéreos y como salidos de un sueño.(1)

Una vez fragmentada su conciencia más allá, los Fundadores comenzaron a convertir la energía en materia. Esto creó un prototipo de raza física según el cual la mayoría de las conciencias humanoides se encarnarían. A niveles meta-atómicos, existen códigos de organización que crean un cuerpo humanoide consistente y basado en el carbono como vehículo para la representación física de la concienciad.(2) Los Fundadores utilizaron esos códigos, que se dan de forma natural para crear versiones de sí mismos, tanto en un estado físico como en un estado no físico. Esa forma refleja simbólicamente los aspectos del universo polarizado en el cual había entrado. De nuevo podemos decir que los «padres» crean a los «hijos» según su propia imagen.

Los Fundadores son los abuelos energéticos de la raza humana. Su deseo fue manifestar diferentes aspectos dimensionales de ellos mismos. Eso originó formas básicas de vida, que, a su vez, facilitarían el proceso de crear diversidad dentro de una nueva realidad que acababa de nacer Ellos son ambas cosas, son la Fuente y son el prototipo.

Conforme surgieron con esta forma de luz debido a la densificación de energía, se dieron cuenta de que toda vida evolucionará para volver a convertirse en los Fundadores y, posteriormente, en la Fuente La conciencia se fragmentará y se dispersará, a veces más allá de lo reconocible, pero siempre evolucionará de tal forma para volver a ser la Fuente, tanto física como mental, emocional y espiritualmente.

De modo que los Fundadores acometieron el siguiente paso del proceso de fragmentación. Su primer acto consistía en comenzar a elaborar los planes necesarios para esparcir vida por todo el sistema de Lira. Supieron que a lo largo del tiempo, las formas de vida gravitarían de forma natural, convirtiéndose en civilizaciones planetarias debido a la ley de atracción.

Dentro del grupo de estrellas se eligieron planetas para que acogiesen estas nuevas razas. A medida que estos planetas comenzaron a desarrollar de forma natural vida primaria, los Fundadores implantaron en aquellos primates en vía de desarrollo energía de plasma (3) a niveles meta-atómicos dentro de su estructura de ADN. Esto pasaba a lo largo de muchas generaciones hasta que los primates/humanoides poseyeron la genética necesaria para sostener una vibración tan alta como la de la conciencia de la tercera densidad. Con pequeñas alteraciones, el proceso de encarnación iba a comenzar pronto en varios cuerpos planetarios.

Los Fundadores se fragmentaron aún más para liberar la conciencia necesaria para encarnar en esos planetas. Durante esa fragmentación, cada conciencia fue trasladada a un planeta específico en el cual la vibración era más compatible con el fragmento individual.

Como ya se ha expresado en capítulos anteriores, el patrón base de la conciencia que se fragmentó a través del Prisma de Lira se puede considerar como una tríada, es decir una polaridad, su opuesto y el punto de integración. Los Fundadores observaron cómo surgió este flujo natural de la energía de la base de las especies en vías de desarrollo. Esos diferentes grupos planetarios fueron, al principio, homogéneos; todavía no manifestaron claramente ningún aspecto especial del patrón.

Conforme el tiempo pasaba y la interacción entre los individuos y grupos aumentaba, muchos grupos se polarizaron en su orientación negativa o positiva.(4) Algunos de ellos empezaron a mostrar diferentes grados de integración, lira un escenario esperado por los Fundadores. No obstante, esta fase comenzó a tener vida propia. Cuando el proceso creció exponencialmente los Fundadores comenzaron a ver los infinitos reflejos del Todo y algo que, hasta cierto punto, les inquietó.

Mientras esos grupos evolucionaron, logrando viajar por el espacio, se expusieron al desarrollo de otros grupos planetarios de la zona. Las culturas comenzaron a mezclarse y al crecer Nacieron nuevas filosofías. Durante una época, las razas liranas desarrollaron rápidamente una tecnología avanzada, una filosofía de expansión y un fuerte desarrollo social debido a la interacción entre esas culturas planetarias. Fue entonces cuando se podían apreciar claramente las dinámicas de los patrones.

La polaridad comenzó a solidificarse generando su propia polarización, que a su vez continuó polarizando exponencialmente. Las polaridades negativas se astillaron y manifestaron sus propios polos negativos/positivos. Los polos positivos hicieron lo mismo. Lo femenino expresó su parte masculina y lo masculino su parte femenina. Las polaridades estallaron, como si fuesen un virus, en las civilizaciones anteriormente florecientes.

El sencillo juego de espejos que habían creado los Fundadores se hizo añicos y dio lugar a un número infinito de fragmentos. Habían perdido el contacto directo con muchas «ventanas» genéticas (seres físicos) que ellos mismos habían creado. Esos seres físicos habían adquirido vida propia, aunque los programas originales seguían siendo un factor soterrado que influenciaba su desarrollo.

El primer grupo en desarrollarse específicamente como especie no lirana fue la civilización de Vega.(5) Esta creó una filosofía altamente distintiva y también una orientación espiritual diferente y, además, comenzó a aislarse de las razas liranas. Inicialmente fue una civilización de orientación negativa, expresándose como polo negativo de Lira, ya que había adoptado una filosofía de servirse a sí misma (contracción). La propia Lira puede ser considerada como el polo positivo, puesto que todas las demás civilizaciones «nacieron» de ella (expansión).

Pasado el tiempo, la fricción entre la gente de raza lirana y la civilización de Vega aumentó. Ningún grupo estaba progresando en su camino de integración. Ambos albergaron dentro de sí el conflicto de la polaridad. Ningún grupo estaba en lo correcto o en lo equivocado; todos representaban las mismas ideas, sólo que las veían desde perspectivas diferentes. Sencillamente no fueron capaces de interpretar cómo equilibrar sus energías. La polaridad seguía creciendo exponencialmente mientras rivalizaban con sus civilizaciones y con ellos mismos.

Una tercera civilización comenzó a surgir de las razas de Lira, Debido a que ese planeta era el ápice de un triángulo simbólico de integración (representando ambas polaridades, la negativa y la positiva), ese planeta podría denominarse «Apex» en esa fase de desarrollo. Más tarde, todo esto se convertirá en una pieza mucho más compleja dentro del puzzle galáctico.

El planeta Apex comenzó su civilización atrayendo características de las polaridades tanto de Lira como de Vega. Genéticamente, fueron una mezcla. En sus razas, la diversidad fue aún mayor que en nuestra Tierra actual. Hubo gente de piel oscura y clara, pacifistas y conquistadores, artistas, músicos y soldados. Incluso, en comparación con nuestra raza terrestre, ellos no coexistieron para nada pacíficamente. En el seno de esa cultura empezaron a darse separaciones hasta que el planeta entero estuvo envuelto en la fricción de las polaridades. No se veía solución alguna. El futuro de ese planeta Apex parecía no albergar ninguna posibilidad de esperanza -eventualmente permitieron que la polución y las armas casi destruyeran su mundo.

Cuando se fuerzan las polaridades opuestas no se integran sino que causan una fusión. Esa fusión se manifestó en el planeta Apex como una guerra nuclear Un pequeño grupo de habitantes se salvaron bajo tierra, pero los demás murieron debido a su propia incapacidad de integración. Lo que sucedió a nivel planetario es bastante interesante Desde un punto de observación en el espacio, parecía que el propio planeta se estaba autodestruyendo, Desde el punto de vista de los supervivientes que se habían escondido bajo tierra, ellos se sintieron muy vivos- Como resultado de las explosiones nucleares su planeta fue catapultado eventualmente a otra dimensión.

Después del cataclismo, la radiación se mantuvo bastante alta en su mundo, obligando a los supervivientes a seguir viviendo bajo tierra. Cuando se recuperaron de su trauma emocional, llegó el momento de recoger las piezas rotas de sus vidas. Su desarrollo y su increíble transformación serán descritas en futuros capítulos, ya que juegan una parte importante no sólo en la transformación del planeta Tierra, sino en la de toda la Familia Galáctica, inclusive los Fundadores.

Entretanto, las razas de Lira y Vega siguieron su desarrollo. Grupos de liranos desearon desaparecer ante la fricción con Vega, de modo que buscaron otras áreas para colonizarlas. También grupos de habitantes de Vega escaparon de los conflictos de su planeta y fundaron unas cuantas civilizaciones, incluidas la civilización de Altaír y la de Centauri (de la ultima no se hablará en este libro).

De modo que desaparecieron las líneas claras de una filosofía determinada y de una historia genética. La humanidad fue rápidamente esparcida, llevando consigo las semillas de experiencia y polaridad. la meta siempre estuvo presente, aunque muy enterrada, en las almas de cada ser, y esa meta les empujaba suavemente hacia delante. La meta era y sigue siendo la integración.

Queda claro que los comienzos de la entrada en la polaridad no fueron nada fáciles para los Fundadores. Ellos habían creado una ecuación que esperaban que diese unos resultados según sus cálculos. Al igual que sucede con la nueva ciencia del caos, el movimiento de energía entre esas tres civilizaciones, (Lira, Vega y Apex) se volvió impredecible para los Fundadores, y toda la Familia Galáctica no pudo hacer otra cosa que quedarse quieta y observar, sabiendo que aun dentro del caos existe un orden, un orden divino.

Estas tempranas lecciones han sido impresas en la memoria etérea de la humanidad para servir de recordatorio de todo lo que ha sido y iodo lo que puede ser en el futuro. La humanidad jamás está sola en su lucha. Los Fundadores aún están esperando silenciosamente. No sólo existen «ahí fuera» sino también dentro del alma de la humanidad como arquetipo más básico.

El ciclo de la vida y existencia es meramente un círculo; el principio y el final son lo mismo. Cuando la humanidad siente la llamada de la evolución, lo que siente es el susurro de los Fundadores a través de la expansión del tiempo y de la dimensión. Ellos son una parte de la humanidad que se habla a sí misma.

Tal vez haya llegado el momento de escuchar.



(1). En la simbología de los sueños, los Fundadores se pueden convenir en figuras que parecen grandes insectos similares a las mantis. zancos para caminar, incluso, saltamontes.

(2). Esta idea es reflejada en el trabajo de Rupert Sheldrake que trata de las resonancias módicas, que indican la existencia de campos energéticos que organizan a toda forma. lisos campos pueden transferir características a aspeaos «no relacionados» de la misma especie y que no necesariamente tienen que existir en una proximidad física.

(3). Energía altamente condensada que se manifiesta como luz.

(4). Esas orientaciones negativas/positivas no suponen un inicio. Es la representación de polos, siendo éstos igualen pero de signo opuesto.

(5). Vega es la estrella alfa (la más brillante) de la constelación de Lira.


Extracto de: El Prisma De Lira.
Una Exploración De La Herencia Galáctica del Ser Humano.
por Lyssa Royal y Keith Priest.

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