Entrevista con el profeta Mahoma.

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Sir Arthur Conan-Doyle nos relata su encuentro con el Maestro Mahoma de la Hermandad y su rechazo categórico de aquellos que utilizan su nombre y la religión supuestamente establecida por él, el Islam, para llevar a cabo sus actos nefastos. La entrevista es toda una revelación y tiene relevancia mundial, ya que demuestra las consecuencias de servir al maestro equivocado.

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Ahora, la última cosa que voy a anunciar esta noche es un asunto de trascendencia mundial y estoy seguro que tiene importante para más de uno; para nosotros lo tiene por lo menos.

No hace mucho, utilizando vuestros términos de medir el tiempo que transcurre, todos nosotros nos sorprendimos bastante por la asombrosa y repentina transmisión que recibimos de aquel profeta que no era ni más ni menos que Mahoma, el mismo quien vivió en vuestro planeta alguna vez. De él podemos decir que ha alcanzado una talla bastante mayor de la que tenía cuando pisaba la tierra como profeta, la de un Maestro para ser más exacto. Era extraordinario y llamó mucho la atención porque cuando uno vive en el mundo de la luz, que es donde vivimos nosotros y es donde viviréis vosotros una vez que estéis fuera de vuestros cuerpos, sin que esto signifique ninguna exclusividad por nuestra parte ni muchísimo menos, sería una tontería, pues no es raro que de repente aparezca encima de uno algo que a primera vista se parece a una pantalla de televisión y que requiere toda la atención de uno, interrumpiendo lo que uno esté haciendo. Normalmente dejamos nuestra actividad y observamos bien, porque cuando uno se presenta de esta forma es que viene de una esfera superior, sino no tendría el poder de hacerlo, a ver si me explico. Este hecho en sí ya es suficiente motivo como para notarlo. Y lo notamos. Lo notamos.

Pues paramos entonces, y nos encontramos ante ese Ser Grande, saludándonos como hacen Los de la Hermandad – corazón, cabeza, y mano - y diciéndonos a todos “No puedo quedarme callado más tiempo. Demasiada sangre se está derramando en mi nombre. He estado en contemplación y comunicación profunda con el Maestro Jesús. He ido hacia Él y Le he dicho “¿Cómo lleva el hecho de que nada más salir del cuerpo físico empezaron a distorsionar lo ocurrido, nuestra palabra, olvidándose del espíritu y con sus actos atentando contra el sentido y la misma esencia de él, en nombre de uno, siendo un caso extremo la inquisición en Europa.”

El Maestro dijo, mirándole fijamente, “ Mahoma, “ e irradiaba más luz que nunca, “ ha sido una de las cosas que más ha contribuido hacia mi propio desarrollo desde que dejé aquel mundo, porque cada vez que ocurre soy conciente de ello y mando luz con más vigor aún, directamente hacia el lugar donde está ocurriendo, hacia el corazón y la mente que lo comete, impresionando sobre los mismos quien realmente soy, para que en algún lugar de su ser se den cuenta de la disparidad, y de que no tiene nada que ver conmigo lo que se está haciendo bajo el así llamado cristianismo, porque carece de amor, compasión, comprensión, paciencia, perdón y dulzura.

Mahoma dijo que agachó la cabeza al darse cuenta que estaba recibiendo una lección infinita, Le dio las gracias al Ser Grande y se retiró a los desiertos de la Arabia Saudí, los mismos que pisó cuando en aquella vida en la tierra era Mahoma. Y de repente le vino una gran revelación y supo que él tenía que hacer lo mismo porque pululaban los que afirmaban que lo que estaban haciendo lo hacían en nombre de Mahoma, el Islam, la religión que él supuestamente estableció. Y de ese momento en adelante, amigos míos, es justo lo que ha estado haciendo.

Ahora, por un lado algunos de vosotros quizás piensen “Pues, de maravilla, ya era hora además, dormiré mejor esta noche.” No tan precipitado. Tranquilos. Los que afirman que actúan en nombre del hombre santo saben demasiado bien que en realidad lo están haciendo porque es lo que quieren hacer ellos, y no porque vayan en contra de sus tripas y que estén siguiendo las palabras de su gran líder espiritual. Son disparates y ellos lo saben. Igual que aquellos que dicen que son cristianos cuando te persiguen, en su corazón saben muy bien que no van por el sendero del Cristo.

Entonces ¿qué es lo que ocurre? Nace la polaridad, y ellos se separan de Él, es decir si alguna vez eran parte de Él para empezar, y de repente son un grupo aislado, ¿no es así? Porque Él no reivindica a ellos ni ellos pueden reivindicar a Él. Así que ¿qué es lo que tenemos? Pues una variedad más. Una especie diferente de seres que se denominan a ellos mismos como “Seguidores del Islam. Musulmanes,” pero quienes de hecho pertenecen a un lugar y un tiempo en los cuales no se respeta ley alguna sino solo se clasifica como sagrada la causa que ellos piensan que justifica el mal que estén cometiendo.

¿Cómo podéis utilizar esta información? Llamándole al gran Mahoma. Porque Él, aunque tiene la prerrogativa de visitar y lo tiene por cierto, mientras más se le invoque y se Le llame, más atiende. Lo que estoy diciendo entonces, es que cuando Le invocas, cuando Le llamas, Él puede venir y vendrá, yendo directamente hacia aquellos que más en contra van de lo que Él enseñaba, enfrentándose a ellos como Mahoma, diciendo, “Yo soy Aquél en cuyo nombre decís que actuáis pero lo que hacéis no tiene nada que ver conmigo. Denuncio vuestras acciones y como no las dejéis ahora mismo, os denuncio a vosotros.” De forma que el castigo es servido, cosa que está ocurriendo mientras hablamos.

Así que aquí tenéis una cosa más que podéis hacer para acelerar lo inevitable siendo la derrota de aquellos que afirman ser musulmanes o seguidores de Mahoma, porque son seguidores de Naan, ángeles muy pero que muy oscuros quienes hace mucho tiempo se negaron a servir a la humanidad cuando se les informó que el Plan Divino les exigiría que la sirvieran.

Lucifer mismo siendo el primero, porque cuando se enteró y vio, cuando el Señor de los Señores dijo “Vosotros, maravillas angélicas, aunque siendo de extrema belleza y luz os pido que sirváis a la humanidad – esos polluelos que están creciendo poquito a poco, de una vida a la siguiente progresando pasito a paso, pues Lucifer se indignó ante tal petición, diciendo “Yo, Lucifer, Hijo de la Mañana, ¿servir a aquellos?

Y salió pitando de la gran corte como una bola de fuego. El Señor le llamó con mucha calma. Me estoy refiriendo al Señor Sanat Kumara, y dijo “¡Lucifer!” llamándole como llamaría un padre a un hijo que se ha marchado enfurruñado. Lucifer se negó a responder, y fue la primera vez que desobedeció. El Señor le llamó una vez más. “¡Ven! Así lo deseo.” Y otra vez nada. Se le llamó por tercera vez y esta vez se escuchó un estruendo desde muy lejos, un ruido sordo de lo más espantoso y atroz y de él salió una voz áspera y brusca que simplemente respondió, “¡No serviré!”

Y desde aquel entonces esta postura ha sido la impronta de cada alma caída.

¿Dónde no servirás bienamado amigo? Ahí es donde estás fuera de la luz. Mira tu vida y averigua. Mira bien tus estructuras jerárquicas. Mira a aquellos que están ahí para guiarte, o bien físicamente o espiritualmente, y observa, proponte ver, exactamente donde no quieres servir. Todos tenéis vuestros Maestros, mil veces más grandes que tú en todos los sentidos. ¿Cómo es que te niegas a servir a uno de Ellos? cuando, bueno, lo que uno más quiere es estar en la presencia de aquellos que reconocemos como mas grandes que nosotros, para que lleguemos a ser como ellos, llenos de amor y luz.

Esta tierra, queridos míos, ha propagado infinidad de filosofías durante siglos y siglos, cada una de ellas fruto de la mente egocéntrica del hombre, el ingenio humano. Pero no es precisamente lo que conduje a uno hacia los mundos celestiales. Esta os lo digo con toda franqueza.

Así que evalúa y sé evaluado por tu propia evaluación. Evaluarse. ¿En qué punto exactamente de esta línea tan maravillosa estás? ¿Dónde fallas por no servir? Y no me estoy refiriendo a servir a los demás mortales precisamente. No me estoy refiriendo a eso en absoluto. No me malinterpretéis, por favor. No estoy diciendo que mañana te vayas a la oficina y le hagas la pelota a tu jefe que no aguantas. No estoy diciendo eso. Me aborrecería incluso porque seguro que tienes tus motivos para que te caiga tan mal el hombre. Muy buenos motivos además, me parece a mí. Simplemente estoy diciendo que hay lugares en tu vida donde tú sabes que tu servicio es necesario, que hace falta ahí, y que sabes que es servicio bonito porque mejoraría las cosas bastante. Quitaría peso y carga, y la cosa se haría más ligera y liviana. Esto es el tipo de servicio al que me refiero. Ese. El tipo de servicio que es justo, recto y honrado para tu propio corazón.

No para el corazón del otro. Pero es que no lo has hecho. ¿No has encontrado el momento todavía, verdad? Un pelín lento, ¿no? ¿A que tienes una flojera impresionante? ¿No tienes muchas ganas de apagar la tele, a que no? O lo que sea.

Que Dios os bendiga a todos. ¡No lo sabemos bien nosotros también! Hemos andado por el mismo camino, que es precisamente la razón por la cual estamos hablando del tema ahora, porque vemos las tonterías. Para que nadie diga que no os hemos avisado. Que Dios os bendiga a todos, queridos míos. Todos llegaréis al cielo, de una manera o de otro. Tarde o temprano. En tus manos está. Pero hasta que ese día llegue, estaréis en nuestros corazones y almas, queriéndoos, igual si estáis sirviendo como si no, porque no podemos remediarlo. Así es como os queremos y más os queremos aún. ¡Que Dios os bendiga a todos! ¡Que Dios os bendiga a todos!


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