Haciendo añicos el paradigma.

Varios/Otros


LOS EXPERIMENTOS QUE CAMBIAN TODO

Los primeros rayos del sol matutino proyectaban grandes sombras desde las Montañas Sangre de Cristo que se imponían tras nosotros y hacia el este. Estuve de acuerdo en encontrarme con mi amigo Joseph (no es su nombre real) aquí en el valle, simplemente para hablar, caminar y disfrutar de la mañana. Mientras estábamos ahí de pie al borde de la vasta extensión de tierra que conecta el norte de Nuevo México con el sur de Colorado, podíamos ver a lo lejos, kilómetros de campos que nos separaban del gran tajo en la tierra, el Desfiladero Río Grande, el cual delimita la ribera del Río Grande. La salvia del alto desierto estaba especialmente fragante esa mañana, y cuando comenzamos nuestro paseo, Joseph comentó sobre la familia de plantas que cubría la tierra.

"Todo este campo," comenzó, "tan lejos como nuestros ojos pueden ver, funciona en conjunto como una sola planta." Su cálido aliento se mezcló con el aire helado de la mañana y, por unos segundos, breves nubes de vapor quedaron suspendidas en el aire mientras él formulaba cada palabra.

"Hay muchos arbustos en este valle," continuó, "y cada planta está enlazada con las otras a través de un sistema de raíces que está oculto a nuestra vista. Aunque no podemos verlas, pues están bajo el suelo, las raíces existen: todo el campo es una familia de salvia. Y, como en cualquier familia," explicó, "la experiencia de un miembro es compartida por los otros en algún grado."

Reflexioné en lo que decía Joseph. Qué metáfora tan hermosa para describir la forma en que estamos conectados mutuamente y con el mundo que nos rodea. Nos han guiado a creer que estamos separados unos de los otros, de nuestro mundo y de todo lo que ocurre en él. En esa creencia, nos sentíamos aislados, solos, y a veces impotentes, para cambiar las cosas que causan nuestro propio dolor y el sufrimiento de los demás. La ironía es que también nos hemos inundado de libros y talleres de autoayuda que nos hablan de qué tan conectados estamos, de lo poderosa que es nuestra conciencia y de cómo la humanidad es en realidad una sola y preciosa familia.

Mientras escuchaba a Joseph, no podía dejar de pensar en la forma en que el gran poeta Rumi describió nuestra condición. "¡Qué extraños somos los humanos!" dijo. "Que estando sentados en el infierno, en lo más profundo de la oscuridad, tememos nuestra propia inmortalidad."

Precisamente, pensé. No sólo las plantas en este campo están conectadas sino que, además, poseen un poder en conjunto que es mayor que el que puede tener una de ellas por sí sola. Por ejemplo, cualquier arbusto del valle, influye solamente en esa pequeña área de la tierra que lo rodea. Pero, coloquemos miles de ellos juntos y ¡obtendremos un poder considerable! Juntos, cambian características como el pH del suelo de forma tal que aseguran su supervivencia. Y, al hacerlo, el derivado de su existencia (su abundante oxígeno) es la misma esencia del nuestro. Como una familia unida, estas plantas pueden cambiar su mundo.

Es probable que tengamos más en común con la salvia de ese valle de Nuevo México de lo que usted pueda pensar. Así como estas plantas poseen el poder individual y colectivo de cambiar su mundo, también lo tenemos nosotros.

Cada vez más, las investigaciones sugieren que somos más que recién llegados cósmicos, pasando simplemente a través de un universo que hace mucho tiempo terminó de formarse.

La evidencia de los experimentos nos lleva a la conclusión de que en realidad estamos creando el universo a nuestro paso y ¡añadiendo a lo que ya existe! En otras palabras, parece que somos la misma energía que está formando el cosmos, así como somos seres que experimentamos lo que estamos creando. Esto se debe a que somos conciencia, y la conciencia parece ser la misma "sustancia" de la cual el universo está constituido.

Esta es la misma esencia de la teoría cuántica que tanto perturbó a Einstein. Hasta el final de su vida, mantuvo la creencia de que el universo existía independientemente de nosotros.

Al responder a las analogías respecto a nuestro efecto sobre el mundo, y a los experimentos que comprueban que la materia cambia cuando es observada, afirmó simplemente: "Me gusta pensar que la luna está ahí aunque yo no la esté mirando."

Aunque todavía no ha llegado a comprenderse por completo nuestro preciso papel en la creación, los experimentos en el dominio cuántico demuestran con claridad que la conciencia tiene un efecto directo en las partículas más elementales de la creación. Y nosotros somos la fuente de la conciencia. Quizá John Wheeler, profesor emérito de Princeton y colega de Einstein, es quien mejor ha resumido nuestro recién comprendido papel.

Los estudios de Wheeler lo llevaron a creer que es probable que vivamos en un mundo que en realidad ha sido creado por la conciencia misma, un proceso que llama: universo participante, "De acuerdo con esto [el principio participante]," Wheeler dice: "ni siquiera podemos imaginarnos un universo que en algún momento, y durante alguna extensión de tiempo, no haya contenido observadores, puesto que los propios materiales de construcción del universo son estos actos compuestos del observador y el participante. Él ofrece el punto central de la teoría cuántica con su afirmación: "Ningún fenómeno elemental es un fenómeno hasta que no es un fenómeno observado (o registrado)."


EL ESPACIO ES LA MATRIZ

Si "los materiales de construcción del universo" están compuestos de la observación y la participación {nuestra observación y nuestra participación), ¿qué es lo que estamos creando? Para hacer cualquier cosa, debe haber algo para nosotros con qué crear, alguna esencia maleable que sea el equivalente a la plastilina del universo. ¿De qué están hechos el universo, el planeta y nuestros cuerpos? ¿Cómo se conecta todo? ¿Tenemos en verdad control sobre todas las cosas?

Para responder a este tipo de preguntas, debemos traspasar los límites de nuestras fuentes tradicionales de conocimiento: la ciencia, la religión y la espiritualidad, y congregarlas en una sabiduría más elevada. Aquí es donde aparece la Matriz Divina. No es que represente un pequeño papel de un derivado en el universo o que sea sencillamente una parte de la creación; la Matriz es la creación. Es el material que todo lo comprende así como el contenedor de todo lo que es creado.

Cuando pienso en la Matriz de este modo, recuerdo cómo Joel Primack, cosmólogo de la Universidad de California en Santa Cruz, describió el instante en que comenzó la creación.

En vez de decir que el big bang fue una explosión que ocurrió en un lugar, de la forma en que típicamente esperamos que nos expliquen cómo ocurre una explosión, dijo: "El big bang no ocurrió en algún lugar del espacio, ocurrió en el espacio entero." El big bang era el espacio mismo estallando en una nueva forma de energía, ¡como ESA energía! Así como el origen del universo es el mismo espacio manifestándose energéticamente, la Matriz es en verdad ella misma: todas las posibilidades en movimiento perpetuo como la esencia permanente que conecta todas las cosas.


LA FUERZA ANTES DEL COMIENZO

La antigua colección de textos de la India, los Vedas, está entre las escrituras más antiguas del mundo y algunos eruditos las datan de hace más de 7,000 años. En el que quizá sea el más conocido de ellos, el Rig Veda, hay una descripción de una fuerza subyacente a la creación de la cual emanan todas las cosas, la fuerza que existía desde antes del "comienzo." Este poder, llamado Brahmán, es identificado como el "no nacido... en quien residen todas las cosas." Más adelante en el texto, se hace claro que todas las cosas existen porque "el Único se manifiesta como muchos, aquel que carece de forma se demuestra en formas."

En un lenguaje diferente, podemos pensar en la Matriz Divina exactamente de la misma forma: como la fuerza ante las otras fuerzas. Es el contenedor que incluye al universo así como el patrón de todo lo que ocurre en el mundo físico. Puesto que es la sustancia del universo, es obvio que existía antes del comienzo de la creación. Si éste es el caso, la pregunta lógica es: "¿Por qué los científicos no han encontrado hasta ahora evidencia de la Matriz?"

Esta excelente pregunta es la que le formulo en cada oportunidad que tengo a los científicos e investigadores de este campo. Cada vez que lo hago, la respuesta es tan similar que casi puedo predecir lo que está a punto de ocurrir.

Primero, hay una mirada de incredulidad ante la idea de que yo pueda estar implicando de alguna manera, que la ciencia haya podido pasar por alto un descubrimiento tan importante como el campo de energía que conecta todas las cosas en la creación. Enseguida, la discusión gira hacia el equipo y la tecnología: "Sencillamente, no poseíamos la tecnología para detectar un campo tan sutil" es la respuesta típica.

Aunque puede haber sido cierto en algún momento, por lo menos durante los últimos cien años, tuvimos la habilidad de construir detectores que nos habrían dicho que la Matriz Divina (o el éter, o la red de la creación, o como sea que decidamos llamarlo) existe. Sería más preciso decir que el mayor obstáculo, para el descubrimiento de la Matriz Divina, ha sido la renuencia de la ciencia tradicional para reconocer que está ahí.

Esta fuerza primaria de energía provee la esencia de todo lo que experimentamos y creemos. Posee la clave para develar los misterios más profundos sobre lo que somos, así como la respuesta a las preguntas más antiguas respecto a cómo funcionan las cosas en nuestro mundo.



Extracto de La Matriz Divina.
Gregg Braden.

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1 Comentario de lectores

02/09/2012

Me gusto mucho el libro de la Matriz divina, quisiera tenerlo complato.Si me lo pueden enviar lo agradezco con todo mi corazón.

Francis desde Mexico