La Llama Solar. Parte 2

Varios/Otros


Los grandes Iniciados han declarado que, con el tiempo, el hombre subsistirá sin tomar alimento animal ni de cereales, y que, cuando desee nutrimento, lo extraerá del Escudo de Plata. El Occidente nunca ha seguido al Oriente con respecto a los conceptos sobre la vida.

Cuando uno visita a esos Yoguis, fuera del cuerpo, siente su potente vitalidad. Ellos subsisten gracias a la energía oculta que estimula sus órganos; se mantienen alerta y activos y no consumen en una semana, lo que una persona normal consume en una comida. He visitado, con frecuencia, a tales ascetas y he visto sus auras cargadas de vitalidad atómica, la cual hasta puede impedir que uno llegue a su presencia, si ellos no lo invitan.

Hay muchos lugares en la tierra por descubrir; ciudades en las que pocos extranjeros han entrado; con frecuencia, están bajo tierra, cubiertas de selvas y guardadas por las atmósferas de esos Yoguis.

Uno no puede entrar en esos lugares, mientras está fuera del cuerpo, a no ser que descubra el método. Hay en Sud América una ciudad oculta, que sólo la dan a conocer al observador; los grandes adeptos, que viven en Asia Central, y uno ha de conseguir permiso, antes de que lo dejen pasar los guardianes en Sud América.

Tales retiros se mantienen en constante comunicación con varios centros de América, Yucatán y Sur de México. Una vez que el mundo esté preparado para que se le hable de estos lugares subterráneos, quedará sorprendido ante lo que se le ha ocultado a su conocimiento.

Los que viven del trabajo de otros, los que tienen intereses comerciales en esos países, lucharían, como Cortés y Pizarro, para conseguir esos tesoros, si les fueran revelados. Los registros secretos de los atlantes éstan guardados allí; son registros de gente que ha recorrido el suelo americano y ha desaparecido desde mucho antes de que se iniciara la historia americana. Nos dice el gran Atlante que: “Durante el reinado de la justicia, esos registros serán revelados”.

En tales lugares tienen un medio muy interesante para comunicarse. En el Sud de California tienen un método para enviar mensajes a través de la tierra. Cuando lo hombres de ciencia descubran este secreto, desaparecerán de nuestros países los postes de telégrafos.

En nuestra práctica, hacemos constantemente nuevos descubrimientos. Rara vez nos damos cuenta de que dependemos, en gran medida, de fuerzas invisibles y no sentidas de dentro de nuestro Escudo de Plata y de nuestro físico; cosas que no agitan nuestro cerebro, ni nos llevan a la región de este mundo objetivo.

Al principio, sabemos muy poco acerca de nuestros centinelas silenciosos, que trabajan para que retornemos a nuestro sistema central. Estos estados internos tienen átomos que nos vigilan y tratan de librarnos de nuestras ilusiones objetivas; estas grandes inteligencias ajustan su conciencia a la nuestra, con objeto de reconstruirnos en su mundo.

Estos centinelas están impregnados con la conciencia del Intimo; pero estamos tan por debajo de ellos, en conciencia, que es muy raro que nos pongamos en contacto con los mismos.

Pero si somos aceptados por tan elevados átomos, necesitaremos mucha energía, a la vez que paciencia, para conseguir que nos respeten. Aunque por medio de Yoga aprendemos a armonizarnos con ellos, hemos de aprender a transmitir sus pensamientos a nuestro sistema seminal, que se refleja, entonces, en nuestro cerebro. Porque los átomos más elevados de nuestro sistema seminal responden a la dirección del Intimo, lo mismo que responden los átomos Centinelas. De esta manera, más adelante en nuestra práctica de escuchar a nuestros centros atómicos, llegamos a ser conscientes de la conciencia atómica de nuestro sistema central, que es la contraparte superior de nuestro sistema secundario. Y aquí hablaremos de la substancia atómica aún más sutil, que todos poseemos, pero con la cual rara vez establecemos contacto.

En nuestro sistema seminal, moran esos sagrados átomos que pueden relacionarnos con nuestro sistema central, poniendo al estudiante en contacto con sus polos de instrucción. Estos son grandes centros, alrededor de la corriente de la médula espinal, los cuales nos instruyen, valiéndose de los átomos solares del sistema seminal.

La instrucción, que el estudiante recibe de ellos, es similar a la que imparte un gran Iniciado y, cuando el estudiante establece contacto con este primer centro, encuentra que está pasando por una iniciación similar a la del plano físico. Una iniciación significa que uno recibe la aprobación de una inteligencia solar. También significa la consecución de otra conciencia, hasta entonces desconocida, con la cual el estudiante puede siempre establecer contacto. Una iniciación por medio de una ceremonia, no siempre significa la consecución o renacimiento de otra conciencia.

Estos átomos solares nos ennoblecen con su mero contacto. Hemos sido aceptados y nos sentimos exaltados y fuertes; porque ello significa que hemos sido observados por una gran conciencia atómica, dentro de nuestro universo central. Es el Instructor más grande, con el cual el estudiante ha tenido contacto hasta entonces, y éste siente que se le devuelve la reverencia y el respeto que él ha enviado a ese Instructor. Esto se hace para entrenar al estudiante y construir un puente entre ambos, el cual es cada vez más fuerte.

Estos átomos solares conservan los registros de nuestra sabiduría, adqurida en instrucciones anteriores; pues algunos estudiantes, en vidas pasadas, fueron admitidos en su universo interior y así encuentran la sabiduría, que acumularon, reducida a su más fina esencia. Los hombres que han alcanzado esta sabiduría son llamados Hombres Sabios, y caminan hoy en la tierra como lo hicieron ayer.

El retorno del estudiante a su sabiduría depende del poder de su Intimo para manifestarse en esta densa atmósfera de materia. Esto quiere decir que, hay estudiantes de mucho y de poco desarrollo, según sea la respuesta de su Intimo a Su Realidad.

Las corrientes de la Naturaleza no son continuas, y nuestros centros reaccionan, alternativamente, según que su voltaje aumente o disminuya. Así, estamos sujetos a diferentes actividades de las cuales no nos damos cuenta. Ciertas secciones se abren y trabajan sólo durante varios segundos. Esto ocurre también en los otros planos. En nuestra práctica, obtenemos información de estas corrientes, de la misma manera que obtenemos instrucción por radio, cuando sintonizamos con las diferentes estaciones.

Hemos pasado por las divisiones de la Naturaleza, simbolizadas por la mitad inferior del Zodíaco. Al pasar a sus esferas superiores, encontramos que hemos nacido para mandar a la Naturaleza, y aprendemos cuál ha sido nuestro desenvolvimiento dentro del área de la misma.

En ciertas divisiones de nuestro sistema secundario, encontramos átomos que nos han precedido en nuestro desenvolvimiento objetivo. Estos iluminan al estudiante, en lo que respecta a sus períodos, y le proporcionan alimento para transmitir a quienes le siguen. Ellos deciden también la clase de instrucción que el estudiante desea recibir, para utilizarla en su vida cotidiana.

Al objeto de alcanzar receptividad interna, debemos acostumbrar al cuerpo a un voltaje más alto. Si no utilizamos este proceso de condensación, estos voltajes más altos nos destruirán.

Las corrientes de la Naturaleza tienen voltajes, que los cientistas no han podido registrar todavía. Cuando se nos dice que un pensamiento sólo tarda tres segundos para llegar al planeta Venus, nos damos cuenta de los grandes poderes que duermen en nuestro interior. Ignoramos cómo el cuerpo se ajusta a las tremendas corrientes de energía, que la Naturaleza vierte en nosotros; de la misma manera que tampoco pensamos en la presión atmosférica. Si tratáramos de obstruir esas ondas de energía, nos matarían en el acto; pero como la Naturaleza nos ajusta al medio ambiente, tales fuerzas pasan a través de nosotros sin resistencia más allá de nuestro límite de receptividad normal.

La Yoga nos enseña cómo adquirir un voltaje más elevado y cómo resistirlo y dejar atrás nuestra antigua longitud de onda, a medida que nos acostumbramos al nuevo. Esto nos hace más potentes, y genera en nosotros la protección del Escudo de Plata; la caja sonora que irradia la inteligencia de esta nueva energía, conocida como átomo Transformador. Estos derraman en nuestro sistema nervioso un poder que no reconocíamos hasta entonces.

Estos procesos de resistir a esas poderosas corrientes despiertan, con el tiempo, la fuerza solar.

Nuestra respuesta a una vibración, crecientemente más alta, pone al cuerpo objetivo a tono con nuestros sistemas, secundario y nervioso, centrales. Esto quiere decir que, nuestros mundos internos se manifestarán, poco a poco, por medio del cuerpo físico, y cuanto mayor sea nuestra resistencia a esta vibración, mayor será la respuesta de nuestro Intimo. Los hombres de ciencia saben muy bien que pueden pasar por el cuerpo, sin dañarlo, tremendos voltajes eléctricos; sin embargo, en el instante que el sujeto toque algo que lo conecte con la tierra, queda aniquilado inmediatamente; porque entonces pone resistencia.

Existe una sabia inteligencia en nosotros, que no permite que el yogui resista este voltaje, más allá de ciertos límites, y si pide guía será protegido.

Cuando estos elevados voltajes desplazan a viejas condiciones, las corrientes solares y lunares de nuestro sistema secundario se combinan para producir una tercera; ésta es una combinación de las cualidades de ambas; el pararrayos que recibe una energía latente, la cual tenemos que evocar, una vez hemos puesto a tono nuestro cuerpo con el voltaje más elevado.

El no poner el cuerpo a tono con estas corrientes nos traerá desastre y desgracia.


Extracto de DIOSES ATOMICOS (LA AURORA DE LA JUVENTUD)

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