Salud en Yoga. I

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Vamos a tratar ahora de los primeros pasos para alcanzar salud, en la práctica de Yoga, y de cómo atraer al cuerpo físico las cualidades de atmósferas más sutiles y los átomos de las mismas.

Pocos estudiantes se dan cuenta de lo difíciles que son las prácticas de yoga; porque, no obstante parecer sencillas al principio, pocos poseen la vitalidad y la paciencia para continuarlas hasta obtener resultados. Si los jóvenes de hoy dedicaran a la práctica de yoga la mitad de la energía, que emplean para llegar a ser buenos atletas, conseguirían convertirse en mentes maestras.

Es lamentable que los buscadores, que con frecuencia encontramos, carezcan del vigor físico, que poseen el término medio de los atletas universitarios. Por cuanto el cuerpo ha de estar preparado y alerta para responder a cualquier llamado; puesto que es un depósito de fuerza que, más tarde, necesitará para su desenvolvimiento.

La primera ley es aplomo corporal, se ha de aprender a sentarse y a mantenerse erecto, porque, siendo la columna vertebral similar a la varilla del mago, cada vértebra se ha de mantener en el lugar adecuado, y ningún hueso debe oprimir los conductos nerviosos, ni entorpecer su nutrición. Uno ha de aprender a sostenerse sobre las plantas de los pies, procurando no ejercer una opresión de más de una libra y media sobre cada talón. Adquirir este hábito cuesta un poco al principio pero, más tarde, una vez acostumbrado, se sentirá mayor bienestar. Cualquier buen esteópata podrá corregir toda vértebra que no esté bien alineada. Antes de que el estudiante inicie estas prácticas deberá tener un conocimiento práctico de anatomía.

El estudiante debiera saber que, desde el mismo momento que da estos pasos, se pone bajo la observación de los Hermanos Mayores y, aunque se sienta solo, nunca se le permitirá ir demasiado lejos, sea en bien o en mal, porque el equilibrio es necesario; el estudiante se dará cuenta, más tarde, de que la debilidad es, a veces, peor que la maldad. Las personas que cuentan en la vida son las que hacen cosas. Los magos blancos y los negros disfrutan oponiéndose unos a los otros; pero respetan las cualidades vitales de cada uno y se sienten estimulados por ellas. La gente rara, a la cual se ha de evitar, no posee estas cualidades fuertes.

Cuando hablamos de personas raras, nos referimos a esos idealistas inestables, que llevan las teorías racionales a límites irracionales.

Un viejo yogui de noventa y dos años, pero robusto como un joven, visitó una vez este país y fué interrogado, sobre ciertas declaraciones que había hecho, por un conferenciante sobre temas ocultistas bien conocido. El yogui tranquilamente le dijo que se sentara; pero el conferenciante lleno de energía y de argumentos, continuó hablando. El yogui aplicó un dedo al cuerpo del hombre y el conferenciante prontamente se desplomó. Tardó largo tiempo en recuperarse de la sacudida; una vez repuesto, el yogui sonriendo dulcemente le dijo: “La verdadera fuerza viene de la gentileza”. Hasta la fecha el conferenciante no puede explicar lo que le sucedió.

Sabemos que como arriba es abajo, y que la fuerza del cuerpo físico tiene su contraparte en el cuerpo mental, y así como los japoneses recibieron enseñanzas secretas de los leñadores de China (los adeptos militantes de Hatha Yoga, llamado ahora Ju-jitsu, o sea el arte de vencer al enemigo, por medio de la blandura) así también hay Ju-jitsu en el plano mental. Los Hermanos Mayores emplean este conocimiento secreto para proteger a los estudiantes, en momentos de emergencia, porque el Enemigo Secreto ataca mentalmente, lo mismo que físicamente.

Con frecuencia se vigila y se protege a los estudiantes, que poseen cualidades que, una vez desarrolladas, producirán grandes genios en las artes y en las ciencias. En los primeros días del Klondike, dos estudiantes fueron enviados, dos años antes de la fiebre del oro, a vivir en el Paso de Klondike, provistos de elementos médicos, a fin de proteger el cuerpo de un joven minero, entre otros, cuyas posibilidades para el futuro eran vigiladas cuidadosamente.

Nosotros mismos hemos sido enviados a países y lugares extraños con fines similares. Nunca se nos manda hacer esto o lo otro, ni se nos dice lo que debemos hacer; sólo, más tarde, llegamos a comprender las razones para tal acción.

En el momento que emprendáis estos estudios os convertiréis en imanes y atraeréis a gentes, algunas de las cuales os hablarán de sus almas. Las tales son, usualmente, egoístas y débiles y constituyen una población flotante de materiales sin valor, que no siguen la corriente del esfuerzo humano, sino que van de acá para allá, entrando a formar parte de movimientos, que les den el incienso y el perfume de propia alabanza, lo mismo que pan y manteca prestados. Estos no son buscadores genuinos, sino vagabundos que se aprovechan de las simpatías de los estudiantes serios. Pero el estudiante sincero es bien venido con los brazos abiertos, no importa cuál sea su raza, casta, color o posición en la vida. A veces, el buscador que parece más atrasado y no ser capaz de armonizar con otros, ni poseer cualidades sociales, recibe de pronto una iluminación, que lo coloca en posición de guiar a los demás. Estas personas (que invariablemente poseen cuerpos refinados en su juventud) llegan, a veces a ser la piedra angular del edificio.

Es conveniente que el estudiante tenga algún oficio, profesión o arte, que le permita ganarse la vida en cualquier país donde se encuentre.

Nuestros cuerpos toman el carácter del medio ambiente, y el aire que respiramos afecta su adaptación. Respiramos con vigor cuando nos sentimos bien, y descargamos fácilmente los elementos destructivos de nuestros pulmones; porque la respiración débil produce, con el tiempo, enfermedad. Más tarde, respiraremos, inconscientemente, en armonía con el impulso rítmico de la Naturaleza.

Diariamente deberían hacerse ejercicios físicos, a fin de mantener flexible la columna vertebral y sentir la sana actividad de la vida. Pero, no hay que ir a extremos en estas cosas.

No se ha de causar sacudidas en el sistema, con agua demasiado caliente o demasiado fría; aunque es conveniente acostumbrar al cuerpo, con tiempo, al agua fría y frotarlo con vigor.

Acostúmbrese al cuerpo a los baños de sol; pero envolviéndose la cabeza con una toalla húmeda, porque la base del cráneo se ha de mantener fría; pues los rayos del sol son destructivos lo mismo que curativos. Hay en la base del cráneo una reserva de energía vital que alimenta los nervios con flúido vitalizador.

El estudiante, en sus prácticas, no debe apoyar la espalda en la silla, para sostener la columna vertebral, ni tampoco tenderse, ni sentarse con las piernas cruzadas, como se hace en Oriente, porque el cuerpo occidental no está adaptado para esta postura.

Al practicar ejercicios, no se debe proyectar, sobre los átomos internos, sombras de preocupación ni de ansiedad; porque, siendo el cuerpo de naturaleza gaseosa, fácilmente es compenetrado por esas sombras y reacciona sobre los obreros que lo cuidan.

El gran don de la civilización a la humanidad es el estreñimiento; nuestros hábitos son antinaturales, lo que es causa de presión en la base del recto, y muchos niños nacen con el intestino bajo fuera de alineamiento.

En el momento que el cuerpo físico expele sus residuos, se envía una señal a los diferentes centros del cuerpo, para que hagan lo mismo, y cada centro nervioso responde también.

Esto ocurre, igualmente, en la atmósfera mental. Recuérdese que los hábitos regulares de esta clase aclaran la mente, y uno debiera mantener este conducto siempre limpio y abierto.

Debiéramos usar sentido común en nuestra dieta y no favorecer a una clase de alimento más que a otra. Para esto, el estudiante no tiene más que leer algún libro sobre diatética. Sin embargo, no debiera malgastar mucho tiempo pensando sobre lo que pasa por su boca, porque las rarezas en la alimentación, generalmente, hacen a la persona molesta para sus amigos. No entramos en el reino de los cielos en virtud del alimento que entra por la boca, como algunas fraternidades ocultistas nos quieren hacer creer.

Una vez unido al Atomo Nous, se le dirá al estudiante la clase de alimento más adecuado para los obreros atómicos internos. Esto lo podemos observar en las mujeres que, antes de dar nacimiento a los hijos, tiene ciertos antojos por alimentos que no forman parte de la dieta normal. Esto se debe a que el Ego encarnante es consciente de ciertas deficiencias, que es necesario suplir para su estructura física. Un niño puede, con frecuencia, comunicarse, antes de su nacimiento, con un yogui e indicarle lo que necesita para su nutrición física, lo mismo que las cosas que necesitará una vez encarnado. Los yoguis, en Oriente, a veces antes de Morir, dicen a sus hermanos dónde van a encarnar y éstos esperan su aparición. A veces, viajan a largas distancias, para ver que el niño esté protegido adecuadamente, y darle la primera instrucción.

De ser posible, uno debiera alimentarse de substancias enriquecidas por el sol; aunque debemos recordar que, en una guerra de ferocidad comercial, en que los hombres luchan entre sí como tigres, y es cuestión de supervivencia del más apto, el vegetariano tiene poca esperanza de sobrevivir, si tiene que edificar su negocio desde los cimientos. En lo que alimentáis a vuestros átomos, os convertiréis. Regid vuestro alimento y no permitáis que el alimento os rija a vosotros.

Hablando en general, existen tres clases de hombres, a saber:
físico, mental y espiritual. Los gestos de cada clase son diferentes y el físico es el más fácil de leer, especialmente cuando está dominado por su Enemigo Secreto. También se los puede distinguir por el apretón de manos y por la postura. El rostro se divide también en tres clases.

La observación es el segundo paso en el entrenamiento del estudiante; pues muchas cosas importantes pasan ante nosotros, sin que las observemos; cuando está fuera del cuerpo, el estudiante ha de procurar recordar lo que ha visto, lo cual es difícil. Si tratamos de visualizar la puerta de entrada de la propia casa, veremos con sorpresa que la hemos observado muy poco.

Quienes hayan leído el libro Kim de Kipling obtendrán alguna idea de cómo el estudiante es entrenado, una vez que ha encontrado a su Instructor.

En nuestros viajes fuera del cuerpo, las visiones de los planos interiores son más difíciles de percibir que las del plano físico, porque las esencias más finas de la Naturaleza son más sutiles.

Nuestro sistema de leer, especialmente los periódicos, disminuye, con el tiempo, nuestro poder de pensar en lo que hemos leído y de recordarlo con precisión.

Este poder de ver con el tercer ojo, no es lo que usualmente se llama un don espiritual, sino que se puede desarrollar de la misma manera que un atleta desarrolla sus músculos. En nuestros cuerpos hay muchos centros, aparentemente, atrofiados por falta de uso; tales centros se pueden llevar a la condición normal, mediante esta práctica de yoga.

De nuevo recordamos al estudiante que, en estas cosas, ha de usar el sentido común, especialmente en lo que se refiere al alimento y al sueño. Un curso de tres meses en un gimnasio lo preparará para iniciar la práctica de yoga.

El hombre de tipo físico debe mantener su hígado sano; si no se siente bien, debe hacerse aplicaciones de agua caliente y fría, por medio de paños alternados, aplicados en la punta del hígado. La entera operación no debiera tomar más de cinco minutos.

Si es de tipo mental, necesita descanso mental, debe practicar las mismas aplicaciones en el tercio superior de sus pulmones.

Si el tipo espiritual siente que necesita vitalidad, debe bañar sus órganos genitales, alternativamente, en palanganas de agua caliente y fría.

El de tipo espiritual se siente, con frecuencia, obsesado por pensamientos sexuales, y quienes pertenecen a órdenes religiosas, que exigen el celibato, tiene que controlarlo; porque quien domina la naturaleza sexual acumula reserva de fuerza, y esta fuerza es la que abre la puerta al Intimo.

El ocultista que ha penetrado al interior, prontamente reconoce a los instructores religiosos, que poseen tales atributos y, con frecuencia, los protege y ayuda con su propia fuerza protectora, por cuanto tales hombres son atacados, frecuentemente, por miembros de su propia religión.

La mente oriental reconoce pronto tales cualidades en un hombre y lo llama un santo; pero la mente occidental no ha llegado todavía a este punto; aunque, en lo futuro, una vez que el Occidente haya desarrollado a tales hombres, se les dará el mismo apoyo y respeto que en Oriente.

Aunque hemos dicho que los hombres se pueden clasificar en tres tipos principales, físico, mental y espiritual, pueden todos llegar a la misma fuente.



Extracto de DIOSES ATOMICOS (LA AURORA DE LA JUVENTUD)

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