Todo es irradiación.

Varios/Otros


El hombre irradia entonces su propia forma de sentir, de pensar y de actuar. Tú eres entonces tu sensación, tú mismo eres tu palabra y tu obra. Tu cuerpo y tu alma irradian lo que tú eres.

Tú eres un cuerpo de pensamientos. Tú eres un propio mundo de pensamientos. Tú los tienes en ti y alrededor de ti. Tú irradias quién eres.

Tú mismo determinas tu ser, claramente reconocible para tu prójimo que vive próximo a la consciencia universal. Las sensaciones y los pensamientos egoístas no son nunca sensaciones ni pensamientos divinos. Las palabras duras, brutales, no nacen nunca del amor divino, desinteresado, de la armonía interna ni de la paz divina. La dureza de corazón se la ha impuesto el hombre a sí mismo por su falso modo de sentir, de pensar y de hablar.

Cada desviación de la ley eterna y desinteresada del amor, es egoísmo. El ego humano se concentra sólo en los deseos y en los intereses humanos. Quien piensa sólo en sí mismo, está entretejido en su mundo de pensamientos, en su ego inferior.

El pensar y vivir egoísta marca al hombre, es la estructura de su cuerpo. Una estructura tosca, burda, puede irradiar sólo palabras rudas, sensaciones duras y pensamientos egoístas, aquello que está y actúa en el alma, lo que el hombre mismo ha incorporado a su interior sintiendo, pensando y hablando.




Extracto de: Lo que piensas y hablas, tu forma de comer y lo que comes, muestra quién eres.
La palabra de Dios para nosotros manifestada por el Querubín de la Sabiduría divina, el hermano Emanuel.
Dada a través de la profetisa del Señor, Gabriele de Würzburg

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