Home - Inicio
La energía del día
Contáctenos
Buscar
Suscribite
Desuscribirte
Sobre Nosotros
Indice Temario
* Audio* Audio
* Libro* Libro
* Video* Video
23 Maestros...23 Maestros...
AbrahamAbraham
AdamaAdama
Ag-AgriaAg-Agria
Allan KardecAllan Kardec
Arcángel GabrielArcángel Gabriel
Arcángel MetatrónArcángel Metatrón
Arcángel MiguelArcángel Miguel
Arcángel RafaelArcángel Rafael
AshtarAshtar
AtmosAtmos
Carmelo UrsoCarmelo Urso
CristoCristo
De lectoresDe lectores
Deepak ChopraDeepak Chopra
DianaDiana
Djwhal KhulDjwhal Khul
Domingo DiazDomingo Diaz
El MoryaEl Morya
El Ser UNOEl Ser UNO
ElaEla
EsenciaEsencia
FrancescoFrancesco
Gaia ~ Madre TierraGaia ~ Madre Tierra
Graciela DattoliGraciela Dattoli
HathorsHathors
Helios y VestaHelios y Vesta
Hermes TrismegistoHermes Trismegisto
HilariónHilarión
Jesús ~ JeshuaJesús ~ Jeshua
Juan El BautistaJuan El Bautista
KaiKai
Ker-OnKer-On
KiraelKirael
KrishnamurtiKrishnamurti
KryonKryon
KuthumiKuthumi
Kwan YinKwan Yin
La Gran InvocaciónLa Gran Invocación
LanelloLanello
Madre DivinaMadre Divina
MaitreyaMaitreya
MaríaMaría
Maria MagdalenaMaria Magdalena
MayasMayas
MelchizedekMelchizedek
Monique MathieuMonique Mathieu
Niños IndigoNiños Indigo
Omraam M. AivanhovOmraam M. Aivanhov
OshoOsho
Pedagooogía 3000Pedagooogía 3000
PleyadianosPleyadianos
QuadoQuado
Sa-Lu-SaSa-Lu-Sa
Saint GermainSaint Germain
Sanat KumaraSanat Kumara
Serapis BeySerapis Bey
ShivaShiva
SolamaSolama
Sonia y PabloSonia y Pablo
SoremSorem
SuryaSurya
TobiasTobias
TrigueirinhoTrigueirinho
UrielUriel
V.B. AngladaV.B. Anglada
Varios/OtrosVarios/Otros
Yo SoyYo Soy
ZadquielZadquiel

ARCHIVO
E.D. NumerologaE.D. Numerología
E.D. Onda EncantadaE.D. Onda Encantada
Notas AnterioresNotas Anteriores

  • NOTA SELECCIONADA
  • Escribe tu comentario.     Ir al Final.     Imprimir.


    6325 lectores

    Mayas
    El maestro.


    Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor.

    En medio de esa multitud, se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado.
    Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar.

    Así pues, cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acercó a él y, mirándole a los ojos, le dijo: «Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera».

    El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó: «Prepáralo todo. Iré». Entonces, el maestro se alejó.

    Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo. A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por él. Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él. Compró la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo. Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro. Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa. Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí.

    El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana.

    Ésta le miró a los ojos y le dijo: «Estoy hambrienta. ¿Podrías darme un trozo de pan?».

    El se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo: «Por favor, entre en mi casa». La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había cocinado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer. La anciana se sintió conmovida por la generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó.

    Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo: «Estoy sediento. ¿Podrías darme algo para beber?».

    De nuevo se sintió un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero aun así, invitó al desconocido a entrar en su casa, hizo que se sentase en el lugar que había preparado para el maestro y le sirvió el vino que quería ofrecerle a él. Cuando se marchó, volvió a preparar de nuevo todas las cosas.

    Por tercera vez, alguien llamó a la puerta, y cuando la abrió, se encontró con un niño. Éste elevó su mirada hacia él y le dijo: «Estoy congelado. ¿Podría darme una manta para cubrir mi cuerpo?».

    Estaba un poco decepcionado porque no se trataba del maestro, pero miró al niño a los ojos y sintió amor en su corazón. Rápidamente cogió las ropas que había comprado para el maestro y le cubrió con ellas. El niño le dio las gracias y se marchó.

    Volvió a prepararlo todo de nuevo para el maestro y después se dispuso a esperarle hasta que se hizo muy tarde. Cuando comprendió que no acudiría se sintió decepcionado, pero lo perdonó de inmediato.

    Se dijo a sí mismo: «Sabía que no podía esperar que el maestro viniese a esta humilde casa. Me dijo que lo haría, pero algún asunto de mayor importancia lo habrá llevado a cualquier otra parte. No ha venido, pero al menos aceptó la invitación y eso es suficiente para que mi corazón se sienta feliz».

    Entonces, guardó la comida y el vino y se acostó. Aquella noche soñó que el maestro le hacía una visita. Al verlo, se sintió feliz sin saber que se trataba de un sueño. «¡Ha venido maestro! Ha mantenido su palabra.»

    El maestro le contestó: «Sí, estoy aquí, pero estuve aquí antes.

    Estaba hambriento y me diste de comer. Estaba sediento y me ofreciste vino. Tenía frío y me cubriste con ropas. Todo lo que haces por los demás, lo haces por mí».

    El hombre se despertó con el corazón rebosante de dicha porque había comprendido la enseñanza del maestro. Lo amaba tanto que había enviado a tres personas para que le transmitiesen la lección más grande: que él vive en el interior de todas las personas. Cuando das de comer al hambriento, de beber al sediento y cubres al que tiene frío, ofreces tu amor al maestro.





    Extracto del libro: La Maestría del Amor.
    Un libro de sabiduría Tolteca Dr. Miguel Ruiz



    Siguiente: Mayas ~ La mente herida.

    Anterior: Mayas ~ Meditación - Oración para la libertad.

  • Enviar a un amigo.

  • Mayas ~ El maestro.
    Tu Mail* 
    El Mail de tu amiga/o* 
    Por favor escriba su mail y mail destinatario!


  • Escribe tu comentario aquí.
  • Tu Mail*  
    Apellido y Nombre*  
    Tu País*  
    Tu Comentario*
    Por favor escriba su mail y comentario!


    Trabajadores de la Luz?
    En tu celular, tu movil
    Eventos Libres y Gratis
    Audio Streaming
    Audio Streaming On Line
    escuchar

    La Gran Invocación
    La Gran Invocacin
    leer masLamina Yo Soy

    Los chakras
    Los Chakras
    leer masLos Chakras

    Mandala del día
    El Mandala de Hoy
    Mandala de Hoy

    Lámina Yo Soy
    Lmina Yo Soy
    leer masLamina Yo Soy
    Imprimir LáminaImprimir la Lmina Yo Soy

    Fase Lunar
    Fase Lunar
    ver masFase Lunar

    Energía del Día
    Energa del Da
    ver masFase Lunar

    Numerologia
    Numerologia
    leer masNumerologia