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    Seth
    ... Juan Salvador Gaviota ...


    En esta sesión estuvieron presentes el escritor Richard Bach y su editora, Eleanor Friede. Llegaron ayer en avión a Elmira después de que el mal tiempo retrasara su llegada prevista para el martes, justo a tiempo para la clase de percepción extrasensorial. Dick también nos había visitado afínales de agosto, cuando Seth ya iba dictando el capítulo primero de su libro.

    Jane había dado una sesión bastante larga pero informal para nuestros invitados la noche anterior, sentados en torno a la mesa del comedor después de una cena tardía. Dick la grabó y nos va a mandar una transcripción, de modo que después podremos añadir unos cuantos extractos de ese material a esta sesión.

    Al caer la noche Jane cantó deforma espontánea en Sumari, pero su modo de hablar era más premeditado cuando empezó a hacerlo como Seth.


    Buenas noches.

    Reanudamos el dictado. Las creencias centrales son aquellas a cuyo alrededor conformáis vuestra vida. Sois plenamente conscientes de ellas, aunque a menudo no centráis la "atención" en ellas. Por tanto, a menos que estéis atentos a los contenidos de vuestra mente consciente, se vuelven invisibles.

    Para familiarizaros con vuestras propias ideas y creencias debéis andar entre ellas sin anteojeras (hablando simbólicamente). Debéis revisar las estructuras que vosotros mismos habéis creado, las ideas organizadas sobre las que habéis agrupado vuestra experiencia.

    Con el fin de ver claramente en la mente, ante todo debéis «desestructurar» los pensamientos, seguirlos sin juzgarlos, sin compararlos con el marco de vuestras creencias.

    Las creencias estructuradas reúnen y conservan vuestra experiencia, la empaquetan, por decirlo así; de modo que, cuando observáis una experiencia dada que se parece a otra, la colocáis en el mismo paquete predeterminado, a menudo sin revisión previa. Estos paquetes pueden albergar sorpresas; al destapar uno quizá descubráis que ha servido para ocultar información valiosa que no pertenecía ahí. En torno a una creencia central normal se puede agrupar un conjunto de ideas tan artificial como las flores de papel.

    La creencia central es tan intensa que atrae otras de naturaleza similar. Y a ello contribuyen vuestros hábitos. Si no estáis acostumbrados a examinar vuestra mente, dejaréis que estos conjuntos de naturaleza diferente se agrupen en torno a una creencia, hasta que no podáis distinguir uno de otro. Esto puede llegar a tal extremo que veáis toda vuestra experiencia sólo en relación con esta idea creciente. La información que no parece relacionada con esta creencia central no se asimila, sino que se relega a un rincón de la mente, sin utilizar, y se desaprovecha el valor de la información.

    Este material inactivo se conserva en diversas áreas de la mente, y no forma parte de la estructura organizada de los pensamientos habituales. Es posible acceder a estos datos conscientemente, pero estáis relativamente ciegos a ellos.

    Normalmente cuando observáis vuestra mente consciente lo hacéis por un motivo en particular, para encontrar cierta información. Pero, si habéis aprendido a creer que esa información no está disponible conscientemente, no se os ocurrirá buscarla en vuestra mente consciente. Si además vuestros datos conscientes están firmemente organizados en torno a una creencia central, ello os cegará automáticamente a toda experiencia que no esté relacionada con ella.

    Una creencia central sólo es invisible cuando la consideráis un hecho de la vida, y no una creencia sobre la vida; sólo cuando os identificáis con ella de forma tan total que centráis automáticamente todas las percepciones según esa línea específica. Por ejemplo, he aquí una creencia central aparentemente muy inocente: «Soy un padre responsable».

    Pues bien, a simple vista no hay nada de malo en esta creencia. Pero, si os aferráis a ella y no la examináis, es probable que la palabra «responsable» contenga una intensa carga de significado y reúna otras ideas que tampoco habéis examinado. ¿Cuál es vuestra noción de ser responsable? Según sea vuestra respuesta podéis descubrir si la creencia central es ventajosa para vosotros o no.

    Si responsable significa «debo ser padre las veinticuatro horas del día "excluyendo" todo lo demás», quizá tengáis problemas, ya que esa creencia central os impide hacer uso de otras facultades que existen aparte de la de ser padre.

    Es posible que empecéis a percibir toda la información física exclusivamente a través de los «ojos» de esa creencia central. Ya no abordaréis la realidad física con la admiración de un niño, o con la curiosidad espontánea de un individuo, sino siempre a través de ojos paternales. De este modo os aislaréis de gran parte de la experiencia física.

    Telepáticamente, también atraeréis información inconsciente que encaja dentro de esta pauta rígida, de acuerdo con la fuerza y obstinación de esta idea y con vuestra disposición a ocuparos de ella. Quizás estrechéis aún más las miras de vuestra vida, y toda la información de cualquier clase se volverá al final relativamente invisible, a menos que tenga que ver con vuestra realidad como padres.

    La creencia central que acabamos de ver es bastante específica, pero también tenéis creencias centrales que son suposiciones básicas. A vosotros os parecen definiciones, y forman parte de vosotros a tal punto, que las dais por sentadas. Vuestra idea del tiempo es una de ellas.

    Tal vez os guste entretener la mente con pensamientos acerca del tiempo. Podéis deciros que el tiempo es básicamente distinto de vuestra experiencia con él, pero fundamentalmente creéis que existís en las horas y en los años, que las semanas se suceden una a una, que estáis atrapados en el transcurso de las estaciones.

    Naturalmente, vuestra experiencia física refuerza esta creencia, de modo que estructuráis vuestra percepción en función de los lapsos de tiempo que parecen tener lugar entre sucesos. Esto en sí mismo os fuerza a concentrar la atención en una dirección exclusivamente, y os disuade de percibir los sucesos de vuestra vida de otra forma.

    Es posible que de vez en cuando empleéis la asociación de ideas y un pensamiento os conduzca fácilmente a otro. Cuando lo hacéis, a menudo tenéis una nueva percepción de ciertas cosas. A medida que los acontecimientos se distancian de la continuidad temporal de la mente, parecen adquirir una nueva vitalidad. Lo que sucede es que los habéis liberado de la organización habitual.

    Cuando los vais captando por asociación, os aproximáis bastante al libre examen de los contenidos de vuestra mente. Pero, si dejáis a un lado el concepto del tiempo y luego observáis el contenido consciente de vuestra mente según otras ideas centrales, seguís estructurando. Lo que digo no es que nunca debéis organizar esos contenidos, sino que tenéis que ser conscientes de vuestras propias estructuras. Construidlas o destruidlas, pero no os ceguéis ante el mobiliario de vuestra propia mente.

    Podéis pillaros fácilmente los dedos con una idea mal colocada, al igual que ocurriría con una silla vieja. De hecho, os ayudará pensar en vuestras creencias como muebles que pueden cambiarse de lugar, renovarse, tirarse o sustituirse. Vuestras ideas son vuestras. No deben controlaros. Depende de vosotros aceptar aquellas que elegís aceptar.

    Imaginaos volviendo a organizar este mobiliario. Os vendrán a la memoria imágenes de muebles en particular. Preguntaos qué ideas representan estas piezas. Fijaos cómo encajan las mesas. Abrid los cajones que hay dentro.

    No habrá ningún misterio, pues conocéis vuestras creencias. Veréis las agrupaciones, pero depende de vosotros mirar en el interior de vuestra mente y emplear las imágenes a vuestra manera. Descartad las ideas que no vayan con vosotros. Si encontráis una de estas ideas, y decís: «No puedo tirar esa idea», debéis comprender que dicho comentario interno es en sí mismo una creencia. En verdad podéis desechar la idea, y lo mismo podéis hacer con los siguientes.

    No estáis indefensos ante las ideas. Siguiendo con la analogía, seguramente encontraréis algunos muebles que no esperabais ver. No os limitéis a mirar el centro de la cámara interna de vuestra conciencia; manteneos alertas ante la invisibilidad que mencionábamos, en virtud de la cual una idea, bastante accesible, parece ser una parte de la realidad.

    La estructuración de creencias se realiza de una forma muy característica y a la vez individual, de modo que encontraréis pautas existentes entre varias agrupaciones, y una puede llevaros a otra.

    La idea de ser un padre responsable, por ejemplo, puede conducir muy fácilmente a otras estructuras psíquicas que implican responsabilidad, por lo que esa información se acepta por su propio peso. Quizás incluso penséis que es incorrecto considerar cualquier situación si no es según vuestra condición de padre.

    La creencia en la culpa es por tanto una estructura consolidada que aúna otras creencias centrales similares, lo que aumenta su firmeza. Debéis comprender que éstas no son simplemente ideas inertes dentro de la mente. Son materia psíquica, y en cierto sentido están vivas. Se agrupan como las células para proteger su validez e identidad. Vosotros las alimentáis, en sentido figurado, con ideas similares. Cuando examináis una creencia estáis evidentemente amenazando la integridad de la estructura; por tanto existen formas de insertar nuevos apoyos, por decirlo así, métodos para sacarte del apuro, de modo que la creencia central entera no se desplome sobre vosotros mientras examináis su base.

    Me detendré aquí por ahora, y haré una pausa. Acabaremos con este capítulo en breve, y luego empezaremos el próximo. (A Eleanory Dick:) Hablaría más rápido por vosotros, pero necesitamos las notas para el libro.

    El trance de Jane había sido bueno. Estábamos encantados de que otras personas hubieran estado presentes durante parte del dictado del libro. El resto de la sesión se dedicó a nuestros invitados; el tono de voz de Seth fue más jovial, y su ritmo se aceleró considerablemente.

    Algunas notas añadidas después: Dick Bach creía que en realidad él no había escrito Juan Salvador Gaviota por sí mismo. La historia de la concepción de ese libro ya es bien conocida: una noche muy tarde en 1959,

    Dick paseaba por un canal cerca de una playa de la Costa Oeste cuando escuchó una voz que le decía: «Jonathan Livingston Seagull». Se quedó pasmado, pues no había nadie cerca de él. Aún se sorprendió más cuando, de regreso a su casa, la voz describió imágenes que le brindaron el contenido general del libro en forma tridimensional. Luego estas experiencias cesaron, y Dick trató sin éxito de acabar el manuscrito por sí mismo. No ocurrió nada hasta que un día, al cabo de ocho años, se despertó de pronto y escuchó de nuevo la voz, y con ella le llegó el resto del libro.

    ¿Quién lo escribió? Dick no alega su autoría. Supo de la obra El material de Seth, halló un parecido entre la experiencia de Jane y la suya, y vino a nuestra casa para ver si ella o Seth podían explicar el fenómeno. Hay una cierta correlación, desde luego, aunque a Jane no se le presenta sólo una voz sino una personalidad entera, Seth, que escribe libros cuando Jane se encuentra en un estado alterado de conciencia. De modo que ella y Dick estaban muy interesados en lo que Seth comentara al respecto.

    Además, la novela de Jane, La educación de la Superalma 7 se escribió en circunstancias parecidas. Ella describe este proceso en su Introducción, así como la creación de parte de su poesía.''

    Para Jane, estos estados no son más que distintos aspectos de una creatividad intensa que finalmente «se desborda» en distintos niveles -o aspectos- de la realidad que aún no comprendemos completamente. Toda esta cuestión concierne también a la escritura, pintura, canto y composición musical automáticas.

    A continuación se incluyen algunas citas casi literales de la información que Seth dio a Dick Bach y compañía durante la noche del 27 de septiembre de 1972:

    En este libro hay muchos ejemplos de diversas clases de estados alterados de conciencia de Jane. Además del libro de Seth, estos estados desembocaban a menudo en obras muy creativas «de cosecha propia»: algunas de las experiencias psíquicas relacionadas con su libro de poesía, Dialogues of the Soul and Mortal Self in Time (Diálogos en el tiempo entre el alma y el ser mortal), que empezó en noviembre de 1972, se describen en la sesión 639, en el capítulo diez. Y en la sesión 653, en el capítulo trece, nos centramos en las que tienen que ver con la redacción de su extenso poema, Dialogues of the Speakers (Diálogos de los Oradores), el 2 de abril de 1973.

    «La información no existe por sí misma. Está relacionada con la conciencia de todos aquellos que la comprenden, la perciben o la originan. De modo que no hay registros de información objetivos y siempre disponibles con los cuales sintonizáis, sino que la conciencia que contuvo, o contiene, o contendrá la información, la atrae como un imán... La misma información quiere dirigirse hacia la conciencia. No está muerta ni es inerte. No es algo que atrapáis sino algo que quiere ser atrapado, y por tanto gravita hacia aquellos que la buscan.

    «Vuestra conciencia atrae la conciencia que ya está relacionada con la información en particular. ¡Este es uno de mis regalos para esta noche! Así pues, la información se renueva y renace cuando es interpretada por una nueva conciencia, como lo fue Juan Salvador Gaviota.

    »Mediante esas facultades que siempre han sido tuyas, la parte interna de tu ser interpretó la información a través del caleidoscopio de tu ser, empleando las mejores partes de ti, y produjo una brillante verdad con un nuevo ropaje, un ropaje que sólo tú podías darle. Así que, si atribuyes la autoría de Juan Salvador Gaviota a otro, estás negando la unicidad de tu ser interior.

    »La verdad acudió a ti y se te dio, pero tu ser interior aportó la originalidad y unicidad, lo cual ahora puede estar tan separado de tu ser consciente que parece apartado de él.

    »De modo que estuvieron implicados también otros factores; no sólo se creó un libro sino que, a través del arte, el ser interior surgió al universo psíquico. Parte de la concentración y la fortaleza procede de estos dos alumbramientos, y la intensidad que encierran es también la razón por la cual el nacimiento del libro sorprende tanto al mundo. Los dos convergen en el libro. Estáis buscando al autor de Juan Salvador Gaviota, y yo te digo que lo estoy mirando. Quizá no tenga el rostro que ves cuando te miras al espejo, sencillamente porque no puedes ver tu verdadera identidad en un espejo. Pero yo veo todo lo que es visible de este autor, y tú deberías ser quien mejor lo conoce. Y te diré a lo largo de los años cómo familiarizarte con él, y cómo tener una relación mejor con él.

    »Ruburt ya cuenta con una cierta ventaja, así que no le estoy aguando la fiesta. Existen en realidad "aspectos " de tu conciencia que funcionan en entornos completamente distintos. Entornos, por ejemplo, que no son físicos. Hay aspectos de ti, por tanto, que conocen otras muchas clases de información de la que ahora dispones a nivel consciente...»

    Cabe observar que Seth respaldaba así la teoría de Jane de Aspectos. Ha empezado un libro sobre el tema. En él explorará -entre otras cosas- la naturaleza, validez y fuentes de personalidades como Seth, y la «intrusión» de información intuitiva o revelatoria. Una vez más, remito a su Introducción.


    SESIÓN 6l8, 28 DE SEPTIEMBRE DE 1972 H.45 JUEVES
    Extracto de Habla Seth III
    A través de Jane Roberts



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