El asunto es este. El destino está ahí.

Varios/Otros


¿Cuál es el sueño?... Ver la vida como la vida no es... ¿Cuál es el despertar? ¡Ver la vida como la vida sí es!

¿Cómo es la vida? La pregunta es si yo la estoy viendo como es o si la estoy viendo como no es. La respuesta es muy sencilla: si tú tienes cualquiera de los cuatro ”problemas”, o los cuatro al mismo tiempo, estás viendo la vida como la vida no es, la vida no es un problema... LA VIDA ES UNA MARAVILLOSA OPORTUNIDAD PARA APRENDER A SER FELICES Y PARA APRENDER A AMAR, por lo tanto para despertar de ese sueño que llamamos problemas, necesito tener sabiduría para poder ver la vida como es: PERFECTA. La vida es parte Perfecta del Orden Del Universo, al cual tú no tienes necesidad de cambiarle nada. Mientras tú quieras cambiarle cualquier cosa a lo que sucede en tu entorno, es porque no lo aceptas, y si no lo aceptas es porque no lo ves como es. ¡Lo ves desde la mente distorsionada de la cultura!

Entonces, cuando ves la vida como la vida es, te sientas totalmente feliz. Cuando seas capaz de estar en paz y ser feliz por ti mismo, estarás viendo la vida como es. Cuando seas capaz de amar y respetar a todos lo seres del universo, sin excepción, viéndolos como creaciones perfectas de Dios en funciones correspondientes con cada uno de ellos, estarás viendo la vida como es. ¡Eso se llama despertar!

¿Ustedes qué prefieren, imaginarse acerca del universo y del proceso del desarrollo de conciencia del hijo de Dios, que es algo supremamente difícil o que es un trabajo constante y muy agradable? Depende de cómo yo quiera verlo.

Ni es difícil ni es agradable. Es un Proceso. Que yo quiera convertirlo en algo muy difícil y en algo muy desagradable es mi problema de ignorancia. Que yo quiera transitar ese camino, disfrutándolo a cada instante, es un asunto de la sabiduría.

El camino de la evolución es como cualquier camino. Tú puedes caminar un camino e irte disfrutando de las plantas, de las piedras, del aire, y decir, “Hoy caminé un kilómetro... Qué maravilla; tengo un kilometró más y uno menos por caminar”, o puedes decir, “Qué desgracia la mía... me faltan miles de kilómetros por andar y estas piedras tan duras... y el sol que está haciendo...”. ¡No es el camino el del problema, es cómo tú lo estas viendo!

(Alguien hace una pregunta y Gerardo responde...)

El ego es una estructura mental conformada por creencias falsas, necesarias e importantes para poder llegar a conocer la verdad. No puedo pasar de la inocencia (ausencia de información) a sabiduría (información de la verdad), sin haber pasado por el ego (ignorancia aprendida), porque no hay con qué comparar la verdad. Si no puedes medir la verdad, no puedes verificarla. Para medir la verdad tienes que medirla con lo que no es verdad; para eso sirve el ego.

El ego es necesario hasta cuando reconozco la verdad. Cuando ya reconozco la verdad, el ego se vuelve un estorbo.

Por eso tiene un límite. Estoy seguro de que nosotros al estar aquí buscando un desarrollo espiritual, ya llegamos al límite del ego, o esto no nos interesaría a nosotros para nada. Por eso es que ahora podemos empezar a ser felices y caminar el resto del camino de la evolución disfrutando cada paso que demos y no sufriéndolo... Si ya sufrí suficiente... Esperemos que sí.

Continuamos con la siguiente cartelera:

Ya sabemos qué es lo real y qué es lo imaginario; ahora vamos a usar esto, como herramienta para el desarrollo espiritual.

Ya sabemos que en el Universo todo lo que sucede responde a un orden perfecto originado desde la propia concepción del universo, si pudiéramos llamarlo de esa manera, en la mente de Dios. Como todo lo que sucede es perfecto, nosotros, los seres humanos, estamos aprendiendo a fluir con ese orden perfecto adaptándonos a cada circunstancia de cada lugar. Para eso definimos realidad e imaginación. Las dos cosas son útiles si aprendemos a manejarlas correctamente.


1. ¿Para qué sirve la realidad?

Sirve para la transformación interior. No puedo hacer una transformación interior a menos que yo acepte la realidad presente en cualquier dimensión donde me encuentre y es, fundamentalmente, la de la tercera dimensión, porque las otras dos dimensiones son proyecciones mentales que yo adquirí en la tercera dimensión.


2. ¿Cómo se aprovecha la realidad?

Aceptándola como una oportunidad perfecta para aprender a amar y aprender a ser felices.

Cuando la realidad presente que está frente a ti es una realidad donde no hay paz, donde no hay armonía, donde no hay orden ni respeto, tú la vas a aprovechar para darte cuenta de que tú estas rechazando eso, y por ello no tienes paz ni armonía interior. En el momento en que la aproveche, diré: “Esta situación no tiene por qué afectar mi paz interior ni mi felicidad. Mi felicidad no depende de lo que pasa afuera de mí sino de lo que yo decido hacer en mi interior”. Si esa es mi reflexión frente a una situación, estoy aprovechando la realidad para mi desarrollo espiritual.

Pero si yo llego a tomar una acción diferente que es la usual, como: “... A mí no me gusta esa falta de respeto... A mí no me gusta ese desorden... A mí no me gusta ese comportamiento... Ustedes tienen que cambiar lo que están haciendo, etc.“, ¿será que estoy aprovechando la realidad? ¡La estoy desperdiciando totalmente! Y estoy yéndome en contra de la pedagogía del universo, porque en lugar de aprovechar la experiencia, estoy luchando contra ella.

El propósito de la vida es aprender a tener paz, aprender a ser feliz por mí mismo, aprender a amar a los demás.

¿Cómo hago para aprender a tener paz? ¡Viviendo en un lugar donde no hay paz! ¿Cómo hago para aprender a ser feliz? ¡Voy a un lugar donde no es feliz la gente, donde la gente sufre! ¿Cómo hago para aprende a amar? Yendo a un lugar donde nadie me respeta, donde nadie se ama, donde todo el mundo se arremete... Allí es donde puedo aprender. Eso se llama aprovechar la realidad. Si tú vas a un lugar donde todo es armonía, convivencia y respeto mutuo, no aprendes nada porque no te puedes conocer a ti mismo, no sabes cuáles son tus limitaciones, no sabes con qué eres afectable y herible. Solamente cuando entras a un lugar donde está todo lo que tú permites que te hiera, puedes reconocer tus limitaciones y trascenderlas... Así se aprovecha la realidad. ¿Se dan cuenta de que lo que tenemos es una oportunidad maravillosa?


3. ¿Para qué sirve la imaginación?

La imaginación es lo que los maestros llaman LA SEMILLA QUE FECUNDA LA MENTE y esa semilla crece en tu interior. Se convierte en actitudes, comportamientos y acciones. Si fecundas tu mente con semillas de amor, tus pensamientos, actitudes y acciones serán de amor; pero si fecundas tu mente con semillas de ignorancia, tus comportamientos, actitudes y acciones serán de agresión y si son de agresión, el resultado por Ley de Causa y Efecto, será terriblemente agresivo. Entonces la imaginación es muy sensible, sirve para fecundar la mente con semillas de amor o con semillas de ignorancia. ¿Quién decide esa semilla? Yo mismo.

Si ya sabemos que la imaginación es un lugar donde no podemos actuar pero sirve para traer semillas a tu mente, vas a fecundar tu mente con una información. La imaginación trae información a tu mente y tú la seleccionas.


4. ¿Cómo puedo aprovechar la imaginación?

Con semillas de amor... ¿Cómo hago para saber que yo estoy fecundando mi mente con semillas de amor y no con otra cosa? Es muy sencillo y simple...

IMAGINA Y PIENSA SIEMPRE LO MEJOR DE TODO CUANTO SUCEDA. JAMÁS PIENSES MAL DE NADA NI DE NADIE, PORQUE FECUNDASTE TU MENTE CON UNA SEMILLA DE IGNORANCIA.

Este es el principio fundamental de la Aceptología, la acción y la imaginación o pensamiento. La imaginación es una forma de pensamiento en imágenes más poderosa que el mismo pensamiento en verbo.

Imagina y piensa siempre lo mejor, y tu mente se llenará con semillas de amor que se transformarán en tu interior en un potencial de acción de amor, que traerá un resultado satisfactorio para tu vida, ese es el uso correcto de la imaginación.

Y el uso de la realidad, es aprovechar cada circunstancia presente en tu vida, a cada instante, para transformar tu espíritu en un ser de luz, paz y felicidad. No hemos aprendido a hacer eso en los últimos diez mil años, espero que lo podamos hacer ahora.

Hasta el momento sabemos qué es la Aceptología. Es una ciencia, por lo tanto mide resultados y verifica la aplicación.


El primer ejercicio que hicimos fue reconocer que el idealismo es una situación del Ego que la vamos a remplazar por algo más simple y practico: aprovechar la realidad presente para generar una nueva realidad mucho más satisfactoria que la anterior. Por lo tanto, el idealismo se hace innecesario. Mientras yo no logro aceptar algo, eso es un limitante para mi felicidad y la vida me da la oportunidad que yo aprenda a aceptarlo enfrentándome a ello. Entonces vamos a aprovechar la realidad presente para hacer una transformación interior. No hay necesidad de idealizar nada porque la realidad se produce en el mismo instante presente en el que yo estoy y, por lo tanto, no se produce nada hacia el futuro.

El pasado no existe. El futuro tampoco existe. Existe un sólo momento, la realidad presente en el lugar donde yo estoy y donde puedo actuar. De manera que, ¿para qué me preocupo por lo que no existe? Además, no puedo actuar donde no estoy. Idealizar es irme hacia el futuro, mientras que aprovechar la realidad es situarme en el presente. El futuro se crea solito, se crea automáticamente desde lo que tú haces aquí y ahora en la realidad presente. Lo único que hay que hacer es manejar bien la realidad presente con dos herramientas:

1. Aprovechar lo presente para mi transformación interior y 2. Fecundar mi mente con semillas de amor... Lo demás se os dará por añadidura... No es más lo que hay que hacer. Y eso es lo que al ego le cuesta mucho trabajo aceptar.

El Maestro Jesús dijo frases demasiado sencillas y supremamente sabias: La Verdad os hará Libres... ¡Libre de todo!

Entonces, ¿cómo conozco la verdad? A través de los resultados. Buscad el Reino de Dios dentro de Vosotros y lo demás se os dará por añadidura... Esas dos frases resumen la sabiduría de todos los maestros; porque si yo encuentro el Reino de Amor dentro de mí, por Ley de Correspondencia, todo lo demás que se presente en mi vida es de amor... ¿Qué más necesito yo idealizar? Y si yo encuentro la verdad, absolutamente todo me funciona de una manera perfecta porque todo lo que esta construido sobre la verdad funciona perfecto. Lo que no funciona es porque se intenta construirlo sobre conceptos falsos... Eso no va a funcionar jamás; es necesario para reconocer mi ignorancia, pero nada más que para eso.

¿Se dan cuenta que es una situación sencilla? Yo diría: demasiado simple.

Hagamos un ejercicio de desarrollo individual. Escojan entre estas tres opciones y por favor háganlo objetivamente.

¿Cuál es tu actitud ante la realidad?

1. Sufrir y luchar contra la vida, sin éxito, para crear otra realidad (es una situación bastante común, muchas personas sufren y luchan contra lo que sucede a su alrededor, sin tener ningún éxito en modificarlo y sin poder dejar de sufrir.

2. Sufrir y luchar contra la vida, con éxito, para crear nueva realidades (este es el caso de una persona que sufre, que trabaja, que pelea, y logra modificar una estructura social. Imagínense, por ejemplo, un Simón Bolívar, Cristóbal Colón un político o un guerrero. Cualquier persona que logra a la fuerza modificar ciertas estructuras que están a su alrededor. Las modifica sufriendo internamente porque no las acepta. Por eso lucha contra ellas. Las modifica a través de procesos agresivos y de violencia, pero obtiene éxito creando una estructura nueva.

Esas son dos posibilidades que se originan en un mismo punto, sólo que algunas personas tienen éxito en ello y otras no... Pero, ¿qué tienen en común? Ambos sufren y ambos luchan. Una gran energía y un gran ego como el caso de Juana de Arco, pues aunque se le ha declarado santa, en realidad todo lo que hizo fue por odio porque fue una gran fuerza de deseo de venganza profunda lo que la llevó a luchar contra los ingleses y tuvo éxito hasta donde la ley le había pedido que lo hiciera. Y, por supuesto, cuando se fue más allá, ya no tuvo éxito. Tuvo las dos situaciones simultáneamente: sufrir y luchar con éxito y sufrir y luchar sin éxito y... terminó en una hoguera. Esa motivación es generalmente del ego. Del ego que busca venganza o del ego que busca reconocimiento.

Tenemos una tercera opción que es aprovechar la realidad presente para transcender tus limitaciones y tener paz interior. Ahí no estás haciendo nada contra lo de afuera; estás aprovechando la realidad para trabajar contigo.

Ustedes escojan cuál de esas tres situaciones es la que manejan ahora en su vida. Por supuesto que se puede cambiar.

Como experiencia de aquí para atrás, uno podría decir: “La mayor parte de mi vida he sufrido y luchado para modificar ciertas circunstancias a mi alrededor pero no he tenido éxito; no he logrado que mi pareja, o que mis hijos, o mis vecinos, o mi jefe, o el entorno inmediato, o que mis negocios cambien. Siguen igual y yo sufro y lucho contra eso”.

Esa es la primera posibilidad.

La segunda posibilidad. Quienes encuentran en su experiencia que han sufrido y luchado contra ciertas situaciones del entorno de cualquier índole y, a pesar de haber luchado y sufrido, han logrado modificar ciertas cosas y han logrado generar nuevas realidades. “Cuando tuve éxito...”, digo, “... valió la pena la lucha y el sufrimiento porque las cambie...”, ojo ahí está el ego presente. Logre lo que quería, ¿a qué costo? Porque si ustedes miran, por ejemplo, la vida de Simón Bolívar... él logró ciertas cosas que le correspondían... ¿a qué costo? A costa de todo, porque era un personaje que tenía todo lo necesario: rico, ilustrado, educado en Francia, pero él tenía un ideal que fue aprovechado por la Ley de Evolución que lo llevó a invertir todo lo que él era y todo lo que él tenía. Aparentemente consiguió el ideal... Porque si hoy miramos lo que pasa en los países bolivarianos...

Entonces, aparentemente, consiguió algo necesario en ese momento. La pregunta es: ¿a qué costo?, pues le costó todo: la fortuna, la salud, la tranquilidad y hasta la vida. Entonces sí podemos transformar ciertas cosas usando el ego a un costo altísimo.

Vamos a mirar la tercera posibilidad que, si no está sucediendo, la invitación es a que comience a suceder. ¿Ha sucedido en alguno de ustedes, que esté transcendiendo sus limitaciones para tener paz interior?...

Es necesario, es indispensable, que haya gente que luche, y que luche desde el ego que tiene dos posibilidades: ser correspondiente y obtener un resultado para modificar algo, o no serlo. Esas son las dos posibilidades que tiene desde la Ley de la Evolución y desde la Ley de la Correspondencia, pero a nivel personal no hay ninguna diferencia.

Tenga o no éxito la persona, el costo es altísimo; el costo en sufrimiento, en dolor, pérdida en salud, etc., pero es necesario. Por eso hablamos de que hay tres clases de individuos. Porque alguno de los tres papeles yo debo jugar.

Debes decidir en cuáles de esos papeles quieres quedarte, y por qué razón lo escogerías. O puede ser con dos, generalmente los dos primeros. Es muy difícil combinar el punto dos con el tres, porque si estoy en una posición, no estoy en la otra...

El asunto es este: el destino está ahí, pero implica dos cosas maravillosas: 1) Una oportunidad de aprendizaje; 2) Que yo sea capaz de transcenderla. Pero el destino se me puede presentar como todo aquello ante lo cual yo sufro, inicialmente, hasta cuando se logre la saturación de ese sufrimiento.

Voy hacerles ahora la última pregunta. Si en este momento ustedes decidieran escoger, en este momento presente, alguno de esos tres roles, ¿cuál escogerían?

Por supuesto que inicialmente todos habremos pasado por el punto uno o por el punto dos... Inicialmente. Por eso lo maestros nos hablan de saturación de sufrimiento. Mientras yo no me he saturado de sufrimientos, yo no estoy maduro para hacer un desarrollo espiritual, porque todavía quiero acomodar el mundo a mis conceptos. Todavía quiero ir en contra del orden del universo y eso es necesario para dos cosas: 1) para que reconozca mi ignorancia.

2) Para que los demás que se hacen correspondientes conmigo, y yo con ellos, vivan sus destinos. Por supuesto, todos hemos pasado por ahí... por eso les decía hoy, ustedes, ¿qué escogerían? El costo de modificar la realidad, o internar hacerlo, luchando, es un costo muy alto. Es costo en sufrimiento, en dolor, en salud, en relaciones... en todo.

El problema con el ego es que el ego quiere cambiarle la realidad a los demás para sentirse bueno. Para sentirse aceptado, porque él depende de la aprobación de otros porque no es feliz por sí mismo.

Nosotros como no somos maestros, necesitamos pasar por todos los sufrimientos para poder aprender. Los maestros no nacen para aprender, nacen para enseñar.

Antes de terminar, miremos los individuos de tercera clase. Ellos aceptan la realidad presente como una maravillosa oportunidad para transcender sus propias limitaciones internas por lo cual solamente se ocupan de modificar su propio interior. Saben que así les corresponderá vivir en las nuevas realidades creadas por los individuos de segunda clase.

No hay nada que deje de suceder en el universo por el hecho de que yo no lo haga o que no me corresponda.

Otros lo hacen. Por supuesto que el ego nos va a decir, “Y si otros lo hacen, ¿por qué no lo hago yo?”. Eso es lo que el ego busca para decir, “Miren como soy de bueno... Miren como soy de sabio... Miren que yo sí fui capaz”... Y por supuesto, el ego al hacer eso trae a la persona como resultado un sin número de sufrimientos.

Cuando las personas lo comprenden, es algo simple. En el Universo, así ninguno de nosotros existiéramos, lo que tenga que hacerse se hará porque habrá alguien que lo haga, porque el universo dispone las personas exactas y correspondientes para cada función necesaria y todas las funciones son necesarias. Desde luego que cada persona es correspondiente con la función que desarrolla.

Me gustaría saber si Ustedes encuentran diferencia entre estas dos palabras: Indiferencia y Correspondencia.

Indiferencia: ”A mí no me importa lo que a los demás les pase”.

Correspondencia: “Yo no sufro por lo que los demás necesitan aprender a través de una experiencia”. Es no sufrir por lo que los demás necesitan aprender o por lo que yo necesito aprender. No se llama indiferencia sino sabiduría.

Sufrir por los demás o sufrir con los demás se llama ignorancia, y no importarme los demás es un nivel profundo de egoísmo. Un maestro no interfiere, no porque no le importa, sino porque comprende que lo que la persona está viviendo es importante y es necesario. Es como si tú vas a sufrir porque un niño esta haciendo una tarea que es difícil hacerla. Si le haces la tarea, a él no lo beneficias. Lo perjudicas. Tú ves que el niño está sufriendo con su tarea, pero es necesario que él la haga porque sino no va a aprender... ¿Eres indiferente, en ese caso? Es igual en la vida. Es lo mismo... la indiferencia es si a mí no me importaran los demás, pero actuar con sabiduría no se llama indiferencia sino comprensión.

El apego es otra limitación del ego; es que yo me creo dueño de alguien o de algo. ¿Ustedes han pensado que no somos dueños de nada ni de nadie y que es el ego quien se siente con el derecho de limitar la vida de otra persona?

Hagamos una reflexión: sólo aquél que acepta la realidad presente como una oportunidad para el cambio interior personal, podrá vivir en una nueva realidad de paz y armonía. Mientras yo no acepto la realidad presente, mi posibilidad personal de tener paz y armonía no existe. Observen la incoherencia que manifestamos los seres humanos cuando hablamos de paz... No acepto a lo demás; no respeto sus experiencias, no acepto lo que está sucediendo, lucho contra el orden del universo, pero digo que quiero la paz, ¿se dan cuenta de la incoherencia?...

Luchando y peleando no se va a conseguir la paz jamás.



Extracto de Gerardo Schmedling

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