Todo grupo dedicado a trabajos esotéricos tiene su dharma

Djwhal Khul


Todo grupo dedicado a trabajos esotéricos tiene su dharma o deber y un objetivo peculiar. A fin de que puedan visualizar con claridad lo que ustedes, como aspirantes al discipulado, han de realizar para poder colaborar inteligentemente, expondré en forma concisa el propósito:

Dharma significa deber u obligación; ustedes tienen la específica y definida obligación de desarrollar la intuición. El medio o método de desarrollo puede ser logrado por el estudio de los símbolos.

Quisiera que observen que son muy comunes las generalizaciones respecto a la intuición y las tentativas de definirla, pero raras veces se comprende verdaderamente.

Los científicos y los médicos dicen que existen miles de células aletargadas en el cerebro humano y, por lo tanto, el hombre común emplea una pequeña parte de su equipo. La zona del cerebro que se encuentra alrededor de la glándula pineal está conectada con la intuición; estas células deben ser puestas en actividad para que haya una verdadera percepción intuitiva, la cual, una vez lograda, pondrá de manifiesto el control que ejerce el alma, la iluminación espiritual, la verdadera comprensión sicológica hacia nuestros semejantes y el desarrollo del verdadero sentido esotérico, objetivo que ustedes tienen por delante, en la actualidad.

Quisiera clasificar lo que tengo que decirles, rogándoles estudiar minuciosamente mis palabras:

-. Definiré la intuición.

-. Trataré la forma de desarrollarla mediante el estudio de los símbolos.

-. Finalizaré con algunas instrucciones específicas sobre la manera de proceder en forma útil.

Por lo tanto, si resulta difícil comprender esta enseñanza y las reacciones son lentas, ello indica que son necesarios estos estudios y corrobora lo que estoy diciendo. Si quieren considerar seriamente conmigo lo que no es la intuición, creo que mis palabras hallarán en ustedes una respuesta interna.



DEFINICIÓN DE LA INTUICIÓN

La intuición no es un sentimiento de amor hacia las personas que signifique comprenderlas. Mucho de lo que se llama intuición sólo es un reconocimiento de similitudes y la posesión de una aguda mente analítica. Las personas inteligentes que han vivido mucho tiempo, han tenido muchas experiencias, haciendo contacto con un sin número de personas, pueden, siempre que estén interesadas en ello, darse cuenta fácilmente de los problemas y las modalidades de los demás. Esto no debe confundirse con intuición.

La intuición no está relacionada con el siquismo superior o inferior; tener una visión, oír la voz del silencio, reaccionar placenteramente a cualquier enseñanza, no significa que actúe la intuición. Tampoco es ver símbolos, pues esto es un tipo especial de percepción y también implica poseer la capacidad de sintonizar la Mente Universal en ese estrato de su actividad que produce las formas cánones sobre las que se basan todos los cuerpos etéricos. Intuición no es sicología inteligente ni amoroso deseo de prestar ayuda, producida por la interacción entre la personalidad, regida por una fuerte orientación del alma, y el alma consciente del grupo.

Intuición es comprensión sintética, prerrogativa del alma, que sólo es posible cuando el alma, en su propio nivel, va en dos direcciones: hacia la Mónada y hacia la integrada, y quizás momentáneamente coordinada y unificada personalidad. Es el primer indicio de una profunda unificación subjetiva que llegará a su consumación en la tercera iniciación.

Intuición es captar comprensivamente el principio de universalidad; cuando existe, se pierde, por lo menos momentáneamente, todo sentido de separatividad. En su punto álgido se reconoce como ese Amor Universal que no tiene relación con el sentimiento ni con la reacción afectiva, sino que predominantemente se identifica con todos los seres. Entonces se conoce la verdadera compasión y no existe el espíritu de crítica. Sólo entonces puede verse el germen divino latente en todas las formas.

Intuición es luz, y cuando actúa, el mundo se ve como luz y la luz existente en los cuerpos de todas las formas se hace gradualmente visible. Esto trae consigo la capacidad de hacer contacto con el centro de luz de cada forma, estableciéndose así también una relación esencial, quedando relegado a segundo término el sentido de superioridad y separatividad.

Por lo tanto, el desarrollo de la intuición trae aparejado tres cualidades:

Iluminación. Por iluminación no me refiero a la luz de la cabeza. Ella es incidental y fenoménica; muchas personas verdaderamente intuitivas desconocen por completo esta luz. La luz a que me refiero es la que ilumina el Camino, "la luz del intelecto" que significa realmente lo que ilumina la mente y puede reflejarse en el mecanismo mental cuando ella se mantiene "firme en la luz". Ésta es la "Luz del Mundo", realidad que existe eternamente, pero que sólo puede ser descubierta cuando la luz interna individual es reconocida como tal. Es la "Luz de las Edades” que brilla cada vez más hasta que el Día sea con nosotros. Intuición, por lo tanto, es reconocer internamente, por propia experiencia. y no en teoría, nuestra total identificación con la Mente Universal y que somos parte integrante de la gran Vida del mundo y que participamos de la Existencia que persiste eternamente.

Comprensión. Debe ser considerada en su sentido literal, significando la facultad de entender y penetrar las cosas y también el poder de receso o la capacidad de apartarse de la eterna identificación con la vida de la forma. Quisiera señalar que apartarse es relativamente fácil para los que poseen muchas de las cualidades de primer rayo. El problema consiste en apartarse en sentido esotérico, evitando al mismo tiempo el sentido de separatividad, aislamiento y superioridad. Es fácil para las personas que pertenecen al primer rayo resistir a la tendencia de identificarse con otros. Tener verdadera comprensión implica poseer una acrecentada capacidad de amar a todos los seres y no obstante, al mismo tiempo, mantener un desapego personal, que puede basarse fácilmente en la incapacidad de amar o en la preocupación egoísta por la propia comodidad física, mental o espiritual y sobre todo emocional.

Las personas que pertenecen al primer rayo temen a la emoción y la desprecian, pero a veces tienen que entrar en un estado emotivo antes de poder emplear correctamente la sensibilidad emotiva.

Comprensión implica hacer contacto con la vida como personalidad integrada, más la reacción egoica a los propósitos y planes del grupo. Supone la unificación alma personalidad, amplia experiencia y una acelerada actividad del principio crístico interno. La comprensión intuitiva es siempre espontánea. El razonamiento, para llegar a la comprensión, no constituye una actividad de la intuición.

Amor. Como ya se ha dicho, no es un sentimiento afectivo ni tampoco poseer una disposición amorosa; ambos aspectos son incidentales y correlativos. Cuando se desarrolla la intuición tanto el afecto como la exteriorización del espíritu amoroso se expresarán en su forma más pura, pero aquello que produce esto es algo mucho más profundo y abarcante. Es esa captación sintética e incluyente de la vida y necesidades de todos los seres (he elegido estas dos palabras con toda intención), elevada prerrogativa de un divino Hijo de Dios. Rechaza todo lo que erige barreras, formula críticas y produce separación. No hace distinciones, aunque valora la necesidad y produce en aquél que ama como alma, una identificación inmediata con lo amado.

Estas tres palabras resumen las tres cualidades o aspectos de la intuición, y pueden ser resumidas por la palabra universalidad o sentido de unicidad universal.

¿No es esto lo que ansían alcanzar todos los aspirantes? y ¿no es algo que cada uno de ustedes, peculiarmente, necesita como individuo? Cuando existe, hay una inmediata descentralización del dramático "yo", esa capacidad para relacionarse siempre como centro de todos los acontecimientos, fenómenos y trabajo grupal.

No puedo extenderme más sobre el tema de la Intuición. Es una cuestión muy amplia y muy abstrusa. Lo único que puedo hacer es exponer sus tres aspectos y luego insistir sobre la necesidad de someterse a ese entrenamiento y a esa disciplina que producirán en la vida, amor, luz y comprensión. Cuando se capta la teoría y se realizan los ajustes correctos y el trabajo necesario, la personalidad se hace magnética y las células cerebrales que se hallan alrededor de la glándula pineal, que hasta entonces han estado aletargadas, se despiertan y vibran. El núcleo de cada célula del cuerpo es un punto de luz, y cuando la luz de la intuición es percibida, la luz celular responderá inmediatamente. La constante afluencia de la luz de la intuición hará surgir a la luz del día, hablando esotéricamente, toda célula cuya constitución le permita responder.



MODO DE DESPERTAR LA INTUICIÓN

La intuición puede ser impulsada a la actividad de muy diversas maneras, y una de las más útiles y poderosas es el estudio y la interpretación de los símbolos.

Los símbolos constituyen la forma externa y visible de las realidades espirituales internas; cuando se ha obtenido la facilidad de descubrir la realidad que se halla en cualquier forma específica, significa el despertar de la intuición. A través de los que pertenecen al primer rayo, denominado el "Rayo destructor", fluye el poder del primer aspecto, el poder de dar fin. Tenderán a destruir a medida que construyen debido a la errónea orientación de la energía, al exceso de energía hacia una dirección determinada, o a la mala aplicación de la energía cuando trabajan en ellos mismos o con otros. Muchas personas de primer rayo se enorgullecen de esto y se escudan tras la excusa de que por pertenecer al primer rayo poseen inevitablemente la tendencia a destruir. Esto no es verdad. Los constructores todas las personas que pertenecen al segundo rayo deben aprender a destruir cuando son impulsados por el amor grupal y actúan bajo la influencia de la Voluntad o el aspecto de primer rayo.

Los destructores deben aprender a construir, actuando siempre bajo el impulso del amor grupal y utilizando el poder afectivo en forma desapegada. Ambos grupos, constructores y destructores, deben constantemente trabajar desde el punto de vista de la realidad y del núcleo interno de la verdad y "permanecer siempre en el centro".

El estudio de los símbolos ayuda a lograrlo y, cuando se realiza con fe y constancia, efectúa tres cosas:

1. Desarrolla el poder de penetrar detrás de la forma y llegar a la realidad subjetiva.

2. Produce una estrecha integración entre alma mente cerebro; una vez lograda, se obtiene más rápidamente la intuición y, por lo tanto, la iluminación y la verdad.

3. Ejerce presión sobre ciertas zonas aletargadas del cerebro, activando las células cerebrales, siendo ésta la primera etapa en la experiencia del aspirante. En la mayoría de los verdaderos aspirantes despierta el centro entre las cejas, mientras que el centro en la cima de la cabeza vibra muy suavemente pero no está en completo funcionamiento, de-biendo despertarse plenamente antes de que los aspirantes estén a la altura de su máxima oportunidad.


Insistiré sobre la necesidad de que mantengan ante sí, como meta, el propósito de llegar al concepto subyacente en cualquier símbolo que estudien. Dicho concepto siempre debe ser sintético. No puede ser detallado ni fraccionado; quizás se llegue a él por el estudio de los detalles y el significado de algunas fracciones o partes del símbolo en consideración. Sin embargo, cuando han finalizado el análisis no deben sentirse satisfechos hasta haber resumido el significado del símbolo en una idea, concepto, significado o nombre sintéticos


- Los símbolos deben ser estudiados de tres maneras:

a. Exotéricamente. Implica el estudio de su forma, sus líneas, por lo tanto, su significado numérico y también sus formas seccionales me refiero a sus modificaciones, por ejemplo: cubos, triángulos, estrellas y su mutua interrelación.

b. Conceptualmente. Implica llegar a la idea subyacente, que puede estar expresada en su nombre, llegar a su significado, que surge en la conciencia a través de la meditación, y a su significación total o parcial. Mientras realizan esto deben recordar que la idea implica la intención abstracta o superior; que el significado es esa intención expresada en términos de la mente concreta; que su significación es más bien la cualidad emotiva y puede decirse que constituye el tipo de deseos que despierta en ustedes.

c. Esotéricamente. Implica el efecto que produce la fuerza o energía y la calidad de vibración que podría despertar en alguno de los centros, quizás en el cuerpo astral o sólo en la mente.

Si este estudio es emprendido correctamente, conducirá al desarrollo de la intuición y su consiguiente manifestación en el plano físico como iluminación, comprensión y amor,

En primer lugar el objetivo del estudio del simbolismo es capacitar al estudiante para sentir su cualidad y hacer contacto con ese algo vibrante que se halla detrás de ese conjunto de líneas, color y forma, de lo cual el símbolo está compuesto.

Para algunas personas este estudio resulta relativamente fácil, pero no para la mayoría, lo cual indica la falta de algo que debe ser llenado, empleando esas facultades que en la actualidad están dormidas. Siempre es desagradable despertar las facultades latentes y requiere un gran esfuerzo y determinación para no ser desviados por las reacciones de la personalidad. A muchos les resulta difícil comprender en qué forma el desentrañamiento del significado de un símbolo puede proporcionar el medio para poner en actividad funcionante las aletargadas facultades búdicas o intuitivas. La lectura de símbolos, "lectura espiritual” como nuestro antiguo maestro Patanjali la llama, es un arte refinado. El poder para interpretar símbolos siempre precede a la verdadera revelación. Captar la verdad representada por una línea o serie de líneas que componen una forma simbólica, no es todo lo que se ha de hacer.

Una buena memoria puede recordar que una serie de líneas, formando un triángulo o una serie de triángulos, significa la trinidad o cualquier serie de triplicidades dentro de la manifestación macro o microcósmica. Pero esa actividad y exactitud de la memoria de nada servirá para despertar las células cerebrales aletargadas o para activar la intuición. Debe recordarse (y aquí se hace evidente el valor de cierto conocimiento de ocultismo académico o técnico) que el plano donde se manifiesta la intuición y se halla activa la conciencia intuitiva, es el plano búdico o intuitivo. Dicho plano es la analogía superior del astral o emocional, el plano de la percepción sensoria a través de una sentida identificación con el objeto de la atención o atracción.

Es evidente por lo tanto que, si se quiere activar la facultad intuitiva por el estudio de símbolos, el estudiante debe sentir o estar en cierta manera identificado con la naturaleza cualitativa del símbolo y con la naturaleza de esa realidad que la forma simbólica oculta. Deben tratar de estudiar ese aspecto de la lectura de símbolos.

Los estudiantes deberán investigar, por consiguiente, después de haber estudiado debidamente el aspecto forma, qué produce el símbolo en ellos, qué sentimientos evoca, qué aspiraciones despierta y qué sueños, ilusiones y reacciones registran conscientemente. Ésta es la etapa intermedia entre la lectura exotérica del símbolo y la comprensión conceptual. Luego hay otra etapa posterior, intermedia entre la comprensión conceptual y la captación y aplicación esotéricas, la cual se denomina "reconocimiento sintético". Habiendo estudiado la forma y percibido su significado emotivo, se pasa a la etapa en que es captada la idea básica del símbolo y, de allí, a la comprensión sintética de su propósito. Esto conduce al verdadero esoterismo, que es la aplicación práctica de su sintético poder viviente a los resortes de la vida y a la acción individuales.

Les pediría que no sólo interpreten el símbolo inteligentemente sino también que reconozcan la reacción más sutil de su sensibilidad sensoria hacia el símbolo. Estudien cuatro símbolos por año. Primero, encarando el símbolo desde su aspecto forma, tratando de familiarizarse con su aspecto externo, líneas, triángulos, cuadrados, círculos, cruces y las demás formas que lo componen; al hacerlo esfuércense por comprenderlo desde el punto de vista del intelecto, empleando la memoria y el conocimiento que poseen para interpretarlo exotéricamente.

En cuanto se familiaricen con el símbolo y sin esfuerzo puedan recordarlo, traten de percibir su cualidad, hacer contacto con su vibración y observar el efecto emocional que les produce. Esto puede variar cada día o permanecer invariable. Sean honestos al observar esta reacción astral hacia el símbolo y vean a dónde conducen esas reacciones, recordando que no provienen de la intuición sino que son reacciones del cuerpo sensorio o astral.

Finalmente, tomen nota de lo que constituye para ustedes la cualidad básica del símbolo; luego (igual que en la meditación) eleven el tema al reino de la mente, procuren concentrarse en él con mente atenta y enfocada. Esto los llevará al reino de los conceptos.

En consecuencia, al analizar un símbolo, tenemos las siguientes etapas:

1. Su consideración exotérica: línea, forma, color.

2. La captación de su cualidad por medio del cuerpo astral o emocional y la reacción y respuesta en forma sensitiva, al impacto de su naturaleza cualitativa.

3. La consideración conceptual de la idea subyacente, lo que trata de enseñar y el significado intelectual que intenta trasmitir.

4. La etapa para captar sintéticamente el propósito del símbolo, el lugar que le corresponde en un plan ordenado de manifestación y su verdadera intención unificada.

5. La identificación con la cualidad y propósito del símbolo al ser iluminado por la mente y "mantenido firmemente en la luz". Esta etapa final pone en actividad al cerebro y también a la mente.


- El estudio de los símbolos implica tres etapas:

Primero, la investigación del símbolo y el consiguiente progreso del que analiza, de una etapa de percepción a otra, hasta incluir gradualmente todo el campo que abarca el símbolo.

Segundo, la percepción intuitiva de los símbolos que se observan en todas partes en la divina manifestación.

Tercero, el uso de símbolos en el plano físico y su correcta adaptación al propósito visto y reconocido, conduce consiguientemente a magnetizar el símbolo con la cualidad necesaria, por medio de la cual la idea puede hacer sentir su presencia, a fin de que la idea intuida y cualificada encuentre una forma correcta en el plano físico.

Por lo tanto, ocúpense de los símbolos en forma general, amplia, exotérica, conceptual y esotérica, pero deben hacer también un análisis de su propia sensibilidad y respuesta a la cualidad del símbolo.

Permítanme recapitular por un momento. Primeramente, es de gran valor recordar que el estudio del símbolo requiere, exotéricamente, el uso del cerebro y la memoria. Esfuércense en estudiar línea y forma, número y aspectos generales externos, sabiendo que toda línea tiene significado, todo número tiene su interpretación y todas las formas son símbolos de una cualidad y vida internas.

El estudio conceptual del símbolo los conduce, internamente, del cerebro a la mente, en el reino de las ideas. Impele a la actividad, enfocada en el mecanismo mental. Así se darán cuenta del concepto o la idea que el símbolo o signo personifica. Captarán su significado y lo que representa. Comprenderán el propósito para el cual la forma ha sido manifestada. El estudio de los números y de las líneas les ha proporcionado una rica estructura de conocimientos en el plano objetivo riqueza que depende en este caso de la lectura individual, equipo mental y conocimiento. La capacidad para leer el "significado" que encierra un símbolo depende también de la riqueza del significado que adjudican a los acontecimientos de la vida diaria y a la capacidad para practicar la verdadera meditación.

Quisiera aclararles que no hay una interpretación establecida para cada símbolo, pues a cada ser humano le impartirá un significado especial. La falta de interés en los símbolos presupone generalmente falta de interés en la debida interpretación de las formas de la vida y su significado. Demostrar un interés muy académico por los símbolos, presupone una mente tortuosa y compleja que ama los dibujos, las líneas, las formas y las relaciones numéricas, escapándosele totalmente la significación del significado. Es vital para el crecimiento del discípulo y de los aspirantes el equilibrio mental entre forma y concepto, expresión y cualidad, signo y significado.

La gran necesidad que tienen la mayoría de los estudiantes es trabajar con ideas y conceptos para llegar al significado, el cual necesitará el uso de la mente para comprender, captar e interpretar. Requiere el desarrollo de esa sensibilidad mental que permitirá, a su poseedor, responder a las vibraciones provenientes de lo que llamamos Mente Universal, la Mente de Dios, el Instigador del Plan. Presupone determinada habilidad para interpretar y el poder de expresar la idea que subyace en el símbolo, a fin de que otros puedan compartirla. Esta idea de servicio y acrecentada utilidad debe mantenerse con firmeza en la mente.

¿No se dan cuenta cómo esta capacidad de estudiar, interpretar y penetrar hasta el significado, acrecienta el progreso espiritual? ¿ Creen que empleando este método aprenderán a trabajar más inteligentemente con el Plan y prestar más ayuda a sus semejantes?

¿Qué existe en este mundo objetivo que no sea un símbolo adecuado de una idea divina? ¿Qué tenemos en nuestra manifestación externa que no sea el signo visible (en alguna etapa del propósito en evolución) del plan de la Deidad creadora? ¿Qué son ustedes sino la expresión externa de una idea divina? Debemos aprender a ver los símbolos a nuestro alrededor y luego penetrar detrás de él y llegar a la idea que éste debe expresar.

Sin embargo existe una técnica de estudio que les será de utilidad cuando traten de llegar a una idea y hacer el estudio conceptual de los muchos símbolos que nos rodean. Constituye mayormente la técnica para la cual los ha preparado la práctica de la meditación. La diferencia entre esta técnica y el trabajo de meditación es simplemente de polarización y meta. Al hacer el estudio conceptual de los símbolos la conciencia está polarizada en el cuerpo mental; no se trata de hacer contacto definidamente o de implicar al alma o ego. He aquí la diferencia existente entre esta segunda etapa de interpretación de símbolos y la meditación común. Cuan-do ya han dominado el método de familiarizarse con el aspecto forma del símbolo y conocen muy bien su contorno externo y exteriorización, cuando saben que una serie peculiar de líneas (por ejemplo, las tres líneas que forman un triángulo) representa tal o cual idea, verdad o enseñanza, entonces es registrada por el cerebro, valiéndose de los recursos de la memoria.

Registrar antiguas informaciones y conocimientos inherentes a la figura de un símbolo, sirve para llevar la conciencia al plano mental y de allí enfocarla en el mundo de ideas o conceptos. Los conceptos ya existen en los niveles concretos del plano mental. Constituyen la herencia mental y racial, siendo las antiguas formas mentales que ahora pueden emplear para llegar al significado y significación.

Plutarco expresa la antigua manifestación de un hecho en las conocidas palabras: "Una idea es un Ser incorpóreo que no tiene existencia propia sino que da figura y forma a la materia informe y se convierte en la causa de la manifestación". Figura y forma se registran en el cerebro y se memorizan; lo mismo se hace con su actividad en tiempo y espacio, conjuntamente con la capacidad innata para construir dicha forma y expresar, a través de ella, un concepto o idea. A medida que trabajan internamente, también se harán conscientes de la naturaleza de la idea motivadora, estudiando su forma y actividad demostrada, y descubrirán el campo de ideas análogo a aquél en que se encuentra la idea personificada en el símbolo. Tienen ahora abierto este campo de ideas interrelacionadas y autoexplicativas acrecentadamente podrán actuar libremente en este mundo de conceptos.

El esfuerzo principal y el objetivo consiste en trabajar y vivir en el mundo de las ideas, entrenarse a fin de reconocer ideas y conceptos que se hallan detrás de cada forma, comenzar a pensar con claridad sobre ellas y ver hacia dónde conducen y encajan en el Plan eterno.


Si los aspirantes hacen las tres cosas siguientes:

a. desarrollar el poder de visualizar,

b. entrenar la mente para intuir la realidad,

c. intepretar correctamente lo que es visto,

podrán proporcionar un laboratorio de ensayo a los Observadores entrenados del mundo.

Una de las cosas que puede hacer la intuición desarrollada es eliminar el espejismo y la ilusión que invade la vida. Una de las cosas que puede realizar un grupo de aspirantes, cuya interacción intuitiva se ha establecido, es ayudar en la tarea de disipar el espejismo mundial, pudiendo sólo efectuarse cuando hayan despertado la intuición y sea firme y verdadera la interrelacionada comprensión. Entonces, la Jerarquía podrá emplear a los aspirantes del mundo dondequiera que se hallen, como instrumentos para disipar el espejismo grupal. Me refiero a esta posibilidad, para incitarlos a que progresen y realicen un esfuerzo rápido y firme.



Extracto de "Espejismo"
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)

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