El poder de la semilla de mostaza. Clave 16.

Varios/Otros


EL PODER DE LA SEMILLA DE MOSTAZA

El innovador trabajo de Karl Pribram y los estudios de otros investigadores posteriores, demuestran que nuestro cerebro funciona como un procesador holográfico de información.

Si esto es cierto para los individuos, entonces es obvio que nuestra mente y conciencia colectiva puede también funcionar así. Hoy habitan en el mundo más de seis mil millones de seres (y mentes) humanos. Dentro del contenedor de la Matriz Divina, la mente de cada individuo es parte de una conciencia más grande y única.

Independientemente de lo distintas que puedan parecer unas de otras, cada mente contiene el patrón de toda la conciencia. Y por medio de ese enlace, todos tenemos acceso directo a todo el patrón. En otras palabras, todos tenemos el poder de cambiar el holograma de nuestro mundo.

Aunque para algunas personas esto sea una forma poco convencional de pensar en lo que somos, para otros está perfectamente alineado con sus creencias y experiencias.

Los estudios científicos apoyan estos principios, y han descubierto que cuando las personas en un grupo comparten una experiencia común de conciencia, los efectos pueden ser detectados más allá del grupo mismo e incluso fuera del lugar físico en donde los individuos se reúnen. Obviamente, las experiencias interiores están siendo transmitidas a través de cierto conducto sutil, en una manera que no está restringida por las así llamadas leyes de la física ni limitadas por su entorno inmediato. Un ejemplo de este fenómeno es evidente en el efecto que la Meditación Trascendental (MT) puede tener sobre grandes poblaciones.

En 1972, 24 ciudades de los Estados Unidos con poblaciones de más de 10,000 personas, experimentaron cambios significativos en sus comunidades cuando sólo un uno por ciento (100 personas) participaron en los estudios. Los individuos involucrados usaron técnicas de meditaciones específicas, para crear experiencias internas de paz que se reflejaron en el mundo a su alrededor. Esto es llamado el "Efecto Maharishi" en honor de Maharishi Mahesh Yogui, quien afirmó que cuando el uno por ciento de la población practicara los métodos de Meditación que él ofrecía, habría una reducción en la violencia y el crimen en esa población.

Estos y estudios similares condujeron al proyecto histórico "Proyecto Internacional para la Paz en el Medio Oriente," publicado en el Journal of Conflict Resolution en 1988.

Durante la guerra entre Israel y Líbano a comienzos de los años ochenta, unos practicantes fueron entrenados en técnicas precisas de MT para crear paz en sus cuerpos, en vez de sencillamente pensar en eso u orar para que ocurriera.

En unos días específicos del mes, a unas horas específicas cada día, estas personas acudían al interior de áreas azotadas por la guerra en el Medio Oriente. Durante la ventana de tiempo en que ellos se sintieron en paz, se redujeron en número los incidentes terroristas, los crímenes contra la gente, los casos de emergencia en los hospitales y los accidentes de tráfico. Cuando los participantes suspendieron su práctica, las estadísticas se invirtieron.

Estos estudios confirmaron los descubrimientos anteriores: cuando un pequeño porcentaje de la población logra la paz en su interior, esa paz se refleja en el mundo a su alrededor.

Los resultados tuvieron en cuenta los días de la semana, fiestas e incluso ciclos lunares, y fueron tan consistentes que los investigadores fueron capaces de identificar el número mínimo de personas necesarias para experimentar la paz interior, antes de que se reflejara en el mundo de su entorno. La raíz cuadrada del uno por ciento de la población. Esto representa solamente el número base requerido para que el efecto comience, cuantas más personas participen, más intensos los resultados. Aunque es posible que no comprendamos por completo las razones por las cuales se presenta el efecto, las relaciones y los resultados demuestran que sí ocurren. Podemos aplicar este principio en nuestras vidas para cualquier grupo de personas, sin importar si se trata de una pequeña comunidad, una congregación de una iglesia, una gran ciudad o el planeta entero. Para determinar cuántas personas son necesarias para trabajar en conjunto por la paz y la sanación de ese grupo, la fórmula sugiere lo siguiente:

1. Determine el número total de personas presentes.

2. Calcule un uno por ciento del número total (multiplique el total del paso 1 por .01).

3. Calcule la raíz cuadrada del uno por ciento (introduzca el número del paso 2 y pulse la función V Raíz Cuadrada en su calculadora).

Esta fórmula da como resultados números menores a lo que podríamos esperar. Por ejemplo, en una ciudad de un millón de personas, el total es de unas cien personas. En un mundo de 6 mil millones de personas, es solamente unas 8,000. Y este cálculo representa solamente el mínimo necesario para comenzar el proceso. Cuantas más personas se involucren, más rápido se crea el efecto.

Aunque estos y otros estudios similares obviamente merecen una exploración más a fondo, todos demuestran que existe un efecto que va más allá de la casualidad.


* Clave 16: El mínimo número de personas requerido para "poner en marcha" un cambio en la conciencia es la Raíz Cuadrada del 1% de una población.


Quizá ésta es la razón por la que tantas sabias tradiciones, enfatizan la importancia de cada individuo ante la totalidad. En una de las parábolas más famosas sobre el poder de la fe, Jesús usó el principio holográfico para ilustrar cómo un poquito de fe era todo lo que hacía falta para abrir las puertas a posibilidades mayores. "En verdad os digo," dijo, "que si vuestra fe fuera del tamaño de una semilla de mostaza, le diríais a esa montaña 'muévete' y ésta se movería; nada sería imposible para vosotros. Exploraremos las implicaciones de lo que esto significa en la siguiente sección. Antes de hacerlo, sin embargo, conviene aclarar brevemente lo que significa la "fe".

La palabra fe puede conllevar por sí misma un poco de carga emocional, pues a menudo es asociada con una creencia que no tiene fundamento aparente o bases para apoyarla.

Escuchamos a menudo referirse a ella como "fe ciega." Mi percepción es que no existe nada como tal. En alguna parte en lo más profundo de nuestro ser, todas nuestras creencias provienen del sentimiento de una conexión más profunda entre las cosas que "son" y las cosas que pueden ser. Aunque no siempre somos conscientes de esto, no somos capaces de explicar por qué pensamos como pensamos, nuestras creencias son ciertas para nosotros. Y esa verdad es la base de la fe.

Sin embargo, hay un tipo de fe que está basada realmente en una base muy sólida de ciencia innovadora, apoyada por los descubrimientos de la física cuántica. Antes, tratamos brevemente las razones posibles por las cuales el mundo físico cambia al observarlo. Todas las explicaciones subsiguientes reconocieron la coexistencia de muchas realidades en el marco de una sopa cósmica de posibilidades. Como demostraron los experimentos es el acto de que observemos algo, es decir, la observación consciente, lo que asegura en su lugar una de esas posibilidades como nuestra realidad. En otras palabras, la expectativa o la creencia que tenemos mientras observamos es el ingrediente en la sopa que "escoge" cuál posibilidad se convierte en nuestra experiencia "real".

Con esto en mente, la fe de la declaración de Jesús es más que simplemente decir las palabras para representar que la montaña se ha movido de lugar. Una parábola que data de casi dos mil años, nos enseña un poderoso lenguaje para escoger las realidades desde las infinitas posibilidades que ya existen. Como dice con tanta claridad Neville en su descripción de la fe a través del acto de "persistir en la suposición de que su deseo ya se ha realizado..., su mundo se adapta inevitablemente a su suposición. En el ejemplo de la montaña, cuando sabemos verdaderamente que ya se ha movido, nuestra fe, creencia o suposición que ha ocurrido, es la energía que activa esa posibilidad en nuestra realidad. En el dominio cuántico de todas las posibilidades la montaña no tiene opción: debe moverse.

El siguiente ejemplo ilustra lo sencilla y natural que este tipo de fe y de creencia puede ser.

También abre las puertas a posibilidades infinitas para que un pequeño giro en nuestra percepción pueda crear una gran diferencia en el mundo.

Hace unos cuantos años, tuve la oportunidad de ser testigo del equivalente biológico de "mover la montaña." En este caso, la "montaña" era un tumor letal en la vejiga de una mujer de mediana edad. Los doctores occidentales habían diagnosticado que la masa era maligna y creían que no era operable. En el salón de clase improvisado del salón de fiestas de nuestro hotel, el grupo del cual yo formaba parte, estaba exhibiendo una película creada por nuestro instructor, mientras estuvo presente ante la curación milagrosa de esa protuberancia, en un hospital sin el uso de medicinas en Beijing, China.

La clínica era una de las muchas de la región que usan rutinariamente métodos no tradicionales de tratamiento con un éxito rotundo. Después de intercambiar saludos y de las formalidades de la presentación, nos prepararon para lo que estábamos a punto de ver. El instructor enfatizó que el propósito de la película era demostrarnos que el poder de sanar es algo que reside en el interior de cada uno de nosotros. No se trataba de publicidad para la clínica ni de una invitación para cualquiera que sufriera de una condición mortal salieracorriendo a Beijing. Lo que estábamos a punto de presenciar podía ser logrado ahí mismo en nuestro salón de clases o en las salas de estar de nuestros hogares. La clave para la sanación, dijo, es la habilidad de enfocar la emoción y la energía en nuestros cuerpos o en la de un ser querido (con el permiso de la persona) de una manera no invasora y compasiva.

La mujer de la película había llegado a la clínica sin medicinas como último recurso porque todo lo demás había fallado. El lugar enfatizaba la responsabilidad personal en nuestra salud y ofrecía formas nuevas y afirmativas de vivir, en vez de sencillamente "arreglar" a las personas y enviarlas a sus hogares. Estos protocolos incluían nuevos hábitos alimenticios, formas suaves de movimiento para estimular la fuerza vital (chi) dentro del cuerpo y métodos nuevos de respiración. Siguiendo estos simples cambios en el estilo de vida, el cuerpo del cliente se fortalecía para la posible sanación. Siguiendo estos procedimientos, en algún punto, a los pacientes de la clínica les parecía obvio que debían seguir el tratamiento registrado en el video.

Cuando la película portátil comenzó, pudimos ver a la mujer con el tumor recostada sobre lo que parecía ser una camilla de hospital. Estaba despierta, totalmente consciente y no se le había proporcionado ningún sedante ni anestesia.

Tres médicos en batas blancas de laboratorio estaban de pie tras ella mientras que el técnico del ultrasonido estaba sentado al frente de ella, sosteniendo el transductor que sería usado para transmitir los datos a la ecografía que mostraría la masa en el interior de su cuerpo. Nos dijeron que la imagen no era un montaje cinematográfico como los que se ven en los programas de la naturaleza en donde muestran el proceso de varios días de duración de un capullo de rosa abriéndose, condensado en unos segundos, sino que nuestra película ocurriría en tiempo real para que pudiéramos ver el verdadero efecto de la sanación de los médicos.

La película era corta, duraba menos de cuatro minutos. En ese lapso de tiempo, todos vimos lo que sería considerado un milagro según los estándares de la medicina occidental. No obstante, en el marco del contexto holográfico de la Matriz Divina, es algo que tiene perfecto sentido. Los médicos se pusieron de acuerdo en una palabra, para que les reforzara una cualidad especial de sentimientos en el interior de sus cuerpos. Recordándonos la instrucción de Neville de "haz de tu sueño futuro un hecho presente... asumiendo el sentimiento de tu deseo realizado," la emoción de los médicos era simplemente que la mujer ya se había curado. Aunque sabían que el tumor había existido en los momentos que conllevaban al proceso, también reconocían que su presencia era solamente una posibilidad de las muchas que existían. Ese día, ellos activaron el código que invoca otra posibilidad. Y lo hicieron en el lenguaje que la Matriz reconoce y al cual responde: el de la emoción humana dirigiendo la energía.

Al observar a estos médicos, escuchamos que repetían una especie de mantras, los cuales se traducirían al español como: "ya se ha logrado, ya se ha logrado." Al principio parecía que nada ocurría. De repente el tumor comenzó a titilar dentro y fuera de nuestra vista, como si estuviera vacilando entre realidades. La habitación estaba en silencio absoluto mientras observábamos totalmente atónitos. En el plazo de unos segundos se desvaneció y luego desapareció por completo de la pantalla... se había ido. Todo lo demás estaba ahí, tal como había estado unos segundos antes, todo, excepto el tumor que amenazaba la vida de la mujer. La habitación se veía igual. Los médicos y los técnicos estaban presentes, nada "fantasmagórico" parecía haber ocurrido en ningún lugar; solamente la condición que había amenazado previamente la vida de la mujer había desaparecido.

Recuerdo haber pensado en la antigua exhortación de que con un poquito de fe, podíamos mover montañas. También recordé haber reflexionado en eso antes de ese momento, siempre había creído que lo de la montaña era una metáfora, ahora sabía que se trataba de un hecho real. Usando la fórmula de la raíz cuadrada del uno por ciento, la población de la clínica había comprobado que la conciencia puede afectar directamente nuestra realidad.

Había un total de seis personas en la habitación mientras ocurría la sanación (tres médicos, el técnico, el camarógrafo y la paciente). Aplicando la fórmula, la raíz cuadrada del uno por ciento de la población de esa habitación era solamente ¡ .244 de una persona! Con el requisito de menos de la creencia de una persona en la certeza absoluta de que la sanación ya había ocurrido, la realidad física del cuerpo de la mujer había cambiado.

Aunque el número en este caso era pequeño, la fórmula resultó verdadera.

Como lo notamos anteriormente, ese total es el mínimo necesario para poner en marcha una nueva realidad. En toda probabilidad, el cien por ciento de las personas en la habitación experimentaron el sentimiento de su sanación, y les tomó dos minutos y cuarenta segundos reflejar en su cuerpo esa realidad.

Con el permiso de ellos, desde entonces le he mostrado esta película a muchas audiencias, incluyendo personal médico, por todo el mundo. Las reacciones varían y son predecibles.

Una vez que ocurre la sanación, hay un breve silencio mientras los espectadores registran en sus corazones y en sus mentes lo que acaban de ver con sus propios ojos. El silencio se rompe con exclamación de alegría, risas y hasta aplausos. Para algunas personas, la película es una confirmación de lo que ya creían que era cierto. La fe es estimulada por la comprobación de ver en realidad que algo así es posible.

Para otros más escépticos, la pregunta típica es: "Si esto fuera real, ¿por qué no nos enteramos de esto?" Mi respuesta es: "¡Ahora ya se enteró!". La siguiente pregunta es "¿Cuánto dura el efecto de la sanación?". Los estudios han demostrado un 95 por ciento de éxito después de cinco años para los clientes que siguen practicando los cambios positivos en sus vidas respecto a nutrición, respiración y movimientos aprendidos en la clínica.

Después de que alguien del público se queda sin aliento ante el deseo de creer y la frustración de que tantas personas no pueden recibir verdadera ayuda de las técnicas modernas, por lo general escucho algo semejante a: "¡Es demasiado sencillo... no pue de ser tan sencillo!"

Mi respuesta es: "¿Por qué deberíamos esperar menos que eso?" En el mundo holográfico de la Matriz Divina, todas las cosas son posibles y escogemos nuestras posibilidades.

Creer que estamos "aquí" y que las posibilidades están "allá fuera," sin embargo, algunas veces nos produce la sensación de que son inaccesibles. Las mismas reglas que describen cómo funciona la Matriz Divina también nos dicen que en la realidad más profunda, lo que típicamente vemos como "en algún otro lugar" está realmente "aquí" ya, y viceversa. Todo es cuestión de la forma en que nos vemos en el campo de las posibilidades.

Sabiendo que ya existe todo, desde el dolor más profundo hasta el éxtasis más glorioso, y todas las posibilidades en el medio, descubrimos que tiene todo el sentido del mundo que tengamos el poder de colapsar el espacio intermedio y atraer esas posibilidades a nuestras vidas. Y lo hacemos... a través del lenguaje silencioso de la imaginación, los sueños y la fe.




Extracto de La Matriz Divina.
Gregg Braden

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1 Comentario de lectores

12/09/2012

..........solo puedo darles las infinitas gracias por estos conocimientos y enviarles Todo lo mejor para ustedes, siempre

Elsa desde Chile