Las pruebas de la iniciación.

Varios/Otros


El candidato para la Iniciación muy frecuente mente ignora que lo es.

Generalmente él simplemente está viviendo la vida espiritual de servicio a sus semejantes porque es la única vida que le agrada, y no tiene un pensamiento ulterior u objetivo para hacerlo así. Pero, sin embargo, está siendo puesto a prueba siempre, inconscientemente, pues eso es parte del proceso. A ningún candidato se le lleva a una Cámara de Iniciación para probarlo allí. Las pruebas vienen con la vida diaria y en las cosas pequeñas que parecen sin importancia, pero que en la realidad son de primordial significado. Si el hombre no puede ser fiel en las cosas pequeñas ¿cómo podrá esperar serlo en las grandes? Más aún, los Hermanos Mayores de la Humanidad que tienen a su cargo este trabajo con respecto a sus hermanos menores, siempre están seguros de tocar en ellos su parte más vulnerable, porque si es probado, tentado, y falla, esto sirve para llamar su atención hacia las partes débiles de su carácter.

Así, él tiene una oportunidad de corregirse, de la que no hubiera podido disponer de no habérsele puesto delante la tentación.

De esta manera, dichas pruebas, no son hechas totalmente con el propósito de ver si el candidato puede mantener la confianza puesta en él, sino también con el fin de darle una oportunidad para fortalecer sus puntos débiles.

Por consiguiente, las pruebas no son siempre las mismas en el caso de ni siquiera dos candidatos, porque lo que para uno puede ser una tentación, para otro puede, posiblemente, pasar sin hacer en él la más mínima impresión.

Por la vida de servicio inegoista, y debido a la fortaleza que se obtiene al conseguir pasar las pruebas, el candidato teje el vestido dorado de bodas o cuerpo-alma que lo prepara para entrar a los Mundos invisibles, y el proceso de la Iniciación consiste en simplemente mostrarle cómo hacer uso del poder que ha acumulado internamente por medio de sus propias obras.

Nadie puede Iniciar a ningún otro, a menos que tenga el poder interno, de igual modo que una granada vacía no puede explotar.


Max Hendel

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