Los maestros. II

Varios/Otros


En la literatura ocultista antigua, se habla de siete pasos o siete peldaños de una escalera.

Cuando alcanzamos nuestro sistema secundario, llegamos a nuestro segundo escalón. Cuando el átomo Maestro asciende a su trono, nos encontramos en el tercer escalón; y cuando entramos en la conciencia de la Naturaleza, llegamos a nuestro cuarto escalón; pues el átomo Maestro no se libera del flúido seminal, hasta que somos conscientes de la energía determinativa de la Naturaleza.

Como el hombre está desarrollado sólo cuatro séptimas partes a la imagen, que el átomo Nous representa, muchos ocultistas os dirán que han llegado a su cuarto peldaño cuando, en realidad, se encuentran sólo en el primero o en el segundo. Los otros tres peldaños se revelan únicamente a quienes se han relacionado con sus centros superiores; pues no podemos escribir acerca de ellos. Sólo una mente entrenada puede presenciar y comprender el terror de amor y ley, que estos estados le presentan. Esto está simbolizado por el relato del encuentro de Moisés con su Maestro Melchizedec.

En el desenvolvimiento de una nación, se ha de dar nacimiento a los átomos de Transformación, a fin de traer al hombre períodos de cultura e iluminación mental. La gran literatura de una época es producida gracias al átomo Maestro del hombre; son obras que el mundo proclama como maestras. Durante la Era Isabelina en Inglaterra, hubo el ejemplo de una mente inspirada por su átomo Maestro; fué tal la abundancia de información así obtenida que varios escritores, a quienes enseñó taquigrafía, tomaron sus charlas de sobremesa. Esta corriente constante de inteligencia iluminada ha alumbrado los lugares obscuros de este mundo.

El Maestro, que ha alcanzado este desenvolvimiento, irradia estos átomos Transformadores de su Escudo de Plata, hacia la atmósfera de sus pupilos en armonía con él. Muchos estudiantes han sido despertados por los átomos, que su Instructor ha implantado en su aura. Este manto, con frecuencia, se entrega al estudiante, cuando el Instructor abandona su cuerpo físico.

También se puede poner, por un momento, sobre los hombros del estudiante, cuando sea necesario; éste conoce entonces, la atmósfera e inteligencia de su Instructor. Hay un viejo dicho hermético en nuestra literatura: “El amor llevará vuestros átomos a la estrella más distante”.

Porque el amor es uno de los poderes más grandes para dirigir una cosa.

El manto del Maestro inicia este impulso, para hacer vibrar el cuerpo de su estudiante con mayor actividad. Los estudiantes, naturalmente, piensan cuán felices serían si esto les ocurriera a ellos; sin embargo, es una operación lo más dolorosa. Los átomos de amor del Maestro irradian hacia el estudiante y esto es de lo que él goza; luego, el Instructor sonríe tristemente, y el estudiante se da cuenta, muy pronto, de cuán pesada es la carga del Instructor; una carga que lleva solo. El Instructor, con frecuencia, lo soporta para que otros se vean libres de las condiciones que retardan su desenvolvimiento.

La ignorancia ha hecho creer a las gentes que, un Instructor puede eliminar condiciones, que infectan sus atmósferas y “dar nacimiento a sus almas”, con la simple demostración de sus poderes ocultos. No comprenden que el Instructor carga con las condiciones y luego limpia su atmósfera de esta inmundicia. La gente lo exige todo, sin darse cuenta que el Instructor tiene que realizar su propio trabajo, y que no siempre tiene el poder de despejar su atmósfera; porque, a veces, estas fuerzas no se manifiestan cuando son llamadas, y como posee un cuerpo físico, suele ser afectado por condiciones de otros, hasta que puede ajustar su vehículo a propio elevado y sutil voltaje.

En la historia de los Iniciados, rara vez leemos que se preste mucha simpatía al cuerpo y a la mente de un Instructor; la gente lo espera todo, y rara vez se lo imaginan como un ser humano. María Magdalena fué una que conocía a los hombres; ella reconoció el lado humano de Jesús y cuidó de su cuerpo y de su mente; pues había sufrido y conocía el mal de su época.

A veces, cuando está fuera del cuerpo, un Instructor mostrará al estudiante lo bueno que hay en tales mujeres, y las ayudan cuando se hallan en estado de desesperación.

La humanidad es, en general, cruel y egoísta; pero en sus dificultades y dolores, los hombres invocan a Jesús para que les alivie de su carga; pues ninguna plegaria justa queda sin respuesta. Pero no se les ocurre tratar de ayudar al Maestro, a quien oran, para aliviar su carga, lo cual pueden hacer, mediante su amor.

El gobierno de la administración del átomo Maestro es similar al gobierno de una nación, bajo la protección de una Mente Maestra.

Los siguientes son algunos de los principios que necesita una Mente Maestra:

1 —Mantente por encima de los pensamientos de las mentes de los hombres.

2 —Mantente por encima de los pensamientos dominantes del mal, y domina los cuerpos compuestos de tu propia creación mental maligna.

3 —Domina siempre tu propia mente.

4 —Mantente por encima de las mentes maestras que crean pensamientos dominantes del mal, y haz que tu mente los domine; porque por encima de las mentes de malos pensamientos está tu Maestro listo para ayudarte.

5 —Rodéate de buenas mentes de las esferas del Maestro.

6 —Atrae a tu alrededor hombres con mentes Maestras; las fuerzas de éstos te protegerán.

7 —Asume el mando de las fuerzas de las esferas superiores de tu Maestro, porque ellas son capaces de dominar las mentes de los hombres del mal, que están, siempre, cerca de un Maestro de Magia; porque tales fuerzas pueden dominar las mentes por encima y por debajo de las esferas del hombre.

8 —Sé maestro de tu alma; porque el alma tiene poder sobre la materia.

9 —Sé maestro de tus pensamientos; porque los pensamientos son cosas dominantes.

10 —Está alerta para oír la voz de tu Maestro; como El lo esta para oír la tuya.


Extracto de DIOSES ATOMICOS (LA AURORA DE LA JUVENTUD)

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