Reprogramar el código de la realidad.

Varios/Otros


20 CLAVES PARA LA CREACIÓN CONSCIENTE

Ahora has encontrado las condiciones en las cuales el deseo de tu corazón puede convertirse en la realidad de tu ser. Permanece ahí hasta que adquieras tal fuerza interior que nada pueda destruirla.

Palabras dirigidas al místico Gurdjieff por su maestro en: Encuentros con hombres notables. Del todo y de todo.



La letra de una popular balada de los años setenta por el grupo Ten Years After hace eco del mismo deseo profundo y desesperado que he escuchado de parte de muchas personas, de marcar una diferencia en el mundo, pero se sienten impotentes. "Me encantaría cambiar el mundo," comienza el coro, "pero no sé qué hacer / entonces te lo dejo a ti."2 Espero que en las siguientes páginas, integremos todo lo necesario para que estas instrucciones nos empoderen con el conocimiento para crear un mundo mejor.

En el primer capítulo de este libro, comparto la historia de mi amigo indio americano y cómo su pueblo cree que comenzamos misteriosamente a olvidar nuestro poder para cambiar el universo hace mucho tiempo. Él sugirió que la compleja tecnología usada hoy en día es nuestro intento de recordar esta habilidad, imitando en nuestro mundo lo que en verdad podemos hacer en nuestros cuerpos. Con esto en mente, no es sorprendente que las computadoras se hayan convertido en una parte integral de nuestras vidas, de hecho, parecen parodiar la forma en que almacenamos nuestros recuerdos y nos comunicamos mutuamente.

Sin embargo, la comparación de la versión interior versus la tecnología externa va más allá de lo que mi amigo sospechaba (o por lo menos de que lo quiso compartir conmigo ese día).

En muchas formas, nuestros cerebros, e incluso la conciencia misma, han sido comparados con la manera en que funcionan las computadoras modernas. En su revolucionaria obra, La conciencia explicada, Daniel Dennett, director del Centro para Estudios Cognitivos de la Universidad Tufts, dice que en realidad podemos imaginarnos nuestro cerebro como "una especie de computadora," y que al hacerlo, nos brinda una poderosa metáfora para comprender cómo usamos la información.3 De muchas maneras, las ideas de la ciencia informática nos proporcionan lo necesario para encontrar nuestro camino en lo que él llama la "tierra incógnita," el territorio desconocido entre lo que la ciencia nos dice respecto al cerebro y lo que nosotros experimentamos a través de él. Evidentemente, el éxito de las computadoras, como una herramienta de memoria y comunicación, nos brinda una poderosa analogía para comprender el misterio de la conciencia.

A continuación encontramos una breve descripción del funcionamiento de una computadora moderna. Aunque tremendamente simplificada, la información es correcta. Este sencillo modelo nos permitirá comparar nuestro mundo externo del hardware y el software, con el funcionamiento interno de la conciencia misma. Los paralelos son fascinantes, y la similitud es inconfundible.

Para comenzar, todas las computadoras necesitan solamente tres cosas para que sean útiles. Independientemente de su tamaño o de lo complicadas que sean, siempre necesitan para funcionar de un hardware, un sistema operativo y un software. Hasta ahora, suena bastante simple..., pero para arrojar nueva luz sobre la conciencia, es importante comprender qué es lo que de verdad hacen estas tres partes de la computadora.

El sistema operativo es lo que hace posible que nos comunique- mos con los microchips y los circuitos de nuestra computadora, y que podamos hacer que algo ocurra en la impresora, en la pantalla y demás. Ya sea el caso de los conocidos sistemas operativos de Macintosh o Windows, o incluso en el caso de otros más exóticos desarrollados para labores especiales, cuando escribimos un comando en el teclado, el sistema operativo es el responsable de que la computadora lo comprenda. Traduce nuestras instrucciones en algo que la máquina reconoce.

El hardware es la estructura física de la computadora misma. Incluye dispositivos tales como la pantalla y el teclado, así como los circuitos, microchips y procesadores, los equipos a través de los cuales funciona el sistema operativo.

El software incluye programas familiares tales como: Word, PowerPoint y Excel que usamos cada día en nuestras oficinas y escuelas para realizar nuestras labores. Es cuando la computadora recibe nuestros comandos a través de nuestra interacción con estos programas ¡lo que hace que la máquina sea de utilidad!

Esta es la clave de la analogía: para todos los fines, el sistema operativo de una computadora es fijo y no cambia. En otras palabras, "es" lo que es. Cuando deseamos que nuestra computadora haga algo distinto, no cambiamos el sistema operativo, cambiamos los comandos que introducimos. La razón por la cual esto es importante es porque parece que la conciencia funciona exactamente de la misma manera.

Si pensamos en todo el universo como una computadora de conciencia masiva, entonces la conciencia misma es el sistema operativo y la realidad es el resultado. Al igual que el sistema operativo de una computadora es fijo y los cambios deben provenir de los programas que hablan con él, para cambiar nuestro mundo debemos alterar los programas que la realidad comprende: sentimientos, emociones, oraciones y creencias.


* Clave 20: Debemos convertirnos en nuestras vidas, en las mismas cosas que optamos por experimentar en nuestro mundo.

Todo lo que jamás hemos podido imaginar, y probablemente las cosas que nunca hemos considerado, son posibles en este modo de vernos a nosotros mismos. Así como los programas Word y Works modifican el resultado de nuestra computadora..., los sentimientos, las creencias y las oraciones son los programas que cambian el resultado de la conciencia y de la Matriz Divina. La belleza de esta analogía es que ya poseemos estos poderosos programas para crear la realidad y los estamos usando todos los días.

A todo momento estamos enviando a la conciencia nuestros mensajes de emociones, sentimientos, oraciones y creencias, lo cual se traduce en el código de lo que estamos enviando a la realidad diaria de nuestros cuerpos, relaciones, vidas y mundo. La pregunta ahora no es si este lenguaje existe o no, sino con qué intención lo estamos usando en nuestras vidas.

Para comprender precisamente por qué nuestras creencias son tan poderosas y cómo podemos marcar la diferencia en un mundo de seis mil millones de personas, llevaremos a un paso más adelante nuestra comprensión del holograma.


- PATRONES DEL TODO

Ahora debería ser obvio que somos seres holográficos. También debe ser igualmente aparente que somos cuerpos holográficos viviendo en la conciencia holográfica de un universo holográfico. Somos seres poderosos, expresándonos a través de los cuerpos que extendemos más allá del borde de nuestras células para convertirnos en el universo mismo.

Simplemente, "siendo" quienes somos abarcamos toda la creación, reflejando todo, desde el fenómeno más grande hasta el más ínfimo suceso, desde el mayor resplandor de la luz hasta lo más oscuro de la oscuridad. Sus amigos son parte de esa totalidad, al igual que sus parejas, padres e hijos. Nuestros cuerpos reflejan los patrones del universo integrados dentro de más patrones, integrados en el interior de más patrones y así sucesivamente. Sin embargo, nuestra existencia holográfica no es un secreto, y ha sido el tema de algunas de las prosas y poesías más profundas en la historia de nuestro mundo.

Por ejemplo, en la obra gnóstica El trueno: La mente perfecta, una mujer del siglo III declara que ella no es nada más ni nada menos que la integración de todas las posibilidades que ya existen en el interior de cada persona. "Soy la primera y la última," afirma. "Soy la prostituta y la mujer sagrada. Soy la esposa y la virgen... Soy la madre de mi padre y la hermana de mi esposo... En mi debilidad, no me desampares, y no temas mi poder... ¿Por qué me has odiado en tus exhortaciones?"

Por muy precisas que sean estas palabras al describir nuestra existencia holográfica, fueron escritas durante los primeros años de la iglesia cristiana y se adelantaron muchísimo a su época. Con esto en mente, cuando le pidieron al patriarca del concejo de la iglesia que escogiera los documentos que deberían ser omitidos de los textos religiosos "oficiales", es fácil comprender por qué El trueno: La mente perfecta quedó perdido hasta el descubrimiento de la biblioteca anterior a la aparición de la iglesia, la Nag Hammadi, casi 1,700 años más tarde.

Lo importante aquí es que cada uno de nosotros es total y está completo por sí mismo. Y en este estado, encontramos la clave para descubrir los patrones todavía mayores de curación que existen en el interior de una totalidad todavía mayor. Es este poderoso principio el que se manifiesta en nuestras vidas, activando experiencias y emociones que pueden, de hecho, tener poco que ver con lo que creemos que son.

Por ejemplo, es muy probable que la tristeza que sentimos durante una película que describa una tragedia, tenga poco que ver con la escena real que está siendo representada en la película. La avasalladora escena de los soldados disparándole al lobo amaestrado por John Dunbar (interpretado por Kevin Costner), en la película de 1990 Danza con lobos es una ilustración perfecta de cómo actúa este principio en nuestras vidas. Vimos a través de los ojos de Dunbar cómo los mismos soldados que lo habían tomado prisionero ataca- ron al lobo que había llegado a confiar en él como un amigo.

He visto esta película en muchas ocasiones, y cada vez la emoción que esta escena provoca en la audiencia es poderosa, genuina, y para algunas personas, misteriosa. ¿Por qué sentimos tanta tristeza cuando vemos que cazan y asesinan al lobo Two Socks?

preguntan. La respuesta podría sorprenderlos. La razón es: porque hay muchas probabilidades de que la tristeza que sienten tenga muy poco que ver con lo ocurrido en la pantalla. Hay muchas probabilidades de que en el espacio de unos cuantos minutos, la película haya activado sentimientos que ellos han bloqueado cada vez que han perdido o se les ha privado de algo precioso.

A fin de cuentas, no es sorprendente descubrir que los sentimientos evocados mientras observa una película, tienen más que ver con nosotros, con lo que hemos perdido en nuestro interior, para poder sobrevivir nuestras experiencias de la vida, que con el drama que viven personas en la pantalla. Sin embargo, sin saber que hemos entregado tanto de nosotros mismos, podemos reaccionar ante libros, películas o situaciones con los cuales nos identificamos. Es nuestra manera de recordarnos que todavía reconocemos las cosas que hemos perdido con el fin de sobrevivir los momentos dolorosos de la vida.

Parece que nuestras vidas funcionan de esta manera: cada uno de nosotros le refleja a los demás partes distintas de la totalidad. Recordamos esto en el antiguo principio hermético de:

"tal como es arriba, es abajo; igual por dentro que por fuera." Como sugiere el físico John Wheeler: quizá somos circuitos cósmicos de retroalimentación en el universo repitiendo los mismos patrones una y otra vez, en diferentes niveles de la escala. Si llevamos un paso más adelante esta idea, las tradiciones antiguas sugieren que el circuito de la "experiencia" de la vida sigue durante todo el tiempo que nos tome encontrar nuestra sanación final. Luego somos liberados del ciclo, o como creen los hindúes: se termina nuestro karma.



Extracto de La Matriz Divina.
Gregg Braden.

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