La actividad de los Devas Dorados.

V.B. Anglada


Los Devas Dorados son aspectos consustanciales con la Vida del Sol y rigen el proceso mágico mediante el cual la Vida del Logos se transmite al Universo. En relación con nuestro planeta, y seguramente con todos los planetas de nuestro Sistema Solar, tales Devas actúan:

a. Como transmisores de las corrientes de vida del Sol, llamadas esotéricamente PRANA.

b. Como Agentes inductores del PRANA planetario.

c. Como dinámicos impulsores de los Ritmos respiratorios de los seres humanos.

d. Como impulsores de los fenómenos de irradiación magnética en la vida de los Reinos.


a. Como transmisores de las corrientes de vida del Sol, llamadas esotéricamente PRANA.

Los Devas Dorados, llamados místicamente Los Señores de la Vida, constituyen tres corrientes vitales que surgiendo del centro del Sol se transmiten a todo el contenido del Universo. Estas Jerarquías de Devas se extienden desde los grandes Ángeles vinculados con el aspecto Voluntad, o Vida del Logos, hasta los pequeñísimos devas expresados como partículas doradas que refulgen en la atmósfera y forman parte del aura de vitalidad del Creador en cualquier zona libre del Espacio. En cualquier caso, tales Jerarquías nos dan una idea exacta de lo que hay que entender por vitalidad, o PRANA. El PRANA, como esencia de vida, se halla presente en todas las áreas del Universo, abarcando la extensión de los Planos, de los Reinos, de las Razas y de todas las especies vivientes. Constituye lo que en términos ocultos llamamos la simiente viva de la evolución, siendo tal denominación muy exacta, habida cuenta de que sin vida la evolución sería imposible.

Las cualidades expresivas de los Planos son asimismo una manifestación de PRANA solar; así, cuando hablamos de PRANA, no lo hacemos única y exclusivamente en el sentido de vitalidad, sino que le asignamos también un significado muy íntimo de cualidad, reconociendo que la calidad del PRANA estará lógicamente en correspondencia con el nivel en donde se manifieste, pudiendo hablarse en tal sentido de PRANA monádico, átmico, búdico, mental, astral y etérico-físico, cualificado para introducirse ocultamente dentro de todos los cuerpos y vitalizar y mantener coherentemente todas las formas que en tales niveles tienen necesidad de un cauce de expresión, ya que, como esotéricamente se sabe, todos los Planos del Universo, no importa cuan elevados sean, son OBJETIVOS, perceptibles y densos para las unidades de conciencia que en ellos viven, se mueven y tienen el ser.

Esta afirmación puede indicar que habrá Ángeles dorados, o Señores de Vida, cumpliendo su especial cometido en todas las regiones del Espacio, abarcando todas las áreas de la Creación que en cada Plano de la Naturaleza manifiesta y cualifica la ley de Jerarquía, siendo esta idea de jerarquía, ya sea dévica o humana, la que nos explica razonablemente el proceso dinámico que en oleadas sucesivas de Vida va llenando el Universo de cualidades cada vez más íntimas y trascendentes del Logos solar.

Ahora bien, la manera como las Entidades Dévicas Solares realizan su trabajo dependerá, sin duda, de las especiales características de las zonas estelares en donde deben desarrollar sus actividades. Los tres tonos de color dorado que cualifican a estos Devas: el dorado ígneo y refulgente, imposible de ser percibido por los seres humanos, el color dorado amarillo y el color dorado blanco proyectados sobre la Tierra procedentes del Sol, son símbolos de Jerarquía y de poder angélico. Indican, por tanto, grados de acercamiento de estos exaltados Devas al centro místico y espiritual de donde emanan todos los rayos solares. Veamos estas distinciones dévicas y sus relaciones en la expansión de la Vida del Logos, en el Universo y en el Planeta:

- Jerarquías Dévicas Solares.
a. Devas color dorado ígneo.
b. Devas color dorado amarillo.
c. Devas color dorado blanco.

- Las Tres Esferas Concéntricas del Sol.
a. Sol Central Espiritual.
b. El Corazón del Sol.
c. El Sol Físico.

- Los Tres Fuegos del Universo.
a. Fuego Eléctrico.
b. Fuego Solar, o PRANA.
c. Fuego por Fricción.

- Los Tres Centros Planetarios.
a. Shamballa.
b. La Jerarquía.
c. La Humanidad.

- Jerarquías Dévicas Planetarias.
a. Los Agnisvattas (Los Agentes de Shamballa).
b. Los Agnisuryas (Colaboradores en la obra de la Jerarquía).
c. Los Agnischaitas (En contacto con la humanidad).


Estas relaciones, como Uds. podrán observar, tienen que ver absolutamente con todo cuanto hemos venido diciendo durante el curso de este Tratado. Así nos será fácilmente comprensible que cada una de estas tres categorías de Devas dorados cumple una misión muy definida en la vida del Universo. Tal como vimos anteriormente su misión esencial es irradiar, extendiendo su campo de proyección sobre zonas definidas del Espacio y sobre parcelas expresivas muy bien cualificadas del Universo físico, el Cuerpo del Logos solar. Los Planos de la Naturaleza, por ejemplo, están particularmente cualificados y vivificados desde el ángulo oculto por una u otra de estas Jerarquías Dévicas Solares. Como un dato más a ser añadido al contexto de nuestras investigaciones, podríamos citar estas zonas de influencia, con lo cual nuestra idea acerca de peculiaridades expresivas de esas Entidades solares o pránicas, verá notablemente enriquecida.
Veamos:



ÁNGELES DORADOS y PLANO:

- Devas Dorado-Ígneo.
Ádico 1º.
Monádico 2º.
Átmico 3º.

- Devas Dorado-Amarillo.
Búdico 4º.

- Devas Dorado-Blanco.
Mental 5º.
Astral 6º.
Físico 7º.


Esta clasificación nos ilustrará en el sentido de reconocer que la actividad de los Devas Dorados se extiende, por analogía, a los subplanos de cada uno de los Siete Planos del Universo numéricamente relacionados. Por ejemplo, los Devas Dorado-Ígneo influirán también muy particularmente sobre los subplanos primero, segundo y tercero de todos los Planos, por cuanto su campo expresivo se extiende a los Planos primero, segundo y tercero, etc. Otra relevante actividad de los Devas Dorados en general será, sin duda, la de ser los Agentes inductores del PRANA solar sobre el aura planetaria, por lo que bien pueden ser denominados asimismo Impulsores del PRANA planetario. Veamos más detalladamente esta actividad de los Devas Dorados.



b. Como Agentes Inductores o Transmisores del PRANA planetario.

La irradiación del PRANA que surge del centro místico del Sol abarca el entero sistema universal. Así, cada planeta absorbe el que le es necesario para el correcto desarrollo de sus necesidades físicas y psíquicas y el sobrante de estas energías constituye lo que podríamos definir como su campo magnético. Los Devas dorados son los conductores de estas energías pránicas, cuya cualidad, intensidad y características variarán notablemente al incidir en el aura etérica de cada uno de los planetas del Universo, habida cuenta que dicha aura refleja junto con el sobrante de energía pránica solar, ciertas cualidades íntimas de los propios Logos planetarios. Esto quiere significar, desde el ángulo oculto, que dentro del aura etérica de cualquier planeta y en cada una de sus particulares irradiaciones magnéticas, se expresarán simultáneamente devas dorados conductores del PRANA solar y otro tipo de Devas que son conductores de la propia energía planetaria.

El grupo más importante de estos conductores de la energía pránica del planeta lo constituyen los Devas color violeta, Señores del Magnetismo Terrestre. Es por el convencimiento de esta verdad que en algunos pasajes de este Tratado se les ha mencionado en el sentido de que siendo impulsores de la salud de los cuerpos físicos dentro de la Naturaleza planetaria, la invocación de su poder por parte de los seres humanos facilitaría en gran manera la tarea científica de hallar adecuado remedio a todas las enfermedades físicas de la Raza y despejada definitivamente la incógnita de la Ciencia médica frente a las enfermedades consideradas todavía como incurables, tales como el cáncer, la diabetes, el reumatismo, etc. Los Devas violeta planetarios y los Devas dorados procedentes del Sol tienen en sus rayos un poder que de acuerdo con las previsiones jerárquicas, debe vencer a la enfermedad y a la propia muerte.

La evolución de la Raza, el incremento del sentimiento de buena voluntad -un poder espiritual cuyo dinamismo afecta a los éteres e invoca a los Ángeles superiores- y el establecimiento de correctas relaciones humanas, cuya expresión en los éteres es limpiar el campo magnético de la Tierra y con él los ambientes sociales de la humanidad, es una tarea kármica de gran envergadura que debería iniciarse cuanto más pronto mejor, recordando aquí la aseveración de un gran Iniciado de la Jerarquía: “Las épocas florecientes, las civilizaciones de carácter superior y las culturas más amplias, dignas e incluyentes no vienen únicamente a la Tierra en virtud de las posiciones cíclicas de los astros, sino mayormente porque los seres humanos se esforzaron sinceramente en conquistarlas”.

Las palabras de este Adepto nos indican claramente que la conocida frase esotérica proveniente de la más lejana antigüedad los astros inclinan pero no obligan, se fundamenta en las posibilidades creadoras innatas en el corazón del hombre, es decir, en lo que podríamos calificar de determinismo espiritual, un poder captado de la propia Divinidad y acatado por los Ángeles, siendo por tanto la creación que nace de esta determinación una actividad humano-dévica. Hay que tener en cuenta al respecto que el Reino humano y el Reino dévico constituyen los principios masculino y femenino de cualquier tipo de creación, aquí en la Tierra y en no importa qué planeta de nuestro Sistema solar y son, por tanto, los cualificadores de todos los poderes existentes, cuya base sea el Propósito divino encarnado por los seres humanos. La expresión de este Propósito en la vida de la Naturaleza es la capacidad de respuesta de los Devas.

Tal como puede leerse en los antiquísimos textos de El Libro de los Iniciados: “No puede existir Vida organizada ni Vida consciente allí donde no hayan hombres ni Devas...” ¿Nos dice algo esta afirmación? En estas palabras se halla precisamente la respuesta a la gran interrogante del ser humano: ¿Quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy?, en el sentido de considerar que la humanidad, el Cuarto Reino de la Naturaleza, es el eje de la evolución planetaria tal como ya apuntábamos en otras partes de este Tratado, significando que el término HUMANIDAD, considerado desde el ángulo de la Jerarquía, abarca la multiplicidad de humanidades que viven, se mueven y tienen su razón de ser en no importa qué astro dentro del Cosmos absoluto. Siempre desde al ángulo jerárquico, podría afirmarse que existen humanidades, es decir, entes inteligentes constituyendo diversas jerarquías espirituales, en el centro místico de la evolución de cualquier planeta dentro del Universo y aun más allá del Universo.

Y, consecuentemente con esta verdad y para completarla, tenemos a los Devas, a los alter egos -si podemos decirlo así- de los seres humanos, cuyas cualidades de sensibilidad y especiales características son altamente necesarias para poder ser efectuadas en el Éter del Espacio las necesarias modificaciones que preceden al ACTO CREADOR. Deberemos insistir necesariamente sobre este punto y afirmar constantemente que los hombres y los Devas son el eje de la polaridad planetaria. La naturaleza de las Mónadas humanas, o Cuarta Jerarquía Creadora, es masculina y la de las Mónadas dévicas, o Sexta Jerarquía Creadora, es femenina. Ambas Jerarquías constituyen en su mancomunada actividad y en la gloria de sus Reinos respectivos, la Voluntad y el Propósito Inteligente de la Divinidad, manifestadas bajo las leyes de la Polaridad que rigen el proceso infinito de la Creación.

Esta polaridad, observada en su mágico despliegue de oportunidades espirituales y habiendo llegado a su punto más elevado de síntesis, contiene el secreto del ser ANDRÓGINO mitad hombre, mitad deva que unificará el karma de los dos Reinos y llevará el planeta a un grado muy exaltado de perfección...

Bien, siguiendo con esta idea, vamos a considerar ahora otro sujeto de profundo interés esotérico. Tiene que ver con lo que ocultamente llamamos refracción de los rayos solares y que tanto limita la plena expansión de los Devas dorados. Se trata, tal como Uds. habrán podido imaginar, con la oblicuidad manifiesta de los ángulos de visión humanos con respecto a cualquier campo de perspectiva. Sabemos ocultamente que la inclinación del eje de la Tierra y su distanciamiento del punto vernal, regido astrológicamente por la Constelación de Aries, se debe principalmente al escaso grado de fusión o de integración alcanzado por la humanidad con respecto al mundo dévico.

Lo lejos que se hallan todavía entre sí estas poderosísimas corrientes de Vida determina que en el devenir de los ciclos mayores del Sistema, los que definen a los grandes YUGAS del Universo, el eje de la Tierra se halle en perpetua declinación y oblicuamente dirigida su superficie al sentido de los rayos que provienen del centro místico del Sol, dando lugar a aquello que en términos esotéricos definimos como MAYA, ESPEJISMO e ILUSIÓN, es decir, que el ángulo de declinación del eje de la Tierra con respecto a la eclíptica produce, tal como dijimos ya en otra parte de este Tratado, el karma de nuestro planeta.

Según se nos dice ocultamente esta inclinación irá siendo corregida en virtud de sucesivas iniciaciones cósmicas de nuestro Logos planetario, el Cual cifra Sus esperanzas -si podemos utilizar una locución tan aparentemente contradictoria- en la reconciliación del Reino humano con la Sexta Jerarquía creadora de los Ángeles, ya que tal reconciliación o fusión determinará una afluencia tal de energía cósmica sobre el planeta, que producirá la liberación de una considerable porción de karma, con las naturales consecuencias de que el planeta pierda peso y de que acelere su movimiento de rotación, por lo cual será mucho más regular y uniforme el movimiento de traslación por el espacio sideral y determinando, finalmente, que el eje planetario adopte progresivamente una posición perpendicular con respecto al plano de la eclíptica, con la desaparición paulatina del movimiento de retrogradación o de precesión de los Equinoccios.

Bien, estos datos aun cuando parecen ir muy particularmente dirigidos a los amantes de la Ciencia astrológica, están muy íntimamente relacionados con nuestro estudio sobre los Devas y constituyen, por tanto, aclaraciones acerca del mismo para todos los sinceros investigadores esotéricos y aspirantes espirituales deseosos de conocimiento superior.



c. Como dinámicos impulsores de los Ritmos de Respiración de los Seres humanos.

El dinamismo vital con el que impregnan los Devas dorados los éteres de nuestro mundo constituye lo que técnicamente definimos como atmósfera planetaria, a la cual dotan de los elementos activos que permiten la respiración de los seres humanos, de todas las especies animales y de todo el conjunto planetario. La respiración es un misterio iniciático al que oportunamente accederán todos los seres humanos. Contiene el secreto de los movimientos de Sístoles y Diástoles del Corazón solar y con el tiempo será demostrado que la respiración, correctamente practicada, puede prolongar la vida del hombre sobre la Tierra durante largos ciclos de tiempo.

Existen, naturalmente, unas razones muy esotéricas que avalan la precedente afirmación, entre ellas la de que los pequeños devas dorados que dinamizan la atmósfera planetaria pueden penetrar en los pulmones de los seres humanos y permanecer allí largo tiempo como elementos de vida y no surgir rápidamente al exterior, tal como ocurre habitualmente, sin darle tiempo al PRANA vital de los Devas dorados para que ejerzan sobre el organismo su benéfica acción. Interesa, por tanto, que el hombre aprenda a respirar correctamente, aunque las técnicas que preceden a tales entrenamientos respiratorios son de orden espiritual y sólo las facilitan las escuelas esotéricas, vinculadas de una u otra manera, con la gran Logia Blanca del planeta o Jerarquía planetaria.

Según hemos podido constatar ocultamente, la respiración correcta es suave, profunda y rítmica, y según sea la evolución espiritual de los seres humanos, los Devas dorados, o devas pránicos, invocados por la Ciencia de la Respiración, técnicamente descrita como PRANAYA-MA, cumplirán adecuadamente su cometido de dotar a los organismos humanos de la suficiente dosis de vitalidad y dinamismo que les permita curar las enfermedades y vencer a la muerte.

Al hablar de RITMOS, debemos hacer referencia a los tres más importantes que cualifican las respiraciones humanas y a los Devas que intervienen en el desarrollo de los mismos:

a. Ritmo lunar Devas grises.
b. Ritmo planetario Devas violeta.
c. Ritmo solar Devas dorados.

El Ritmo respiratorio lunar está relacionado con los movimientos cíclicos de nuestro satélite y expresados, desde nuestro ángulo perceptivo, por las cuatro fases de la luna nueva, cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante. Estas fases lunares imprimen un ritmo respiratorio definido en la vida de la Naturaleza, el cual es el adoptado corrientemente por la mayoría de los seres humanos. Este Ritmo se caracteriza por respiraciones cortas y sin pausas entre la actividad de inhalación y la de exhalación.

El Ritmo respiratorio planetario tiene también cuatro fases: noche, día, aurora y crepúsculo, pero su exteriorización o actividad en el hombre le induce a efectuar ciertas fases o intervalos entre el proceso de inhalación y el de exhalación, las mismas que van de la noche al día cualificando las auroras o las que van del día a la noche y dan lugar a los crepúsculos. En la expresión de este Ritmo respiratorio de introducción de PRANA en los pulmones, intervienen muy activamente los devas color violeta, llamados también devas de la salud, por cuanto contribuyen muy poderosamente a energetizar el aura humana y dotar al hombre de un dinámico y refulgente campo magnético. Le permiten asimismo establecer contacto con cierta categoría de Devas dorados, los cuales suelen infiltrarse en el organismo físico durante las pausas o intervalos de la respiración y preparan dentro del cuerpo, sin que el hombre se dé cuenta, el conjunto celular para posteriores recepciones de vida dévica superior.

El Ritmo respiratorio solar tiene que ver con las cuatro etapas definidas como las estaciones del año, es decir, la primavera, el verano, el otoño y el invierno. Las personas sujetas a este Ritmo son de naturaleza profundamente espiritual y tanto sus inhalaciones como sus exhalaciones son profundas y extensas con pausas entre ellas asimismo largas y prolongadas. Los Devas dorados que intervienen en el proceso, no sólo son los más evolucionados procedentes del Sol que se introducen en el aura etérica de la Tierra, sino que son también los que purifican el aura etérica y campo magnético de los seres humanos a quienes la Jerarquía espiritual del planeta, a través de sus correspondientes ASHRAMAS, está preparando para la Iniciación.

Al llegar a este punto, y continuando con la progresión de las etapas místicas que preparan a los seres humanos para estas elevadas zonas de integración espiritual, habrá que hacer referencia, siquiera brevemente, a un Ritmo respiratorio que podríamos calificar de Ritmo Zodiacal, ya que está vinculado con las doce Constelaciones que rigen nuestro Cielo sideral y con la actividad de los Devas de tremenda evolución cósmica que sólo cuidan de los Ritmos espirituales de los Seres más avanzados del planeta. Según se nos dice ocultamente, algunas de sus Jerarquías intervienen en la confección de los vehículos superiores de los Adeptos y de otros Seres espirituales todavía más elevados en evolución y jerarquía.

Establecer contacto con tales esplendentes Devas exige una integración espiritual de índole solar y haber accedido durante el devenir de la existencia física al estado supremo de SAMADHI, cuyo ritmo, desde el ángulo respiratorio es tan extraordinariamente prolongado que prácticamente ha desaparecido la necesidad de respirar, es decir, de inhalar PRANA. El ser excepcional que ha logrado elevarse a ese estado tiene poder sobre los Devas dorados del Sol y, a igual que Cristo, puede curar las enfermedades físicas y psíquicas sólo por la irradiación de su campo magnético, sin necesidad de recurrir a la imposición de manos.

Se nos dice también esotéricamente que por medio del establecimiento consciente de ciertos Ritmos respiratorios, el ser humano suficientemente integrado en el orden espiritual puede vencer las leyes de gravitación, remontarse a voluntad por el espacio, viajar por los éteres, liberarse de las necesidades humanas de comer y de beber -sin que la salud de su cuerpo se resienta- y establecer contacto con los Devas superiores. Pero, tal como hemos dicho anteriormente, los Ritmos superiores que han de liberar al hombre de sus necesidades kármicas, deben ser aprendidos en las duras pruebas de la vida, en el sacrificio del yo y en el servicio a los demás, sin olvidar nunca que en el devenir de este proceso de integración los Devas estarán siempre a su lado beneficiándole del extraordinario poder de síntesis que se desprende de sus auras radiantes.


d. Como creadores de los fenómenos de irradiación magnética en la vida de los Reinos.

El fenómeno de irradiación tiene que ver con el aura de salud de los Reinos de la Naturaleza y con la expansión natural del sobrante de energía pránica en forma de campo magnético. De ahí que las personas de salud delicada carecen casi por completo de campo magnético, debido a que el PRANA emanante de los Devas solares debe circunscribirse únicamente a las necesidades físicas de supervivencia, no poseyendo así capacidad alguna de irradiación de la energía. Cuando el caso es extremo, es decir, cuando no sólo no existe sobrante sino que incluso falta energía aún para las necesidades físicas de base, cuales son la respiración, la circulación de la sangre, la asimilación de los alimentos, etc., entonces las células del cuerpo ávidas de energía para satisfacer las demás necesidades del organismo, se hacen parasitarias o vampíricas.

El vampirismo en tal caso indica únicamente la apropiación inconsciente de prana vital perteneciente a otros organismos, por parte de las personas con un evidente déficit de energía pránica. Indica, por tanto, que existen algunas lesiones íntimas de carácter etérico que impiden la entrada de la energía dévica solar a través de los cuerpos etéricos o que las correspondientes glándulas endocrinas y plexos nerviosos se hallan obstruidos o deteriorados y no pueden transmitir a los órganos del cuerpo físico el PRANA necesario para su natural supervivencia. En ambos casos, la incapacidad de que penetre el PRANA en el organismo y que por efecto de ello los Devas dorados no puedan cumplir su natural cometido, hace que aquellos cuerpos se hagan vampíricos o que perdido el estímulo de vida sobrevenga el fenómeno de la muerte...

En el caso contrario, es decir, en el de los individuos de salud desbordante, cuyo cuerpo etérico está perfectamente organizado y lleno de dinamismo vital, la irradiación del sobrante de energía origina un extenso y radiante campo magnético, colaborando inconscientemente en la labor de los Devas dorados en la actividad de infundir PRANA vital en los ambientes planetarios.

Sin embargo, y siguiendo una tónica general impuesta por la propia Ley de evolución, la irradiación de energía pránica a través del campo magnético de los seres humanos afecta poderosamente a un tipo de Devas de color violáceo misteriosamente vinculados con la evolución del Reino animal, singularmente con las especies muy desarrolladas dentro del mismo, tales como nuestros animales domésticos, los cuales se benefician del contacto humano y -tal como ocultamente sabemos- se están preparando para la Individualización. Los Devas violáceos constituyen el enlace magnético de ambos Reinos y observados clarividentemente se les ve agrupados por jerarquías, cuyo color se extiende desde el matiz violáceo hasta el gris oscuro y les define como pertenecientes a Almas grupo más o menos evolucionadas dentro del Reino animal.

En todo caso, puede ser comprendida la relación que existe por doquier en la vida de la Naturaleza, atravesando los Reinos, las Razas y las especies, gracias a la participación del mundo dévico, cuyas jerarquías se extienden desde el Centro místico del Sol hasta el más humilde de los átomos ultérrimos... Será fácilmente asimilable entonces la idea de que el Reino animal cumple, a su vez, una misión muy similar a la de los seres humanos con respecto a la evolución del Reino vegetal a través de las huestes algo menos evolucionadas de los devas violáceos, pero no por esto menos útiles dentro del Plan general de la evolución. Igual actividad será desarrollada inconscientemente por el Reino vegetal en relación con el Reino mineral, ya que las vidas dévicas -prescindiendo de sus particulares evoluciones- se hallan por doquier transmitiendo ENERGÍA y manteniendo unida la cadena magnética que une el conjunto universal con la Vida infinita del Creador.


Vicente Beltran Anglada
CONVERSACIONES ESOTERICAS
http://www.sabiduriarcana.org/

61 lecturas

Comentario de lectores

Ninguno para este artículo