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Mi siguiente caso ilustra asociaciones visuales en un estado superconciente que nos trae recuerdos descriptivos del regreso al hogar. Incluye una identificación con la Grecia clásica, lo cual no es inusual.

He escuchado visualizaciones tan futuristas y surrealistas que difícilmente se asemejan a la Tierra. Las personas me dicen que las palabras no pueden describir de manera adecuada lo que ven en ese momento.

Una vez que llevo a mis pacientes más allá del umbral de los espacios, donde comienzan a establecer contacto con otros espíritus, el alborozo es visible. En el caso 15, una paciente cuyo nombre espiritual es Ariani asociará un templo griego con su experiencia después de la muerte en su vida pasada inmediata. Quizás esto no debiera sorprendernos ya que muchos de mis pacientes han encarnado durante la época en que la antigua Grecia alumbró con su civilización a un mundo hundido en la oscuridad. Tanto en las artes, como en la filosofía y el gobierno, dejaron un legado y un reto para todos los que le seguirían. Esta sociedad buscó combinar la mente racional con la espiritual, algo que no olvidan aquellos pacientes que hicieron parte de esta era dorada. Ariani vivió su última encarnación en la Grecia antigua durante el siglo II a.C., justo antes de que comenzara la ocupación romana.

- Caso 15

Dr. N.: ¿Qué ve cuando se acerca a su centro espiritual, Ariani? P: Un hermoso templo griego con brillantes columnas de mármol.
Dr. N.: ¿Está creando esta imagen del templo por sí misma o alguien más la imprime en su mente? P: ¡Está ahí, frente a mí! Tal como la recuerdo... pero... alguien más podría estar ayudándome... mi guía... no estoy seguro.

Dr. N.: ¿Le es familiar este templo? P: (sonriendo) Lo conozco muy bien. Representa la culminación de una serie de vidas significativas que dudo que haya de volver a encontrar por un largo tiempo en la Tierra.
Dr. N.: ¿Cómo es eso? ¿Qué tiene este templo que significa tanto para usted? P: Es un templo en honor a Atenea, diosa de la sabiduría. Yo era sacerdotisa, junto con otras tres. Nuestra labor era guardar y cuidar de la llama del conocimiento. La llama se encontraba en el centro del templo, sobre una roca plana y suave, con escritos grabados a su alrededor.

Dr. N.: ¿Qué significado tienen esas escrituras? P: (pausa) mmm... básicamente... buscar la verdad sobre todas las cosas. Y la manera de buscar la verdad es buscar la armonía y la belleza en todo lo que nos rodea en la vida.
Dr. N.: (deliberadamente lerdo) Bueno, ¿eso era todo lo que hacía, cuidar que la llama no se apagara? P: (ligeramente exasperada) No, este era un lugar de aprendizaje donde una mujer podía participar. La llama simbolizaba una llama sagrada en nuestros corazones que nos incitaba a buscar la verdad. Creíamos en la santidad de un dios único con deidades menores que representaban partes o valores de aquel poder central.

Dr. N.: ¿Me está diciendo que usted y las otras mujeres tenían creencias monoteístas? P: (sonriendo) Si y nuestra secta iba más allá del templo. Se nos veía como puras de corazón y no como simples intelectuales. En realidad, muchos de ellos no notaron lo que éramos. Ellos veían a Atenea desde una perspectiva diferente a la nuestra. Para nosotras, la llama significaba que la razón y el sentimiento no tenían que estar en oposición. Para nosotras el templo situaba la mente por sobre la superstición. También creíamos en la igualdad de los sexos.
Dr. N.: Supongo que este tipo de pensamiento radical pudo haberles traído muchos problemas en un establecimiento patriarcal, ¿no es así? P: Eventualmente, así fue. Su tolerancia disminuyó y la mentira y la intriga se apoderaron de nuestras filas hasta llegar a la traición. Nuestras causas fueron mal interpretadas. Fuimos disgregadas por un estado sexista que perdía poder y sentía que nuestra secta contribuía a la corrupción dentro del estado.

Dr. N.: Y después de esta serie de vidas en Grecia, ¿deseaba el templo consigo en el mundo del espíritu? P: Esa sería una forma de decirlo. Para mis amigas y yo, esta vida y otras pocas anteriores en Grecia representaron un punto muy alto de la razón, la sabiduría y la espiritualidad. Tuve que esperar un largo tiempo antes de ser capaz de expresar nuevamente de manera abierta estos sentimientos en un cuerpo femenino.

Una vez que llevé a Ariani a su templo, ella vio una enorme galería rectangular, sin techo, abarrotado por unas 1.000 almas. Estas almas eran un gran grupo secundario al cual ella notó organizado apretadamente en grupos más pequeños, llamados grupos primarios conformados entre tres y veinticinco miembros. Su propio grupo de almas se encontraba a medio camino, en la parte posterior, a la derecha (ver figura 1, círculo A). A medida que se encaminaba hacia su grupo, Ariani fue acompañada por su guía. Ella luego describió la sensación del alma que retorna. Esta escena la he escuchado una y otra vez, involucrando grandes números de grupos espirituales, sin importar el ámbito estructural. En la mente superconciente de las personas, estas reuniones podrían darse a lugar en un anfiteatro, la corte de un palacio o el auditorio de un colegio al igual que en un templo.

Dr. N.: Ariani, dígame qué se siente dirigirse hacia su grupo por entre esa multitud de almas. P: (con emoción) Es excitante y atemorizante al mismo tiempo. Con la orientación de mi guía, comenzamos a desplazarnos a izquierda y derecha por entre los grupos de almas, algunas de las cuales están sentadas en círculos en tanto que otras están de pie, hablando. En las primeras etapas la mayoría de las personas no me prestan atención porque no les resulto familiar.

Las almas que se encuentran cerca de mi camino pueden asentir a manera de respetuoso saludo de bienvenida. Más tarde, a medida que avanzo por entre la multitud, aquellos que me ven se animan por mi presencia. Un hombre que fue mi amante dos vidas antes se pone de pie, me besa y me pregunta cómo me encuentro. Miembros de otros grupos comienzan a saludarme y hacer señales con sus brazos. Algunos a quienes tan solo conozco ligeramente levantan sus pulgares en señal de saludo. Entonces, al llegar al grupo situado junto al mío, veo a mis padres. Ellos dejan de realizar lo que están haciendo y atraviesan flotando el corto espacio que nos separa para abrazarme y susurrarme palabras de ánimo. Finalmente llego a mi grupo donde todos me dan la bienvenida.

Aproximadamente la mitad de mis clientes ven grandes grupos de almas a su regreso, la otra mitad declara sólo haber sido recibidos por su propio grupo espiritual. Las imágenes visuales de estas reuniones, sean grandes o pequeñas, pueden variar incluso para una misma alma después de diferentes vidas. Los grupos primarios de almas, a quienes estamos más fuertemente vinculados, pueden también presentarse como personas recreándose en actividades campestres en lugares tales como campos llenos de flores.



Extracto de "DESTINO DE LAS ALMAS"
Un eterno crecimiento espiritual
MICHAEL NEWTON Ph.D

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