Matrimonio y Divorcio.

Chico Xavier


– ¿Podríamos obtener algunas nociones acerca del matrimonio, así como del divorcio en el Plano Físico, analizados espiritualmente?

– En las Esferas elevadas, las almas superiores consideran un motivo de honra el servicio de amparo a los compañeros poco evolucionados que transitan por los planos inferiores.

No podemos olvidar que, en la Tierra, el matrimonio puede asumir aspectos variados que persiguen múltiples fines. En razón de ello, accidentalmente, el hombre o la mujer encarnados pueden experimentar el casamiento terrestre diversas veces, sin hallar la compañía de las almas afines con las cuales realizar la unión ideal. Eso ocurre, comúnmente, porque es preciso rescatar tal o cual deuda que hemos contraído con la energía sexual aplicada de una manera desdichada ante los principios de causa y efecto.

Sin embargo, si el matrimonio expiatorio ocurre en nupcias secundarias, el cónyuge liberado del ropaje físico y ajustándose a un afecto noble, con frecuencia se ubica al servicio de la compañera o del compañero que ha quedado en la Tierra, poniendo en práctica la comprensión y el amor puro. En cuanto a la reunión en el Plano Espiritual, es razonable que se produzca aquella en que prevalezca la conjunción de los semejantes, en el grado más elevado de la escala de afinidades electivas. Si los viudos y las viudas de las nupcias efectuadas en un grado menor de afinidad demuestran una sana condición de entendimiento, son habitualmente conducidos, después de la muerte, a una convivencia matrimonial restituida, disfrutando de una situación análoga a la de los hijos queridos junto a sus padres terrenos que, por ellos, se someten a los más elocuentes y multifacéticos testimonios de cariño y sacrificio personal para que atiendan dignamente el cumplimiento de sus propios destinos.

No obstante, si la desesperación de los celos o la nube del despecho ciegan a uno u otro miembro del equipo fraterno, los cónyuges reasociados en el plano superior amparan su reencarnación, similarmente a benefactores ocultos que interpretan su actitud como un síntoma enfermizo, sin retirarles su apoyo amigo, hasta que vuelvan a reajustarse en el tiempo.

Nadie vea en eso una innovación o irrespetuosidad respecto al sentimiento ajeno, por cuanto el hogar terrestre noble, si es analizado sin preconceptos, permanece estructurado sobre esas mismas bases esenciales, toda vez que los padres humanos reciben, muchas veces, en el instituto hogareño, por hijos e hijas, a aquellos mismos lazos del pasado mediante los cuales atienden los rescates de antiguas deudas, purificando emociones, renovando impulsos, compartiendo compromisos o purificando relaciones afectivas entre las almas.

Y es en esas condiciones que en muchas circunstancias surgen en las Entidades renacientes, sin que el velo de la reencarnación les obnubile completamente la memoria, las psiconeurosis y las fijaciones infanto-juveniles, cuya importancia en la conducta sexual de la personalidad es exagerada en exceso por los sexólogos y psicoanalistas de la actualidad, dado que carecen de un más amplio contacto con las realidades del Espíritu y de la reencarnación, que les permitiría suministrar a sus pacientes un más efectivo socorro de orden moral.

En cuanto al divorcio, según nuestros conocimientos en el Plano Espiritual, somos del parecer que el mismo no debe ser estimulado entre los hombres, puesto que no existen en la Tierra uniones conyugales, legalizadas o no, sin vínculos graves con el principio de la responsabilidad asumida en común.

Escasamente liberados del régimen poligámico, los hombres y las mujeres sufren aún las sugestiones animalizantes y, en razón de ello, ante las primeras dificultades de la tarea para la que fueron convocados, acostumbran a desertar de los puestos de servicio en que la vida los sitúa, alegando imaginarias incompatibilidades y supuestos embarazos, casi siempre atribuibles, sencillamente, al desbordante narcisismo de que son portadores. Y con él ejercen una viciosa tiranía sobre el sistema psíquico del compañero o de la compañera mutilados o dolientes, necesitados o ignorantes, después de resentirles su mundo emotivo, cuando no se internan por las aventuras del homicidio o el suicidio culposo, generando la fuga voluntaria ante obligaciones preciosas.

Es imperioso, por tanto, que la sociedad humana establezca reglamentos severos en beneficio de nuestros hermanos contumaces en la infidelidad a los compromisos asumidos consigo mismos, y en beneficio propio, a efecto de que no se vuelquen a un mayor desgobierno, en su propio provecho, y para que no regresen a la promiscuidad denigrante de las cavernas oscuras en que el principio y la dignidad de la familia aún son totalmente desconocidos.

Mientras tanto, es imprescindible que el sentimiento de humanidad interfiera, en los casos especiales en que el divorcio es el mal menor que pueda surgir entre los grandes males pendientes sobre las cabezas del matrimonio, en razón de saber que los deudores de hoy regresarán mañana al ajuste de sus propias cuentas.


SEPARACIÓN ENTRE CÓNYUGES ESPIRITUALES

– ¿Ocurren separaciones entre cónyuges espirituales?

– Puede acontecer, por ejemplo, que las autoridades superiores escojan a uno de los cónyuges para un servicio particular entre los hombres, en razón de las cualidades especiales que posea y que deban satisfacer a cuestiones y eventualidades terrestres.

Además de eso, tal o cual cónyuge, después de un venturoso estadio en la esfera superior, puede necesitar regresar a los círculos carnales para enfrentar experiencias difíciles en calidad de rescate de determinados compromisos contraídos.

En ambas modalidades, la separación es justa y comprensible para el compañero o la compañera en nivel de superioridad, que deben llevarlo, por lo menos, a rogar por el éxito y la posibilidad de custodiar al objeto de su veneración y de su cariño, casi siempre en la condición de reencarnado y en un régimen de absoluta renuncia

Uberaba, 21-05-1958.


DISCIPLINA AFECTIVA

– ¿Sobre qué bases se cumple la disciplina afectiva en las sociedades espirituales de las Esferas Superiores?

– Se engañan penosamente cuantos puedan admitir la incontinencia sexual como regla de conducta en los planos superiores de la Espiritualidad.

Médiums que hayan observado las regiones donde impera lo licencioso, o desencarnados que al respecto de ellas nos traigan una u otra noticia al respecto, se refieren a lugares naturalmente inferiores, extremadamente afines con la poligamia embrutecedora, por más brillantes que sean sus manifestaciones o conceptos filosóficos.

En los planos ennoblecidos se realiza también el casamiento de las almas, conjugadas con el amor puro, verdadera unión esponsalicia de carácter santificante que genera las obras admirables de progreso y belleza como realizaciones colectivas; y cuando semejante enlace deba ser suspendido, por circunstancias irrenunciables, los Espíritus de comportamiento superior aceptan, en la Tierra, la lucha por la sublimación de las fuerzas genésicas aplicándolas en trabajos dignos, con abstención de prácticas poligámicas, tanto más intensamente cuanto más activo se les manifieste el esfuerzo por su propio acrisolamiento.

Además, es preciso considerar que en la renuncia constructiva a que se entregan, a la espera, a veces larga, del amor que los integrará en la complementación deseada, encuentran, en el servicio a sus semejantes, preciosas oportunidades de perfeccionamiento y progreso, afirmando en sí mismos los altos valores culturales y sentimentales que les propician gozos íntimos de lo más relevantes y más puros


Pedro Leopoldo, 18-05-1958.


CONDUCTA AFECTIVA

– ¿Cuál es la conducta afectiva entre las almas ennoblecidas?

– Cuanto más elevado es el grado de perfeccionamiento del alma, más reclamará de sí misma, espontáneamente, la necesaria disciplina de las energías del mundo afectivo, solamente empleándolas en el circuito de fuerzas en que se completa con el alma a la que se halla unida, o bien en la entrega a una tarea noble, a través de la cual opera la disipación de las cargas magnéticas de sus impulsos genésicos, transfiriéndolas al trabajo en que se proyectan su sensibilidad y su inteligencia.

Eso sucede, en el plano físico, entre aquellos cuyo sistema psíquico ya se alejó suficientemente de las emociones vulgares, ligándose, en complementación ideal fluídica, con las almas hermanas unidas en matrimonio.

Interrumpida la alianza física en la esfera carnal por causa de la muerte, el hombre o la mujer, consagrados a la sublimación íntima, se asocian, casi siempre, a la compañera o al compañero en estado de viudez, en una constructiva simbiosis de acción, ya sea en el amparo a los hijos, aún necesitados de asistencia, o en la consagración a obras edificantes de solidaridad, por cuanto los Espíritus que verdaderamente se aman desconocen lo que sea el abandono o el olvido.

Atentos al mismo principio de perfeccionamiento, aquellos que se ajustan en matrimonio en el Plano Espiritual, permutan sus propias fuerzas en un constante circuito energético, mediante el cual atienden amplias obras beneméritas con la creación mental de valores necesarios al progreso común y con la euforia permanente que el amor sublime les confiere. Mas, faltándoles la compañía, por medio de la cual se integran a los más altos ideales de perfeccionamiento y belleza, movilizan sus propias cargas magnéticas creadoras en servicio a la colectividad, con lo que se elevan más intensamente en la escala de la sublimación moral o, entonces –lo que es más frecuente–, tratan de olvidar sus propias posibilidades de mayor ascensión, solicitando posiciones ignoradas y humildes al pie de aquellos a quienes se entregan, a fin de ayudarlos en la ejecución de las tareas que les fueran asignadas o en pago de deudas que aún tienen pendientes con la Ley.

Uberaba, 28-05-1958.



Pedro Leopoldo, 18-05-1958.
Extracto de Evolución en dos mundos a través de Chico Xavier
Obra mediúmnica dictada por el Espíritu ANDRÉ LUIZ

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