Predisposiciones mórbidas.

Chico Xavier


– ¿Cómo concebir la existencia de predisposiciones mórbidas en el cuerpo espiritual?

– No podemos olvidar que la imprudencia y el ocio son responsables de múltiples enfermedades, tales como los desequilibrios circulatorios provenientes de la gula, las infecciones producidas por la carencia de higiene, las anormalidades nerviosas generadas por la toxicomanía y la extinción acaecida como consecuencia de excesos diversos.

Sin embargo, de un modo general, la etiología de las enfermedades perdurables que afligen al cuerpo físico y lo deteriora, conservan en el cuerpo espiritual sus causas profundas.

El recuerdo de una u otra falta grave, especialmente de aquellas que permanecen ostensiblemente en el Espíritu, sin que la sinceridad y la corrección funcionen como válvulas de alivio a las llagas ocultas mediante el arrepentimiento, crea en la mente un estado anómalo que podemos clasificar como zona de remordimiento, en torno de la cual la onda viva y continua del pensamiento se enreda en circuito cerrado sobre sí misma, con reflejo permanente en la parte del vehículo fisiopsicosomático ligada al recuerdo de las personas y circunstancias con el error del que fuimos autores.

Establecida la idea fija sobre ese nódulo de fuerzas mentales desequilibradas, es indispensable que acontecimientos reparadores se contrapongan a nuestra forma enfermiza de ser, a efecto de que nos sintamos liberados de tal o cual carga íntima o, mejor dicho, exactamente redimidos ante la Ley.

Esos quistes de energías profundas, manifestándose en lo recóndito de nuestra alma, son la expresión de las llamadas deudas kármicas, por estar relacionadas con las causas desdichadas que nosotros mismos plasmamos en el camino de nuestro destino, las que son perfectamente transferibles de una existencia a otra. Y ello ocurre, dado que, si nos comprometemos ante la Ley Divina en cualquier edad de nuestra vida responsable, es lógico que vengamos a cumplir con nuestras obligaciones de rescate en cualquier tiempo, dentro de las mismas circunstancias en las que actuamos ofensivamente en perjuicio de los demás.

Y es así como el remordimiento provoca distonías en nuestras fuerzas recónditas, desarticulando las sinergias del cuerpo espiritual y creando predisposiciones mórbidas para una u otra enfermedad, entendiéndose, además, que esas desarmonías son, algunas veces, singularmente agravadas por el asedio vindicativo de los Seres a quienes herimos y que ahora se hallan ligados a nosotros en procesos obsesivos. Con todo, aun cuando hayamos sido perdonados por las víctimas de nuestra insania, portamos en nosotros los residuos mentales de la culpa, cual depósito de lodo en el fondo sereno de una piscina, los cuales, algún día, emergerán a la superficie de nuestra existencia para la necesaria expulsión, en la medida en que se nos acentúe nuestro propósito de higienizarnos moralmente.

– ¿Cómo puede el débil mental controlar la renovación celular de su cuerpo físico?

– Sería negligencia olvidar que, aun conturbada, la conciencia está presente en los débiles mentales o en los enfermos nerviosos de toda naturaleza, pues ella está presidiendo, aunque de un modo impreciso e imperfecto, el automatismo de los procesos orgánicos.

– ¿Existen parásitos ovoides vampirizando a desencarnados?

– Sí, en los procesos degradantes de la obsesión vindicativa, en los círculos inferiores de la Tierra, son comunes semejantes cuadros, siempre dolorosos y conmovedores por la ignorancia y la pasión que los provocan.

– ¿Cómo entender el mecanismo de accionar de la Justicia Superior en los casos de endemias rurales, en que poblaciones enteras son asoladas periódicamente por las mismas dolencias?

– Las endemias son casi siempre dolencias que se propagan en una colectividad o en una región, dependiendo de causas simplemente locales.

Debemos tomarlas, por tanto, no obstante los casos kármicos individuales que se agravan por causa de ellas, en el cuadro de las conquistas higiénicas que el hombre es naturalmente obligado a realizar por sí, como precio debido al progreso común.

– En el estado comatoso, ¿dónde se encuentra el psicosoma del enfermo, junto al cuerpo o apartado de él?

– En el estado de coma, la sujeción del cuerpo espiritual al cuerpo físico o la parcial liberación de él, depende del estado mental del enfermo.

– ¿Cuáles son los principales métodos usados en la Espiritualidad para el tratamiento de las lesiones del cuerpo espiritual?

– En la Espiritualidad, los servidores de la medicina penetran con más seguridad en la historia del enfermo para estudiar, con el éxito posible, los mecanismos de la afección que se les presenta.

Por ello los exámenes en los tejidos psicosomáticos son realizados con aparatos de precisión, correspondiendo a las inspecciones instrumentales de laboratorio en boga en la Tierra, que son enriquecidos con la ficha kármica del paciente, lo cual determina la reversibilidad o irreversibilidad de la molestia, antes de la nueva encarnación, motivo por el cual numerosos dolientes son tratados, pero solamente curados mediante prolongadas o cortas internaciones en el campo físico, a efecto de que las causas profundas del mal sean extirpadas de la mente por el contacto directo con las luchas en que se generaran.

Es conveniente, por tanto, que el médico espiritual se valga aún, en cierta manera, de la medicación que os es conocida, en el socorro a los desencarnados en sufrimiento, puesto que, en el mismo mundo terrestre, todo remedio de la farmacopea humana, hasta cierto punto, es una proyección de los elementos quimioeléctricos sobre las agregaciones celulares, estimulándoles las funciones o corrigiéndolas, según las características del desequilibrio con que la enfermedad se manifieste.

Con todo, es imperioso reconocer que en la Esfera Superior el médico no se erige sobre el pedestal de la cultura académica –cual ocurre frecuentemente entre los hombres–, sino más bien con las cualidades morales que le confieren equilibrio y valor, humildad y dedicación, dado que la psicoterapia y el magnetismo, prolongadamente usados en el plano extrafísico, exigen de él grandeza de carácter y pureza de corazón.

Uberaba, 25-06-1958.



Extracto de Evolución en dos mundos a través de Chico Xavier
Obra mediúmnica dictada por el Espíritu ANDRÉ LUIZ

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