Todo lo que vive es expresión de la fuerza creadora...

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Todo lo que vive es expresión de la fuerza creadora, es Dios, es unidad, es vida

Por ello los hombres del espíritu no matarán para fines egoístas. Ellos saben que lo que hacen contra la más humilde de las criaturas, caerá sobre ellos mismos.

La naturaleza ofrece en su multiplicidad todo lo que el hombre necesita para vivir. Le regala voluntariamente todas las sustancias reconstituyentes y mantenedoras que necesita su cuerpo, para curarlo y mantenerlo sano.

El hombre no enferma porque le falten a su cuerpo estos u otros elementos o sustancias. Enferma porque piensa, habla y actúa de forma incorrecta.

La manera equivocada de pensar y actuar cambia la estructura corporal del hombre, de manera que las fuerzas de la naturaleza no pueden ser efectivas tal como Dios se las ha dado al hombre, para que sea y se mantenga sano y fuerte.

Un cuerpo que ha sido marcado por los pensamientos incorrectos, por tomar grandes cantidades de carne, por deseos, sensualidad y todas las demás pasiones, ya no es capaz de absorber de forma adecuada las sustancias de la naturaleza. Un cuerpo así ha cambiado sus polos orientándolos hacia estímulos y sustancias externos, y por ello muchas veces ya no le es posible sacar de los productos naturales las sustancias necesarias que son beneficiosas para todo el organismo, que le dan fuerza y salud.

El cuerpo, que al fin y al cabo es un cuerpo natural, se convierte en un cuerpo sensual por los estímulos externos sensuales y desea solamente productos externos como carne, pescado y otros placeres culinarios.

Pero el que conoce las leyes eternas y las cumple, recibirá de la plenitud y amor divinos, que fluyen a cada hombre de muy diferentes maneras y formas. De este modo se convierte en un hombre noble, sobrio y desinteresado. Su manera de ser será equilibrada y armoniosa, y su comportamiento, espiritual y noble.

El que toma conscientemente los productos de la naturaleza como un regalo de Dios a los hombres, verá en todo la actuación divina y encontrará en su interior, dónde hay armonía y paz.

Estos hombres, que yo llamo hombres del espíritu, son por tanto radiantes y dinámicos. Sus movimientos y gestos son gentiles y sus costumbres y hábitos corresponden a la Ley divina. Los deseos y anhelos de un hombre espiritual son intachables, porque se esfuerza siempre en cumplir la voluntad de Dios.

La vida interna de un hombre se manifiesta en lo externo. Los hombres que viven en la luz de la armonía universal, cuyo pensar, sentir y actuar están ennoblecidos, personifican la vida espiritual, la ética y la moral elevadas.

En relación con la expresión «la ética y la moral elevadas», quiero mencionar brevemente las leyes de la evolución, que son vividas por muchos que están despiertos espiritualmente y, si es necesario, habrá que alcanzarlas con sufrimiento, para llegar a la meta suprema: la unión con lo divino en el hombre.




Extracto de: Lo que piensas y hablas, tu forma de comer y lo que comes, muestra quién eres.
La palabra de Dios para nosotros manifestada por el Querubín de la Sabiduría divina, el hermano Emanuel.
Dada a través de la profetisa del Señor, Gabriele de Würzburg

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1 Comentario de lectores

26/09/2011

DOY GRACIAS POR LOS MENSAJES QUE HASTA AHORA E RECIBIDO MUY IMPORTANTES PARA MI ME AYUDAN AVANZAR Y CONOCER MAS TRABAJADORES DE LUZ GRACIAS

MONTOYA desde Colombia